SHABBAT JAZON: El 9 de Ab y la hipocresía religiosa

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Esta noche comeinza un Shabbat especial llamado: «Shabbat Jazón», el Shabbat anterior al 9 de Ab.

Desde este sábado por la noche, comenzamos un período de duelo que va a ir yendo en aumento a medida que nos acercamos a Tish’a BeAb, el Día de Duelo Nacional del Pueblo Judío. Además de todas las restricciones que venimos manteniendo desde el 17 de Tamuz, a partir de este sábado por la noche dejamos de afeitarnos, evitamos tomar baños o duchas calientes, y nos abstenemos de lavar nuestra ropa o incluso usar ropa recién lavada.

Este sábado por la mañana leemos una Haftara especial, JAZON YESHA’AYA, que le da el nombre a nuestro Shabbat. Este texto se encuentra en el libro de Isaías 1: 1-27, y es una visión profética de Yesha’ayahu haNabi, en la que reprende al pueblo de Israel por su falta de integridad y su corrupción. Este Haftara describe los pecados que hicieron que HaShem ignorara nuestras oraciones y plegarias y eventualmente llevaron a la destrucción del Bet haMiqdash (el primero). Al leer y recordar los errores de nuestros antepasados, podemos reflexionar sobre nuestro propio comportamiento, mejorar nuestras acciones y merecer ver nuestro Bet haMiqdash muy pronto  nuevamente  reconstruido.

Entre los muchos puntos que planteó el profeta, vale la pena recordar su criticismo sobre la hipocresía religiosa.

Yesha’ayahu denunció a las personas corruptas que mataban, robaban, engañaban en sus negocios, practicaban el soborno, corrompían la justicia y simultáneamente ¡pretendían que Dios escuchara y respondiera sus oraciones! llegaban al Templo, «con sus manos manchadas de sangre», y ofrecían sacrificios como si Dios pudiera ser sobornado con regalos u ofrendas, para no ver sus malas acciones. Tenían una idea muy infantil, inmadura y pagana de Dios.

Yesha’ayahu les explicó que no puede haber un divorcio entre lo que uno hace y cómo uno reza. Un judío no puede practicar todo tipo de inmoralidades, y luego ir al  Templo y a rezar ¡como si nada hubiera pasado! Como si todo está bien. Como si HaShem no supiera lo que realmente hicieron. Yesha’ayahu les dijo que eso es inaceptable: que cuando una persona se comporta como religioso en el Templo y es un corrupto en sus negocios,   es un hipócrita. Y HaShem detesta la hipocresía religiosa más que la no religiosidad. Dios no está recluido en el Templo. Él sabe lo que hacemos. Rechaza la oración de los corruptos y demanda que nuestra vida sea honesta y virtuosa no solo en el templo, sino también (o especialmente) fuera del Templo!

Yesha’ayahu también les dijo que no están condenados para siempre a ser ignorados por Dios: Les explicó que si una persona corrupta se arrepiente y mejora su comportamiento, HaShem lo aceptará nuevamente. Para que esa situación se revierta y Dios esté dispuesto a escuchar sus oraciones, Yesha’ayahu les dijo lo que tenían que hacer:

(1: 16-17)

“…Purifíquense [de sus malas acciones]. Dejen de hacer el mal, aprendan a practicar la justicia, busquen la rectitud, defiendan a los oprimidos, luchen por la causa del huérfano, y defiendan a las viudas «.

Cuando HaShem ve nuestro arrepentimiento y nuestras buenas obras, nos acepta nuevamente,  escuchará nuestras oraciones y podremos tener nuevamente nuestro Bet haMiqdash.