TAANIT ESTER: ¿Por qué ayunamos este día?

El ayuno de Ester comenzará este lunes 2 de marzo, desde el amanecer hasta el anochecer.

כל עבדי המלך ועם מדינות המלך יודעים אשר כל איש ואשה אשר יבוא אל המלך אל החצר הפנימית אשר לא יקרא אחת דתו

¿QUIÉN CONTRA QUIÉN?

Cuando la reina Ester se entera del edicto de Hamán, que decretaba el exterminio del pueblo judío, decide hablar con el rey Ajashverosh, el emperador persa, para persuadirlo de revocar ese terrible decreto. Pero esta no era una misión sencilla.

El rabino Moshe Almosnino explica que Ester no sabía si Ajashverosh y Hamán, su primer ministro, pensaban igual y ambos querían llevar a cabo el genocidio contra el pueblo judío, o si Hamán había engañado al rey para que firmara ese edicto, ocultándole que se trataba de los judíos.

Ester decidió entonces invitar al rey y a Hamán a un banquete privado (capítulo 5, versículo 4) para tratar de obtener la información vital que necesitaba: si descubría que Ajashverosh estaba en complicidad con Hamán, intentaría disuadir a Hamán ella misma; pero si se enteraba de que Hamán había engañado a Ajashverosh —que fue lo que realmente ocurrió—, entonces expondría a Hamán frente al rey, esperando que Ajashverosh estuviera de su lado. Sin duda, esta era una misión muy arriesgada para Ester.

DISTANCIAMIENTO NO SOCIAL

Pero había un paso previo a esta misión que era aún más arriesgado: Ester tenía que “hablar” con el rey. Podríamos pensar que para Ester esta era la parte más fácil de su misión; después de todo, ella era la reina y vivía en el palacio. Pero en el Imperio persa nadie podía acercarse al rey sin ser invitado.

¿Por qué? Porque era la prerrogativa exclusiva del rey convocar a sus súbditos, y esto incluía a la reina. Ester no había sido llamada por el rey durante un mes (4:11), y la única opción que le quedaba era ingresar directamente al recinto real de manera irreverente e ilegal. ¡Y esto era sumamente arriesgado!

Si alguien entraba al área de máxima seguridad (jatser hapenimit) del rey sin haber sido llamado, los guardias tenían órdenes de ejecutar a los intrusos por razones de seguridad. Los reyes persas contaban con su guardia pretoriana, armada con largas hachas, lista para ejecutar en el acto a cualquier persona que cruzara el perímetro de seguridad del rey.

LA OBSESIÓN DE AJASHVEROSH

Los emperadores persas estaban obsesionados con su seguridad personal, y con buena razón. El propio Ajashverosh fue asesinado por uno de sus guardaespaldas más leales, Artabano.

La ley persa establecía que cualquier persona que ingresara a la zona de seguridad del emperador debía ser ejecutada (4:11), a menos que el rey detuviera a sus guardias antes de la ejecución y extendiera su cetro real como señal de clemencia, perdonando la vida del transgresor. Como se explicó anteriormente, esta regla también se aplicaba a la reina, ya que no era raro que las reinas o personas cercanas al rey fueran parte de un complot para asesinarlo.

Ester era consciente de que Ajashverosh ya había destronado y ejecutado a la reina anterior, Vashti (1:19), y no dudaría en condenarla si sospechaba que ella representaba una amenaza.

AYUNO NO INTERMITENTE

Acercarse al rey e ingresar a la “zona de la muerte” para hablar con él y conseguir una audiencia era, en sí misma, una misión suicida. Ester, con razón, temía por su vida y por el éxito de su misión: salvar a su pueblo del genocidio. Pero no tenía otra opción. No había nadie más que pudiera hablar con el rey y detener el decreto de Hamán.

Ester decidió arriesgar su vida (4:16) y emprender esta misión. Pero antes de hacerlo, pidió que todos los judíos de Shushán ayunaran por ella y rezaran por el éxito de su misión. Los judíos ayunaron durante tres días seguidos, día y noche (4:16), buscando la intervención divina en estas circunstancias tan difíciles.

Ayunar y rezar es lo que nuestra Torá y nuestros rabinos nos indican hacer en momentos de adversidad. Como todos sabemos, con la ayuda de HaShem, la “misión imposible” de Ester finalmente fue exitosa.

Once meses después, el 13 de Adar, cuando los judíos tuvieron que luchar y defenderse de los enemigos ansiosos por eliminarlos, también oraron a HaShem y ayunaron por el éxito de su batalla. La tradición de ayunar antes de un enfrentamiento militar es muy antigua y, según nuestros sabios, se remonta a las guerras libradas por Moshé Rabenu.

¿Por qué ayunar antes de la batalla, cuando más necesitamos nuestra fuerza física? Para demostrar y proclamar nuestra fe en que la victoria no depende de nuestra fortaleza, sino del apoyo de HaShem, nuestro Dios.

