Hiljot Teshuba 3:1-8 El delicado balance

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  לפיכך צריך כל אדם שיראה עצמו כל השנה כולה, כאילו חצייו זכאי וחצייו חייב
En el tercer capítulo de su Hiljot Teshubá Maimónides explica que en términos de la conducta religiosa, encontramos tres categorías de personas: rasha ‘, tsadiq y benoni.
El rasha’ (el malvado) es la persona cuyo balance de buenas acciones contra malas acciones es negativo. El tzadiq (la persona recta) es el que ha hecho más bien que mal. Y el benoni (el individuo promedio) es definido por Maimónides como la persona cuyas acciones buenas y malas se encuentran en un estado de equilibrio (3:1).
En una Halajá posterior (3:4) Maimónides aclara que el cálculo de la culpa y los méritos es inaccesible para nosotros. Esta estimación no depende de la cantidad de Mitsvot que hayamos hecho, ni de un sistema de «puntos acumulados».  En realidad sólo Dios conoce este cálculo  ¿Por qué? Porque sólo Él sabe, por ejemplo, cuál es nuestro verdadero potencial positivo. Si mi potencial es 10 y yo alcancé 7, tengo menos mérito que aquella persona cuyo potencial es 5 y llegó a 5.
Otro ejemplo, sólo HaShem conoce las  fuerzas psicológicas negativas que impulsan a una persona. Cuánto más intensas son estas fuerzas, más mérito tiene el individuo que se sobrepone a ellas.  Para una persona puede resultar muy fácil no robar porque tiene una inclinación natural a la honestidad. Para otro individuo, dejar de robar y de mentir representa un enorme desafío.
El balance de nuestro mérito o nuestra culpa, dice Maimónides,  sólo lo sabe HaShem.
Este pensamiento lleva a Maimónides a la siguiente pregunta: Ya que no puedo saber si a los ojos de Dios yo soy o no soy una persona justa  ¿Cómo tengo que verme a mí  mismo?
Si me viera a mí mismo como una persona justa podría confiar demasiado en mis méritos y permanecer en la inercia, no hacer nada más para mejorar mi vida. Por otro lado, si me veo como un malvado, podría pensar que ya estoy más allá de una posible recuperación (=estado de ye-ush, i.e., cuando uno se da por vencido) y no haré nada para mejorar.
Maimónides concluye (3:8) que una persona siempre debe percibirse a sí misma como en un perfecto 50/50. Como que el balance de mis buenas y malas acciones está en un delicado punto de equilibrio entre méritos y pecados, permanentemente.  Al saber que estoy en ese estado de equilibrio, la próxima acción que voy a hacer, cuenta!  Lo que yo haga en los próximos minutos es importantísimo, porque va a definir si soy una buena o una mala persona.
Mi siguiente opción es el punto de inflexión de toda mi personalidad. Lo que yo haga a continuación determinará quién realmente soy.