jueves, julio 25, 2024
InicioPurimZAJOR: El antisemitismo no se detiene solo ¡hay que detenerlo!

ZAJOR: El antisemitismo no se detiene solo ¡hay que detenerlo!

image_pdfVer en PDFimage_printImprimir

El Shabbat que precede a Purim se llama Shabbat Zajor (= ¡Recuerda!). Durante este Shabbat sacamos dos libros de Torá: uno para leer la Parashá semanal, este año es Vayiqrá, y el otro Sefer Torá es para leer un Maftir especial en Debarim 25:17, «Zajor».  «Recuerda … lo que Amaleq te hizo cuando dejaste Egipto … cuando atacó a los indefensos [de tu pueblo]  … ¡no lo olvides!».

LA HISTORIA DE AMALEQ

Cuando salimos de Egipto, escapando de un largo cautiverio de 140 años, Amaleq nos atacó. Fue un ataque no provocado, sin razón ni motivo real. Y para ser más destructivo y causar el máximo daño, Amaleq no atacó de frente. Atacó a la retaguardia: a los enfermos, a los ancianos, a los niños. No había nada específico en los judíos que desencadenara el odio original de Amaleq. Los judíos no tenían poder ni dinero: de hecho, acabábamos de escapar de un largo cautiverio. Tampoco era un problema territorial: estábamos en el desierto ¡Y el territorio de Amaleq no estaba en nuestros planes de conquista! Lo que caracterizó el ataque de Amaleq fue que su odio hacia los judíos fue completamente injustificado, irracional. El odio del primer antisemita, Amaleq, no depende de lo que los judíos «tienen» o de lo que los judíos «hacen». Amaleq odia lo que «somos»: el pueblo de Dios. Es un odio existencial. Sin embargo, para justificar ante el mundo su odio irracional, Amaleq siempre va a cuestionar lo que los judíos tienen o hacen, como una excusa para disfrazar su odio de “políticamente correcto”. Amaleq y sus descendientes «ideológicos» (conocidos como «zéjer Amaleq») pueden ser claramente identificados por las siguientes características:

ODIO INCONDICIONAL

El odio de Amaleq hacia los judíos no está motivado por disputas territoriales, por venganza o por sentirse amenazado. Es un odio obsesivo hacia el pueblo judío. Basta recordar, por ejemplo, a Irán. Irán amenaza con borrar a Israel del mapa, aunque no tiene fronteras comunes con Israel y obviamente, no hay territorios en disputa entre los dos países.

CIVILES

Cuando no pueden atacar frontalmente a Israel, Amaleq atacará y tratará de matar a civiles judíos: mujeres, ancianos o niños. ¿Recuerdan Ma’alot en 1974? 22 niños pequeños fueron masacrados por Arafat y la OLP en un jardín de infantes. ¿Recuerdan el asesinato de la familia Fogel en Itamar, incluyendo a una mujer, niños y un bebé? ¿Recuerdan la sinagoga de Har Nof en Jerusalén? Y muchos casos más. En los últimos años, representantes de Amaleq han matado a judíos en Israel y han apuñalado a judíos también fuera de Israel, en París, Milán, Londres, Bruselas, Miami, California, Buenos Aires, Nueva York, Pittsburgh, etc. Desafortunadamente, no hay señales de que esto se detenga.

ODIO SUICIDA

El odio de Amaleq por los judíos es suicida. Amaleq está dispuesto a practicar el martirio (autoinmolación, ataques suicidas, etc.) si como consecuencia logra matar a un judío. El odio de Amaleq hacia los judíos es mayor que el amor de Amaleq por sus propias vidas o incluso por la vida de sus propios hijos.

UNA OBSESIÓN ÚNICA

Amaleq puede odiar a otras personas temporalmente, pero su obsesión sin límites es contra Israel. Amaleq no odia a los judíos por lo que sucede en Israel. Por el contrario, Amaleq odia a Israel porque es un estado judío. El antisemitismo se disfraza de anti-sionismo para Amaleq.

ODIO EXISTENCIAL

El punto más importante y práctico a considerar en nuestra confrontación con Amaleq es que no es posible negociar con él. Porque Amaleq nunca estará satisfecho con la tierra, el dinero o incluso con que cambiemos nuestra religión. Piensen en la Shoah. Los nazis también mataron a aquellos judíos que habían renunciado a la observancia de su religión. Amaleq quiere que el pueblo judío desaparezca. Punto. Los políticos israelíes y los judíos de todo el mundo están divididos precisamente en este punto: todos los judíos deseamos vivir en paz. Pero algunos creen que la paz con nuestros enemigos se puede lograr mediante negociaciones. Otros entienden que nuestros enemigos (Irán, palestinos, Hezbolá, BDS, etc.) NUNCA dejarán de atacarnos, incluso si los judíos o Israel cedemos a sus demandas. El mayor conflicto interno de la política israelí tiene que ver con identificar o no identificar a nuestros enemigos modernos con el Amaleq sobre el cual nos advirtió la Torá.

AUTOODIO

Para muchos judíos, especialmente aquellos que no están familiarizados con el concepto bíblico de Amaleq, es extremadamente difícil reconocer y aceptar la verdadera naturaleza de Amaleq. Y dado que el comportamiento de Amaleq está más allá de la racionalidad, muchos judíos inteligentes, pero extremadamente ingenuos, consideran que algo «racional» debe estar desencadenando el odio de Amaleq hacia nosotros. Y en lugar de aceptar la naturaleza irracional del odio de Amaleq, ¡nos culpan a nosotros mismos! Asumen, por ejemplo, que los ataques terroristas o el asesinato de civiles judíos por parte de Amaleq, o la lucha del movimiento BDS para deslegitimar a Israel, son la consecuencia de una nueva colonia en Judea y Samaria, o que el odio hacia los judíos tiene que ver con que algunos judíos sean ricos o poderosos. Así, cuando un judío acepta la narrativa de Amaleq, termina odiando a su propio pueblo y religión en lugar de reconocer la monstruosa naturaleza de Amaleq.

NEGACIÓN

Previendo el peligro de que un judío bienintencionado pero ingenuo «olvide» la naturaleza de Amaleq, la Torá nos dice no que debemos «recordar» (zajor) todos los años a Amaleq, sino que excepcionalmente, en el mismo texto, la Torá nos exhorta a «no olvidar» (lo tishkaj!) la obsesión suicida e irracional de Amaleq. Es una doble obligación: identificar y no permitir que nos olvidemos.

Nuestros sabios indicaron que debemos leer públicamente el texto donde la Torá menciona a Amaleq el Shabbat antes de Purim. ¿Por qué? Porque Hamán fue el primer descendiente de Amaleq que estuvo a punto de borrar del mapa a todo el pueblo de Israel.

La Torá nos asegura que HaShem no permitirá que Amaleq nos destruya. Pero nos exhorta a no ser ingenuos acerca de la verdadera naturaleza y las intenciones de Amaleq. Olvidar a Amaleq, pretender que no existe, puede costarnos vidas judías.

Parashat Zajor tiene el estatus especial de ser un texto bíblico cuya lectura es una obligación directa de la Torá. También se espera que las mujeres cumplan con esta obligación y asistan a la sinagoga para escuchar la Parashat Zajor.

R. Yosef Bitton

RELATED ARTICLES