CAPÍTULO 1: Seis meses de fiesta

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LA GRAN FIESTA
El libro de Ester comienza con la descripción de una suntuosa y extravagante “fiesta”realizada durante el tercer año del reinado de Ajashverosh. Ministros, funcionarios de la corte y militares acudieron a esa fiesta que duró 180 días.
Ajashverosh es el famoso emperador persa Xerxes, que reinó desde el año 486 hasta el 465 a.e.c. Fue el hijo y sucesor de Darío, el emperador que terminó de conquistar Egipto, pero no pudo vencer a Grecia. Conquistar Grecia se convirtió en la obsesión de Ajashverosh. Su imperio fue el más grande que conoció la historia: se extendía desde la India hasta Etiopía.

LA EXPEDICIÓN A TERMOPILAS
El historiador griego Heródoto nos brinda algunos detalles históricos que coinciden exactamente con lo que describe el libro de Ester. En primer lugar, explica que a Ajashverosh le llevó 2 años sofocar una rebelión en Egipto y consolidar su poder. Ésta parece haber sido la razón de la gran celebración en su tercer año de gobierno. Luego, Ajashverosh planeó una mega-invasión a Grecia. ¡Fue la expedición militar más grande que conoció la humanidad! Heródoto menciona que el emperador Persa preparó un ejército de 5 millones de almas. Para ser más precisos: 5.283.220 entre soldados y auxiliares de los soldados. Aparte de una flota de 1.207 barcos, que acompañaban al ejército desde la costa.  Es muy posible entonces que los persas no solo estaban festejando la victoria sobre Egipto sino que durante esos 6 meses, los gobernantes y generales, estaban planeando la invasión a Grecia. Coincide exactamente con los datos cronológicos aportados por Heródoto. El libro de Ester no menciona esta guerra. ¿Por qué? Seguramente porque la invasión fracasó y fue una tremenda humillación para Ajashverosh. Los emperadores, y sus censores, no permitían que se mencionen sus derrotas.

LA ESPOSA DESOBEDIENTE
A terminar esa “fiesta” Ajashverosh se toma 7 días más, esta vez para agasajar al pueblo de Shushán, la capital del imperio. Hasta ahora parece que el emperador se había mantenido sobrio. Pero durante el séptimo y último día de la larga celebración el emperador se excedió con la bebida. Estando borracho mandó a llamar a su bella esposa Vashtí, para exponerla frente a los hombres que estaban allí, posiblemente alcoholizados como él. El rab Moshé Almosnino, que escribió el mejor comentario que conozco sobre el libro de Ester, observa que Ajashverosh mandó a llamar a su esposa a través de sus funcionarios (sarisim). Es decir: no fue una invitación “privada”de marido a mujer, sino una “orden real” (ma-amar) para que la “reina” se presentara ante él. Sabiendo o no las consecuencias de su desobediencia, Vashtí se negó al pedido del rey. Y por supuesto que esto causó un gran revuelo en el palacio y fue una gran humillación para Ajashverosh, ya que puso en evidencia delante de todo el mundo que “ni siquiera su esposa lo obedece”.

¿Y AHORA QUE HAGO?
Al desaparecer el efecto del alcohol, Ajashverosh se da cuenta de su gran error y se enoja con Vashtí y consigo mismo. Se da cuenta de que ahora está obligado a tomar medidas punitivas ejemplares contra su querida reina. Sus asesores legales le explican lo que él ya sabe: que esta afrenta es una cuestión de estado. El edicto real que citaba a la reina, no a Vashtí, no puede ser revocado (aunque el monarca lo haya emitido bajo los efectos del alcohol) , y la desobediencia de Vashtí, aunque sea debida, debe ser castigada. Los asesores del rey también argumentan que si la gente se entera de que Vashtí desobedeció al rey y no fue castigada, todas las esposas del imperio —desde la aristocracia hasta las esposas de los ciudadanos comunes— van a desobedecer sus esposos sin temor a las consecuencias. Esto puede amenazar la estabilidad del imperio. Los asesores le aconsejan al rey escribir un edicto donde se indique que Vashtí será destronada por su desobediencia, y que el rey buscará una reemplazante, y así todas las mujeres aprenderán de lo que ocurrió con Vashtí y obedecerán a sus esposos…

MUCHO ANTES DEL FEMINISMO
El Rey Ajashverosh accede a la sugerencia de sus asesores y escribe un edicto en el cual dice, en primer lugar que los hombres deberán llevar el mando de su hogar y sus órdenes deben ser cumplidas por sus esposas. Segundo, que en el caso no poco común de una pareja “mixta”, es decir de dos pueblos diferentes, el idioma que se deberá hablar en el hogar será el del marido. La esposa deberá aprender el idioma del esposo y no podrá excusarse de cumplir sus órdenes por no comprender el idioma de su marido—como aparentemente ocurrió con Vashtí.

¿Y POR QUÉ?
¿Para qué incluye la Meguilá esta historia que aparentemente no tiene nada que ver con lo que le sucedió al pueblo judío en Purim?

Parafraseando al Rab Almosnino:
1. Para mostrarnos lo impulsivo e irreflexivo que era Ajashverosh, y que sus consejeros ejercen una gran influencia en sus decisiones. Una situación similar ocurrirá cuando Hamán le presente al rey la propuesta de eliminar “a todo un pueblo”, los judíos: se dejará influenciar por Hamán y firmará el genocidio de un pueblo sin pestañear.

2. Para anticipar que una vez que una orden oficial sale de la boca o del puño del rey, no hay marcha atrás. Ni siquiera Ajashverosh la puede cambiar. Al leer en el capítulo 3 que el rey “firma” el edicto de exterminio del pueblo judío el atento lector entiende que no se podrá derogar y apreciará mejor la magnitud del milagro de nuestra salvación (להראות את גודל הנס).