¿Cuándo llegará el Mesías?

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אני ה‘ , בעיתה אחישנה
Estoy en Ashdod, Israel, viviendo un milagro contemporáneo. Recuerdo que cuando me casé, hace como 30 años atrás, la casa de mis queridos suegros estaba al final de Ashdod. Hacia el sur, solo se veía arena. Kilómetros de dunas vacías y desoladas, hasta donde se perdía la vista. Con el tiempo esto cambió, y esta ciudad se extendió más y más. Ahora está hermosamente irreconocible. Los edificios, cientos de nuevos y modernos edificios, parece como que hubieran florecido desde la arena. Y lo más importante es que estos edificios no están deshabitados. Las profecías se están haciendo realidad. Ezequiel capitulo 36. 24 [En los tiempos mesiánicos] sacaré [al pueblo judío] de entre las naciones, los reuniré de entre todos los pueblos, y los haré regresar a su propia tierra.
30 Multiplicaré el fruto de los árboles y las cosechas del campo
38 Y las ciudades desoladas se llenarán de gente…
Como dijo David ben Gurión: en Israel, el que no cree en milagros no es realista.
El aspecto del milagro de la redención más visible aquí en Ashdod es el humano. Ashdod, sexta ciudad más poblada de Israel, es una de las áreas más cosmopolitas del país. Cuenta con la concentración de judíos marroquíes mas grande del mundo. Pero también hay muchos judíos de Rusia. Y judíos etíopes e hindúes (sic!). Y Jasidim, de todos las vertientes. Algunos judíos sudamericanos. Y cada más judíos de Francia. Evidentemente estamos viviendo las antiguas profecías que anunciaban el regreso de los judíos a su tierra. Y sólo nos falta un pequeñísimo detalle para que nuestra redención sea competa: el Mesias (Mashiaj), el líder politico y religioso que traerá al resto del pueblo judío a Israel y reconstruirá nuestro Bet haMiqdash.
¿Y dónde está? ¿Por qué no llega ya? Creo que intuyo la respuesta. En la tradición judía el Mashiaj no es un “dios” o un angel. Es un hombre. Como el rey David o Bar Kojbá, el comandante en jefe del último ejercito judío antes del IDF ( צה“ל).  El Mashiaj, según lo explica Maimónides, será un descendiente del Rey David; una persona que estudia Torá, se ocupa de las Mitsvot y lucha en las guerras de Israel contra sus enemigos.  Pero creo que hay algo más. Un tecnicismo. El Mashiaj, naturalmente, tendrá que ser “aceptado por todos”, o por lo menos por la gran mayoría del pueblo judío. Y puede ser que este sea el “problemita” que estamos enfrentando. ¿Existe algún tipo de judío que pueda ser aceptado hoy por todos los judíos? Pareciera que no… Porque como consecuencia de 2000 años de un largo exilio , todavía estamos muy divididos. Piensen por ejemplo, si el Mashiaj se presenta con todas sus credenciales pero… ¡es Sefaradí! Los Ashkenazim van a decir: “un Sefaradí no puede ser el Mashiaj.” Y me parece que lo mismo pasaría si el Mashiaj fuera Ashkenazí: los sefaradim lo rechazarían. Y si fuera un judío sirio, pero de la ciudad de Alepo, los judíos sirios de Damasco, no lo aceptarían. Y viceversa. Y si fuera Ashkenazí pero no fuera un Jasid, los Jasidim lo rechazarían. Y si fuera un Jasid, los que no son Jasidim lo rechazarían. Y si fuera o no fuera Yemenita…. etc, etc. Esta es nuestra lamentable realidad. Todavía no hemos superado nuestras divisiones y subdivisiones internas, un indispensable pre requisito para aceptar a unlíder que nos guíe. Nos tendremos que liberar de las secuelas de un largo exilio; olvidar las identidades artificiales y reconstruir una identidad judía que esté basada más en lo que nos une que en lo que nos separa.
A menos que….
En este punto es donde quiero recordar nuevamente a mi suegro, Ribbí David Carciente z”l, sin la mínima exageración. Mi suegro, nacido en Melilla, enclave español en el Norte de Africa (geográficamente “Marruecos”), llegó a Ashdod hace 40 años atrás. Su humilde departamento está en un vecindario de Jasidim de Gur. Creo que él era el único Sefaradí en ese enclave. En un kilometro a la redonda hay judíos etíopes, rusos, hindúes, argentinos y franceses.  Su vecindario es un microcosmos del pueblo judío que llegó, literalmente, de los cuarto rincones del planeta.
Y lo más especial que tenia mi suegro era que TODOS, absolutamente todos, lo querían y lo respetaban.
¿Por qué? Primero porque él respetaba a todos los demás.
Pero principalmente porque tenía un carácter tan dulce y bondadoso que todos se rendían ante él y su dulzura. Los hindúes y los etíopes lo amaban. Los Jasidim, por lo general muy cerrados en los suyo, lo veneraban. Para los marroquíes, era un superhéroe. Y quizás lo más admirable era que también los judíos de Rusia lo respetaban y lo querían. Digo esto porque muchos judíos rusos cargan con la pesada herencia nihilista que les dejó Stalin, y no recibieron una educación judía tradicional. Pero aún esos judíos, muy alejados y hasta no creyentes, adoraban a mi suegro. Cuando alguien se encontraba con él, mi suegro lo bendecía, así espontáneamente. Al principio no lo entendían… “¿Por qué me está bendiciendo a mí, si prácticamente no me conoce?”. Pero una vez que descubrían su gran corazón, se rendían ante su calidez. Luego, lo respetaban. Luego, lo admiraban. Y luego, inevitablemente, se enamoraban de él….
No se preocupen: no estoy diciendo que mi suegro era el Mesías. Pero sí estoy afirmando, con bastante convicción, que mi suegro representa la esperanza que el Mashiaj pueda llegar mañana, a pesar de nuestras vergonzosas separaciones. Habiendo conocido de lo que era capaz mi querido suegro, veo que es posible que todos los Yehudim aceptemos a un Yehudí como nuestro líder. Quizás esa sea la evidencia que identificará al Mashiaj.
Así que si queremos que el Mashiaj llegue mañana, o todos cambiamos y nos unimos, o HaShem Itbaraj nos enviará un Mashiaj con una personalidad unificadora como la de Ribbí David Carciente: un corazón tan grande que nos hará olvidar las pequeñeces que nos dividen.
SHABBAT SHALOM y JODESH TOB