SHABBAT: Desconectarse para re-conectarse

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REALIDAD VIRTUAL
Imaginemonos la video-grabación de un día de nuestras vidas: ¿Cuánto tiempo de esa película nos mostraría frente a algún tipo de pantalla, computadora, tablet o teléfono celular?
Los aparatos electrónicos son adictivos. La dependencia es enorme. Pensemos que aun cuando el hombre moderno se distancia de su trabajo, descansa y se relaja, lo hace “conectándose” a los mismos dispositivos que ha estado usando sin parar, en su trabajo, o camino a su trabajo, de lunes a viernes.
En la actualidad el ciudadano estadounidense promedio pasa 15 horas por día conectado a algún medio de comunicación. Uno solo tiene que entrar al subte de New York y ver que difícilmente encontrará un pasajero que no esté con sus audífonos en sus odio conectado a su celular o tablet.  Recuerdo que hay unas semanas atrás necesitaba preguntarle a alguien cómo se llegaba a un determinado subte y no pude encontrar una persona que no estuviera con sus headphones activos.
UN PROBLEMA SIN SOLUCION
La tecnología digital se ha convertido en algo peligrosamente incontrolable.
En las escuelas, los profesores y los educadores no tienen la menor idea de cómo evitar que los estudiantes se desconecten de sus teléfonos celulares.
Los padres ven con impotencia como sus niños pequeños prefieren tener en sus manitos los iphones y androides en lugar de tomar las manos de sus mayores.
“La ansiedad de la separación” (separation anxiety), un concepto que se solía usar en psicología para definir la angustia que sufren los niños pequeños cuando se separan de sus padres, ¡define hoy el trauma de los niños y adolescentes cuando se separan accidentalmente de sus celulares!
Esta permanente conexión a nuestros aparatos electrónicos no nos permite utilizar diferentes partes de nuestra mente. Desconectar nuestros cerebros de la matrix del ciberespacio es hoy, más urgente que nunca.
Pero nadie sabe cómo evitar esta dependencia tecnológica.
Con excepción de AM ISRAEL.
DESCONECTARSE PARA RECONCTARSE
HaShem nos regaló el Shabbat. Que siempre, de alguna manera, nos benefició. En tiempos de esclavitud, el Shabbat nos liberaba de los trabajos forzados. En tiempos de persecuciones, nos refugiábamos en el Shabbat como una isla emocional que nos hacia olvidar nuestras penas.     En tiempos de pobreza, sabíamos que un día a la semana, en nuestra mesa no faltaría ni pan ni los mejore manjares que podíamos solventar.
En los tiempos modernos, creo que uno de los mayores beneficios del Shabbat es que nos obliga a desconectarnos del mundo virtual. En Shabbat, durante un poco más de 24 horas, desde el viernes a la tarde hasta el sábado a la noche, todo contacto con el mundo electrónico queda suspendido.
“El poder de la desconexión”,  nunca fue más importante que en nuestros días.
Desconectados del mundo virtual, podremos disfrutar de los placeres del mundo real. Los aromas de Shabbat, las canciones en la mesa de Shabbat,  el tiempo compartido con nuestros padres, y las conversaciones en un idioma no-binario con nuestros hijos.
Shabbat, nunca fue tan necesario!
SHABBAT TOGETHER
Este  noche celebraremos nuevamente el “Shabbat Project”, un hermoso proyecto que alienta a todos los judíos del mundo a observar plenamente el Shabbat. Durante este Shabbat, NO tendremos una explosión de fotos de las hermosas cenas o almuerzos de Shabbat que se celebran en millones de hogares judíos alrededor del mundo.
Lo que vivamos y veamos con nuestros ojos este Shabbat tendrá un valor que va mas allá de la imagen fotográfica: el valor de lo irrecuperable. Serán imágenes que, a diferencia de lo que hoy es común, NO se compartirán en un video por WhatsApp sino que se convertirán en memorias que se grabaran en nuestros corazones.
A todo esto se sumará la incomparable felicidad de saber que, aunque no lo veamos en tiempo real, millones de Yehudim estamos observando un Shabbat en conjunto.
Nos desconectamos de nuestros celulares para reconectarnos con Dios, con nuestra familia y con nuestro pueblo.
Este viernes, antes de la puesta del sol, digámosle adiós a nuestros teléfonos celulares; encendamos las velas, y capturemos con los 94.5 Megapixels de nuestros ojos las imágenes no digitales de este memorable Shabbat.
SHABBAT SHALOM