El Rab Eliyahu Benamozegh (1822-1900), defensor del judaísmo ortodoxo

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El Rab Eliyahu Benamozegh nació en la ciudad italiana de Livorno. La comunidad judía de Livorno es una de las más jóvenes de Italia. Los primeros registros de la llegada de judíos a esa ciudad son de fines del siglo 16, cuando Fernando I de Médici, (1549 -1609), Duque de Toscana le concedió a los judíos de Livorno el derecho de ejercer libremente su religión, algo que era muy poco común en esa época. La población judía original de Livorno era de Sefaradim que habían sido expulsados de España , muchos de ellos habían sido convertidos al cristianismo por la fuerza (anusim) y ahora se trasladaban a esta ciudad para practicar su religión abiertamente.
En 1822, cuando nace el Rab Benamozegh, la ciudad contaba con una población judía de entre 7.000 y 10.000 miembros. Había sinagogas, escuelas judías, instituciones de caridad, etc. y una imprenta hebrea muy importante fundada en 1650.
Los padres del rab Benamozegh venían de Fez, Marruecos. Su padre Abraham, se casó con Clara Coriat a los 70 años (sic.) y falleció cuando Eliyahu tenia solo 4 años.  El rab Eliyahu fue educado en Torá por su tío, y recibió su semijá, ordenación rabínica, a los 18 años. Hablaba y escribía: italiano, francés, español, inglés y por supuesto, hebreo.
El Rab Benamozegh dedicó su vida a enseñar y defender la Torá en dos frentes.
CONTRA EL REFORMISMO
Alrededor de 1840 las ideas de los primeros reformistas judíos se extendían desde Alemania hacia toda Europa. El mensaje era que el judaísmo tradicional había pasado de moda y era un impedimento para la integración (asimilación) de los judíos europeos a la sociedad cristiana moderna. La orden del día era modernizar el judaísmo. ¿Cómo?  Eliminando todos los preceptos rituales, como la circuncisión, el Shabbat, el Kashrut, el Tefilín, etc. y dejando solo su mensaje universal y humanista. Como sabemos, esta dilución del judaísmo terminó dando origen a otras religiones como el cristianismo o secularizando a los judíos por completo. En el caso de la reforma , la mayoría de los líderes reformistas, o sus hijos, terminaron abandonando completamente el judaísmo y muchos se convirtieron al cristianismo.
Gran parte de la obra de Ribbí Eliyahu Benamozegh se concentra en demostrar la constante relevancia del judaísmo y que la Torá no es moderna sino eterna. Uno de los libros más importantes del Rab Benamozegh se llama «Morale Juive et Morale Chrétienne…» (“La moral judía y la moral cristiana, un examen comparativo seguido de algunas reflexiones sobre los principios del islam”). Este libro fue publicado en Paris, 1867. En este libro el Rab Benamozegh explica que aunque el cristianismo y el islam se basaron en la ética judía, terminaron desviándose de ella. El Rab Benamozegh denuncia que estas religiones, que pretenden reemplazar al judaísmo, decidieron ignorar que muy a pesar de sus esfuerzos por borrarnos de la faz del planeta, el judaísmo y sus portadores originales, los judíos, seguimos existiendo. Para justificar su religión y convalidar su carácter de «reemplazantes»  estas religiones se han dedicado a deslegitimar la religión judía, demonizar a sus verdaderos representantes y han hecho todo lo posible para tratar de convertirlos a sus religiones.
Una breve cita del Rab Benamozegh. “El cristianismo siempre ha sido un hebraísmo fragmentado, desprovisto de los elementos que lo vinculan a la vida práctica de este mundo… Mahoma, por su lado, formuló y concibió un mundo por venir [el infierno y el paraíso en el islam YB] que es un reflejo de las vivencias [intensas] que existen en este mundo. Mahoma proyectó: los dolores, la lujuria, las adicciones… el materialismo y los placeres de la carne de este mundo, en el mundo después de la muerte. … el Islam adoptó del judaísmo principalmente su lado social y político, mientras que el cristianismo prefirió adoptar su aspecto espiritual y metafísico [y dejó de lado su aspecto práctico y político YB]
En otras palabras: mientras los judíos reformistas de Alemania se esforzaban para demostrar que el judaísmo había pasado de moda, y se desvivían por ser aceptados por la sociedad gentil, el Rab Benamozegh demostraba que el judaísmo no solo seguía siendo relevante, sino que es la verdadera religión. El primer, único y último “pacto” que Dios hizo con un pueblo, lo hizo con el pueblo de Israel.
Hay que entender que en el pasado era inconcebible que un judío se atreviera a “defender» sus ideas religiosas, y mucho menos que se atreviera a sugerir que las otras religiones “bíblicas” son meras imitaciones fragmentarias de la Torá. Era muy peligroso…
El rab eliyahu Benamozegh es un ejemplo más de esos gigantescos Jajamim Sefaradim que han contribuido enormemente al pensamiento judío moderno, pero que han sido lamentablemente olvidados.