En conmemoración de los días de ayuno mencionados en la Meguilá (דברי הצומות וזעקתם), observaremos el ayuno de Ester.




¿La Tierra de Israel o el Estado de Israel?

LA TIERRA DE ISRAEL

Jerusalem no siempre fue la capital vibrante del Estado judío que conocemos hoy. Durante siglos, los pocos Yehudim que lograban llegar a la Tierra de Israel eran apenas una minoría indefensa, sin soberanía, viviendo bajo el dominio de potencias extranjeras.
Durante generaciones, visitar Jerusalem era un sueño utópico, casi irrealizable: un acto de fe. Y contemplar las ruinas de la ciudad —no solo del Templo (Bet HaMiqdash)— provocaba un dolor tan profundo que nuestros Sabios establecieron que quien las viera debía rasgar sus vestiduras en señal de duelo.

Pienso en Yehudá HaLeví, el gran poeta y filósofo quien —según la tradición— murió trágicamente asesinado a las puertas de Jerusalem en 1141, recitando su poema Tzión halo tishalí. O en Maimónides, que al llegar a la Tierra de Israel unos 50 annos mas tarde  pudo visitar Jebrón, pero no logró siquiera entrar a Jerusalem debido a las sangrientas cruzadas entre cristianos y musulmanes.
Durante más de 1800 años, la presencia judía en Jerusalem estuvo constantemente amenazada. No teníamos ejército, gobierno ni autoridad. Éramos perseguidos por musulmanes y cristianos por igual, víctimas de los caprichos del poder de turno.


¿RELIGIÓN O NACIÓN?

En su razonamiento acerca de por qué, en tiempos contemporáneos, ya no sería necesario rasgar las vestiduras —algo que los Sefaradim, sin embargo, seguimos haciendo— el rabino Tzvi Yehudá Kook z”l desarrolla un argumento basado en una interesante interpretación del Bet Yosef.
Sostiene que el duelo pleno por Jerusalem no depende únicamente de la existencia o no del Templo, sino de quién gobierna Israel y Jerusalem. Si la ciudad está bajo dominio extranjero, entonces sí, debemos lamentar nuestra pérdida. Pero desde 1967, Jerusalem está en nuestras manos y se reconstruye día a día. Jerusalem ya no es solo parte de la Tierra de Israel: es la capital del Estado de Israel.

Esta distinción entre “Tierra” y “Estado” es fundamental para comprender Purim. En la época de Mordejai y Ester, unos 50.000 judíos vivían en Jerusalem y sus alrededores, y el Bet HaMiqdash estaba construido y funcionando. Esto fue posible gracias al decreto del emperador persa Ciro en 538 a.e.c., que proclamó la libertad de culto para los judíos y los autorizó a reconstruir el Templo.
Pero aun con la posibilidad de vivir en Jerusalem, los judíos seguían siendo súbditos del Imperio persa. No tenían soberanía ni ejército propio, y tras la muerte de Ciro ni siquiera pudieron obtener permiso imperial para reconstruir las murallas de la ciudad (algo que solo logró Nejemiá bajo Artajshasta, hijo de Ajashverosh).
Al carecer de soberanía, cualquier decreto imperial podía sellar el destino del pueblo judío. El mejor ejemplo es el edicto de Hamán: la aniquilación de todos los judíos del Imperio persa, que habría alcanzado también a los judíos de la propia Tierra de Israel.


NO NOS DAMOS CUENTA DE LO BIEN QUE ESTAMOS

Hoy, gracias a Dios, “Tierra” y “Estado” coinciden. Ya no dependemos del favor de reyes o gobernantes ajenos. Seguimos teniendo enemigos como Hamán, que desde la misma región siguen llamando a nuestra destrucción. Pero hoy podemos protegernos —con la ayuda de Boré Olam y el valor extraordinario de los soldados de nuestro ejército—.
Construimos y reconstruimos nuestras ciudades, y garantizamos que ningún Hamán moderno pueda decidir nuestro destino.
Dios obró milagros en Purim a través de Mordejai y Ester. Hoy, Su Providencia se manifiesta a través de quienes defienden la existencia de Medinat Israel.

Para comprender mejor la importancia contemporánea de esta idea, basta observar brevemente la visión musulmana sobre el “Estado” frente a la “Tierra” de Israel. Incluso los árabes más moderados —no yihadistas— sostienen que los judíos podrían vivir en la Tierra de Israel, pero no tener un Estado.

Según esa visión, los judíos podrían residir en la Tierra Santa como minoría protegida, pagando un impuesto especial (jizya), pero sin soberanía ni ejército propio; es decir, dependiendo de la buena voluntad de quienes gobiernen.
En términos prácticos: si Israel depusiera las armas, incluso los sectores árabes más moderados estarían dispuestos a conceder a los judíos el derecho a residir y practicar su religión, pero no el derecho a la autodeterminación. Se repetiría así el mismo escenario que vivimos bajo el Imperio persa y durante siglos en países musulmanes: quedaríamos a merced del poder de turno.


