sábado, febrero 7, 2026
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PURIM: Vashti y las redes sociales

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EL MIDRASH COMO HERRAMIENTA EDUCATIVA

Los Midrashim y las Aggadot —interpretaciones rabínicas de los textos bíblicos— abarcan una amplia variedad de géneros literarios. Algunos son relatos ficticios, otros poéticos, y otros describen hechos basados en la realidad. En ese sentido, se parecen a la literatura o al cine: hay historias de ficción y hay documentales.

Dado que los Midrashim no siempre buscan transmitir una narración histórica literal, permiten naturalmente múltiples interpretaciones. Todas ellas pueden ser válidas, siempre que transmitan un mensaje moral o educativo significativo.

Veamos un ejemplo muy conocido relacionado con Purim.


DOS VERSIONES DE VASHTI

La Meguilá nos cuenta que, cuando el rey Ajashverosh celebró su segundo banquete —que duró siete días—, Vashti, su esposa y reina, organizó un banquete separado para las mujeres. En cierto momento, el rey, bajo los efectos del vino, mandó llamar a Vashti y le exigió que “mostrara su belleza” ante los hombres presentes: dignatarios y pueblo. Vashti se negó.

Enfurecido por su negativa, Ajashverosh consultó a sus consejeros, quienes le recomendaron destituirla por haberlo deshonrado. Tiempo después, Ajashverosh eligió a Ester como reina en lugar de Vashti.

El texto bíblico no explica por qué Vashti se negó a cumplir la orden del rey, dejando espacio para distintas interpretaciones. Como suele ocurrir, surgieron más de una.

Los sabios de Babilonia presentan a Vashti como una mujer inmoral. Según ellos, se negó a aparecer solo porque, de repente, fue afectada por un defecto físico —como lepra o incluso una cola (Meguilá 12b). Según esta visión, Vashti no habría tenido problema en exhibirse de forma indecente, pero la Providencia Divina intervino para impedir su aparición y permitir que Ester llegara a ser reina y salvara al pueblo judío.

En cambio, los sabios de la Tierra de Israel ofrecen una visión mucho más positiva de Vashti. Enseñan que Ajashverosh había sido mayordomo de Belsasar y ascendió al trono al casarse con Vashti, hija de ese famoso emperador babilonio (Midrash Ester Rabá 3:14). Desde esta perspectiva, Vashti —de linaje real— se negó porque era una mujer digna y recatada, que no estaba dispuesta a exhibirse en público.


¿QUÉ MENSAJE ESTAMOS ENSEÑANDO A NUESTRAS HIJAS?

¿Cuál de estas dos interpretaciones deberíamos enseñar a nuestros hijos en la escuela? ¿Cuál tendrá un impacto más positivo en el carácter de nuestras hijas y las guiará de una manera más sana?

Creo que, en muchas escuelas judías —ya sea por omisión o por falta de conciencia—, se enseña casi exclusivamente la versión babilónica. La imagen de Vashti cubierta de defectos se ha convertido, lamentablemente, en uno de los motivos más comunes del arte infantil de Purim.

Esto plantea una pregunta importante: ¿este Midrash, que presenta a Vashti como indecente, transmite también un mensaje subliminal que puede ser dañino para nuestras niñas?

A nivel inconsciente, algunas niñas pueden absorber el siguiente mensaje:
“Si te invitan a una fiesta y tu cabello no está perfecto, tienes granos, no eres muy delgada o no te pareces a las ‘chicas ideales’, aprende de Vashti y no vayas. Y si vas, siéntete avergonzada”.

¿Estamos, sin querer, fomentando un mensaje tan negativo en nuestras hijas?

El psicólogo social Jonathan Haidt explica que la exposición constante a imágenes en redes sociales lleva a que las niñas preadolescentes se comparen continuamente con ideales de belleza irreales. Esta comparación daña su autoestima, haciéndolas sentir que no son lo suficientemente lindas o delgadas. Como resultado, muchas desarrollan inseguridad y ansiedad, y en lugar de valorarse por quienes son —o por lo que hacen—, aprenden erróneamente a valorarse solo por su apariencia (The Anxious Generation).

Por esta razón, propongo volver a enseñar la perspectiva de los sabios de la Tierra de Israel sobre Vashti, con un objetivo educativo renovado: resaltar la modestia, la dignidad y la forma apropiada de vestir, sin hacer que las niñas se sientan aún más inseguras respecto a su aspecto.

El mensaje puede expresarse así:
“Si una reina no judía como Vashti fue cuidadosa de no exhibirse en público, ¡cuánto más debemos serlo nosotras —las niñas que pertenecemos a Am Israel—!”


APRENDER DE LA REALEZA

Hace poco, mi esposa dirigió una actividad con niñas de Bat Mitzvá —algunas de familias no particularmente observantes— y les habló en un lenguaje claro y accesible para todas. Les explicó cómo se viste la princesa de Inglaterra: con elegancia, pero con modestia, siguiendo el protocolo de la verdadera realeza.

La verdadera realeza no se viste de manera provocativa —no por imperfecciones físicas—, sino porque la nobleza exige dignidad.

Algunos protocolos comúnmente citados de la realeza británica incluyen:

  • Vestidos elegantes que llegan a la rodilla o un poco más abajo.

  • Uso frecuente de sombreros en eventos formales.

  • Mangas largas o de tres cuartos.

  • Colores sobrios, no excesivamente llamativos.

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