lunes, junio 24, 2024
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El secreto de las cuatro plantas de Sucot

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“Y tomaréis en el primer día [de Sucot] un fruto de un árbol cítrico (etrog), ramas de palmera (lulab), una rama de mirto (hadas) y sauces de arroyo (‘araba), y os regocijaréis ante HaShem, vuestro Dios, por siete días” (Levítico 23).

שלושה המה נפלאו ממני וארבעה לא ידעתים

¿Qué tienen de especial estas 4 plantas que tomamos en Sucot? La Torá no nos explica por qué debemos tomar específicamente estas cuatro especies durante Sucot. Una posible razón de esta omisión, en línea con el pensamiento de Maimónides, es que en el momento en que se dio la Torá, la razón de este mandamiento era tan obvia que no necesitaba más explicación.

Los Jajamim (los rabinos del Talmud) ofrecieron algunas interpretaciones, enfocándose en lo que estas plantas representan visualmente (cuatro órganos del cuerpo: columna vertebral, corazón, ojos, boca, todos unidos para servir a HaShem) o en su perfume y sabor (cuatro individuos del pueblo judío, su estudio y sus acciones virtuosas ver aquí).

PLANTAS PERENNES Mi maestro, el Rabino Saadia Benzaquén, z «l, solía decir que estas cuatro plantas representan el «reino vegetal» porque todas ellas son plantas perennes, es decir, no mueren ni pierden sus hojas en el invierno. Esto es particularmente característico del etrog, una fruta que, como explica la Guemará, «permanece en su árbol durante todo el año (haddar beilanó mishaná leshaná)». Estas cuatro plantas también crecen en cuatro hábitats completamente diferentes. El etrog crece en los valles, el lulab en el desierto, el mirto (hadas) en las montañas y el sauce (araba) en las orillas de lagos y ríos. ¡Sus necesidades de agua son muy diferentes!

LA VIDA DE UNA PLANTA

También noté hace unos años algo fascinante: que estas plantas se secan a un ritmo completamente distinto. La planta que se seca más rápido es la arabá. Las ramas de sauce, que una vez cortadas de su árbol (si no se las mantiene cerradas en una bolsa de plástico cerrada herméticamente) se secan en pocos días. A veces, las ramas de arabá pueden no sobrevivir ni siquiera los siete días de Sucot. Luego tenemos las hojas de mirto, hadasim, que se secan por completo a las pocas semanas. El lulab, la rama de palmera, se seca muy lentamente; duran meses, no semanas, hasta que se secan. Y finalmente, tenemos el etrog. Hay varios elementos que hacen que el etrog sea una fruta especial. Pero quizás el aspecto más característico del etrog es que no se descompone y puede durar años. Hay un experimento muy sencillo que purba este punto: dejen un limón junto a un etrog al aire libre por unos días 4 o 5 días: el limón inevitablemente se volverá blanco y mohoso…. El etrog, sin embargo, ¡nunca se descompone! El etrog se encogerá y se secará, perderá su color, pero no se descompondrá e increíblemente seguirá conservando su aroma, no por meses, ¡sino por años!

¿CASUALIDAD?

¿Son estas características por casualidad? Aunque no estoy seguro de cómo interpretar el significado o simbolismo de estas características, y como dije antes, tal vez en el momento en que se dio la Torá, esta era la razón que resultaba absolutamente obvia para el granjero judío (no olvidamos que la sociedad judía el la época bíblica y talmúdica se dedicaba a la agricultura) , no creo que sea una coincidencia que la Torá mencione estas plantas específicas que están tan diferenciadas entre sí en cuanto a su interacción con la lluvia el medio ambiente en el que crecen y la humedad que con capaces de preserva. Hay que recordar que un elemento fundamental de la festividad de Sucot es el agua/lluvia. Durante Sucot, comenzamos a agradecer a HaShem por la lluvia (mashib haruaj, morid hageshem) y también oramos y pedimos a HaShem que tengamos un año de lluvias generosas, sabiendo que en este momento, Sukkot, Dios decide el destino de nuestros cultivos y productos de la tierra (בחג נדונים על המים). Y estas plantas parecen representar cuatro niveles diferentes de «dependencia» del agua y la humedad que contienen y conservan. El etrog y la arabá están en extremos opuestos en cuanto a la humedad que mantienen en su interior.

Y finalmente, la razón principal por la que no creo que esta interpretación sea una coincidencia es el orden en que se presentan estas cuatro plantas en la Torá. La Torá menciona las cuatro plantas en un orden específico: primero, la Torá menciona la fruta que dura más, el etrog. Luego, el lulab (rama de palmera), luego las hadasim (mirto) y al final la arabá (ramas de sauce): las plantas que duran más, se mencionan antes en el pasuq.

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Aharon Cabuli ben Regina Romano
y
Sofia Daniel Khabbas de Cabuli bar Regina
ז»ל
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