Por el mérito de las mujeres virtuosas, el pueblo de Israel salió de Egipto

0
936
image_pdfVer en PDFimage_printImprimir

CAPITULO 1  

15: Había dos parteras hebreas, llamadas Shifrá y Puá, a las que el rey de Egipto les ordenó: 16 ―»Cuando asistan a las mujeres hebreas en sus partos, fíjense en el sexo [del recién nacido]: si es un niño, mátenlo; pero, si es niña, déjenla con vida». 17 Las parteras, sin embargo, temieron a Dios, y no siguieron las órdenes del rey de Egipto, sino que dejaron con vida a los varones. 18 Entonces el rey de Egipto mandó llamar a las parteras y les preguntó: ―»¿Por qué han hecho esto? ¿Por qué han dejado con vida a los varones?» 19 Las parteras respondieron: «Las mujeres hebreas no son como las egipcias. (Las mujeres hebreas) están llenas de vida y dan a luz a sus bebes antes de que nosotras lleguemos». 20. Dios recompensó a las parteras, y los israelitas se hicieron más fuertes y más numerosos. 21 Y por haberse mostrado temerosas de Dios, Dios les concedió tener muchos hijos. 22 El faraón, por su parte, dio esta orden a todo su pueblo: «¡Echen al río a todos los niños hebreos que nazcan! A las niñas, déjenlas con vida».   CAPITULO 2:  1 Hubo un hombre levita que tomó por esposa a una mujer levita. La mujer quedó embarazada y tuvo un hijo, y vio que estaba sano y lo escondió durante tres meses. Cuando ya no pudo seguir ocultándolo, preparó una cesta de papiro, la embadurnó con brea y asfalto y, poniendo en ella al niño, fue a dejar la cesta entre los juncos que había a la orilla del Nilo. Y la hermana del niño se quedó a cierta distancia para ver qué pasaría con él. En eso, la hija del faraón bajó a bañarse en el Nilo. Sus doncellas, mientras tanto, se paseaban por la orilla del río. De pronto la hija del faraón vio la cesta entre los juncos, y ordenó a una de sus esclavas que fuera por ella. Cuando la hija del faraón abrió la cesta y vio allí dentro un niño que lloraba, le tuvo compasión y exclamó: ―¡Es un niño hebreo! La hermana del niño preguntó entonces a la hija del faraón:―¿Quiere usted que yo vaya y llame a una nodriza hebrea, para que críe al niño por usted? ―Ve a llamarla —le contestó. La joven fue y trajo a la madre del niño, y la hija del faraón le dijo: ―Llévate a este niño y críamelo. Yo te pagaré por hacerlo. Fue así como la madre del niño se lo llevó y lo crió. 10 Ya crecido el niño, se lo llevó a la hija del faraón, y ella lo adoptó como hijo suyo; además, le puso por nombre Moisés, pues dijo: «¡Yo lo saqué del río!»