GRACIA MENDES (Parte 3): Recibiendo a los exiliados Sefaradim en Turquía

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DE ESPAÑA A TURQUIA

En Turquía los judíos vivían muy bien, bajo los auspicios del Sultan Suleimán el magnífico (1520-1566). Antes de Suleimán,  el Sultan anterior  Bayaceto II (1447-1512) había ordenado a los gobernadores del imperio Turco que recibieran generosamente a los refugiados Sefaradim y que facilitaran su residencia permanente en el imperio. Esta misma política fue continuada por Suleimán, a quien se le atribuye la frase referida a Fernando, el rey de España : «¿A este le llamáis un rey inteligente, que empobrece a sus estados para enriquecer los míos?». Turquía era el refugio ideal para los judíos Sefaradim. Todos soñaban con vivir en Turquía y disfrutar de la libertad religosa y de estar fuera del alcance del horrible brazo de la inquisición. El gran problema era llegar allí (ver abajo).  Las rutas marítimas eran inaccesibles a los bolsillos de los refugiados sefaradim. Incluso, para aquellos que podia costearla, era peligrosísima ya que no contaban con ninguna protección. Los capitanes de los barcos, una vez que los refugiados subían a la embarcación se abusaban de ellos, les robaban sus pertenencias o los vendían como esclavos. Tomemos el caso del rab isaac Caro por ejemplo, que escapó de españa a Turquía, con su esposa y 5 hijos y cuando llegó a Turquía luego de años, solo sobrevivieron él y una sola de sus hijas.  Todo esto nos debe hacer comprender un poco mejor: 1. Que la expulsión de  los judíos de España era virtualmente una sentencia de muerte, que la mayoría no sobrevivió. 2. La enorme importancia de la Misión que Doña Gracia Mendes estaba haciendo al salvar la vida de los refugiados sefaradim transportandolos en sus barcos desde Europa hasta Turquía.

LA REINA DEL JESED

En el año 1553 Doña Gracia Mendes Nasí llegó a de Ferrara a Constantinopla, la ciudad capital del Imperio Otomano (Turquía). Estaba acompañada por un séquito de unas 200 personas y unos 40 custodios.   En Constantinopla Doña Gracia fue recibida con los honores que se le hacen a una reina.  Mientras sus cada vez más exitosos negocios eran administrados por su sobrino Yosef Nasí,  en Constantinopla Doña Gracia se dedicó exclusivamente a obras de caridad y en especial a ayudar al restablecimiento de los anusim, refugiados judíos de España y Portugal, que regresaban a su fe. Cecil Roth escribe algo que no dejó de sorprenderle incluso a él y a los admiradores de Doña Gracia.  Cuenta y documenta que Doña Gracia, viva en una mansion muy lujosa… “y tenia en su casa todos los días, 80 personas pobres comiendo en su propia mesa.”  (p.103).  Escuche de mi tío el rab Yosef Faur z»l, que ella los traía a comer a su propia mesa para dar el ejemplo a los otros Yehudim ricos, que siempre trataban de imitar todo lo que Gracia Mendes hacia. Llevarlos a comer a su mesa, me explicaba mi tío,  elevaba el prestigio de los pobres y su dignidad.Com o era de esperar, el ejemplo de Doña Gracia tuvo el efecto deseado en otras personas adineradas de la ciudad.  Y pobres no faltaban… porque cada vez llegaban a Turquía más y más refugiados de España Portugal y otros países Europeos, que no tenían absolutamente nada para comer.  

SALONICA: LA CIUDAD REFUGIO

Con el consentimiento del Sultán, los refugiados Sefaradim pobres se instalaron mayormente en la ciudad de Salónica.Esta ciudad portuaria en ese entonces no estaba desarrollada, y pronto se transformó en la única ciudad del mundo con una mayoría de población judía. Doña Gracia se preocupó de que a los refugiados no les faltará ni comida, ni lugar de residencia, ni trabajo. Además de contratarlos para la actividad portuaria, que era la especialidad comercial de los Mendes, Doña Gracia también estableció en Salónica una empresa textil.  El idioma predominante, y creo que así fue hasta medidos del siglo pasado, fue el ladino. En Salónica Doña Gracia  se ocupó también de una Mitzva que los Rabinos del talmud la consideran como la mas importante: .

PIDYON SHEBUYIM

habían sido liberados de manos de piratas. En esa época era muy común que los piratas atacaran otros barcos y capturaran a los pasajeros para venderlos como esclavos. Los piratas siempre encontraban compradores que pagasen un precio elevado por los esclavos judíos, ya que sus hermanos Yehudim hacían lo imposible para liberarlos. אין לך מצווה גדולה כפדיון שבויים Permanentemente llegaban al puerto de Salónica barcos con cargamento humano judío. Doña Gracia, como no podia ser de otra manera, estaba detrás de los esfuerzos y negociaciones para liberar a todos los cautivos Yehudim, sin importar el precio,  y cumplir esta enorme Mitsvá, (rescate de prisioneros).  Hay documentación historica que registra que un barco que fue secuestrado por piratas de Malta fue llevado a Salonica y allí ofrecían a la venta 70 judíos. Se dice que a veces el precio era tan exorbitante que se llegaba a pagar hasta 500 ducados (=monedas de 3.5 gramos de oro) por persona. Gracias a los esfuerzos de Doña Gracia miles de Yehudim fueron rescatados y liberados de su cautiverio.

EDUCACION JUDIA

En Salonica Doña Gracia también fundó un Talmud Torá, escuela judía, que con el tiempo llegó a tener 10.000 alumnos y 200 maestros. También fundó y mantuvo una prestigiosa Yeshibá (academia rabínica) encabezada por el famosísimo Ribbí Shemuel de Medina. Esta era una Yeshibá muy especial. Ademas de mantener a los alumnos regulares, cada año Doña Gracia invitaba y apoyaba a 3 Rabinos de otras comunidades judías para que estudiaran por un año con Ribbí Shemuel de Medina, la mente Halájica mas brillante de la diáspora en esos tiempos. Doña Gracia también  fundó una Sinagoga muy especial en Salónica, Leviyat Jen. Esta Sinagoga había sido concebida exclusivamente para los anusim, es decior, aquellos Yehudim que habían sido convertidos por la fuerza en España y Portugal al cristianismo y no sabian nada de hebreo. En esa Sinagoga lentamente se les enseñaba el idsiom hebreo y las bases de la Torá y la Tefilá antes de que se integraran activamente en la comunidad.

NOTA AL LECTOR:  Originalmente pensé en escribir uno o dos emails sobre Doña Gracia, pero a medida que fui escribiendo me pareció que es muy meritorio conocer la historia de esta excepcional Tsadequet, ya que no solo es un honor a su (injustamente olvidada!) memoria sino que creo que puede inspirar a muchos de nosotros a seguir sus pasos y dedicar nuestros esfuerzos y nuestros medios a la Torá y a las buenas acciones con nuestros hermanos.