LA TRAMPA DEL DESAGRADECIMIENTO

Por eso, cada vez que un judío habla de la “Tierra de Israel” y omite mencionar el “Estado de Israel”, sin querer refuerza ese mismo discurso.
Quizás algunos no se sienten plenamente identificados con el Estado judío porque aún no es lo suficientemente religioso, etc. Pero al negar la idea del Estado judío y repetir ese lenguaje galútico, uno actúa —aunque sea involuntariamente— con ingratitud hacia Boré Olam, que nos ha concedido este privilegio histórico extraordinario.

En los tiempos mesiánicos, según Maimónides, el primer paso será precisamente la restauración de la soberanía judía sobre la Tierra de Israel, bajo el liderazgo del Mélej HaMashíaj: un rey soberano que el propio pueblo judío unge, no un gobernante designado por potencias extranjeras.
Cada vez que afirmamos que tenemos un Estado de Israel, declaramos también que nuestras aspiraciones mesiánicas están más cerca de realizarse.

La lección de Purim es clara: sin un Estado propio, sin capacidad de defensa propia, el pueblo judío siempre estará en peligro. No importa cuán libres seamos para practicar nuestra religión, ni siquiera si vivimos en Israel o en la diáspora: sin soberanía, siempre puede surgir un Hamán que nos encuentre indefensos, incluso en la propia Tierra Santa.

Hoy, en un sentido profundo, todos los Yehudim del mundo son potencialmente ciudadanos de Israel.

El milagro de Medinat Israel ocurre ante nuestros ojos.
Solo hace falta abrirlos para verlo.




Un detalle no muy conocido de la historia de Purim

El Rabino Yom Tob Tsahalon escribió un magnífico comentario sobre Meguilat Ester llamado Leqaj Tob, en el que ofrece una explicación muy clara sobre la dinámica de los eventos ocurridos en Purim.  La siguiente explicación está  basada en sus palabras.

Hamán, el primer ministro del rey Ajashverosh, redactó un decreto con la firma del rey, que ordenaba la aniquilación de todos los judíos del imperio persa en  el día 13 de Adar de ese año. Este decreto fue enviado a todas las ciudades del reino. Según la mayoría de los comentaristas, el rey no estaba al tanto del contenido exacto del decreto que Hamán había enviado.

Cuando Mordejai se entera de este edicto, alerta a Ester. La reina, después de una serie de eventos providenciales, logra exponer a Hamán ante el rey. Como resultado, Ajashverosh ordena la ejecución de Hamán y nombra a Mordejai en su lugar. Sin embargo, existía un problema técnico: las leyes del imperio establecían que los decretos reales no podían ser cancelados.

Entonces, ¿cómo se podía evitar la matanza de los judíos?

El plan de Hamán era astuto. Para no gastar recursos ni utilizar al ejército real en la ejecución del decreto, Hamán había diseñado un edicto que incentivaba a los ciudadanos del imperio a atacar a los judíos, mientras los judíos, por ley no podrían defenderse. Y como recompensa, los civiles podrían quedarse con las propiedades de sus víctimas.

Frente a esto, Ester y Mordejai propusieron una solución: emitir un segundo decreto que otorgara a los judíos el derecho a pelear y defenderse.

לכך רמז שהגזרה הראשונה במקומה קיימת, אמנם נתן המלך ליהודים  שיוכלו להלחם ולעמוד על נפשם, ומי שינצח ינצח

Por eso el texto de la Meguilá  indicó que el primer decreto seguía vigente. Sin embargo, el rey concedió a los judíos… que pudieran luchar y defender sus vidas, y quien venciera, vencería.

Este segundo edicto cambió completamente el panorama. Ahora, el 13 de Adar no sería un día de masacre sin oposición, sino de un enfrentamiento entre los judíos y sus enemigos. La Meguilá no nos dice cuántos judíos murieron en esa batalla, pero sí nos informa que, en defensa propia, los judíos mataron a 75,000 de sus atacantes.

La clave de la victoria: unidad

El Rabino Tsahalon continúa explicando que el privilegio que el rey otorgó a los judíos no fue solamente  el derecho a defenderse, sino también el permiso para unirse y ayudarse mutuamente.

Esto era crucial porque, a diferencia de otros pueblos del imperio, que solían vivir concentrados en una misma ciudad o región, los judíos estaban dispersos en distintas ciudades y provincias. Normalmente, cada comunidad judía vivía de manera independiente, pero en Purim, ocurrió algo extraordinario: los judíos se unieron. En el 13 de Adar del año 474 a.C., los judíos de Persia comprendieron que si querían sobrevivir, no podían luchar cada uno por separado. En lugar de resistir individualmente en cada ciudad, tomaron la iniciativa de movilizarse y ayudarse mutuamente.

En las palabras del Rab Tsahalon: המתנה שנתן להם (המלך) היא שיקבלו כל היהודים שבכל העיירות יחד בעיר אחת לסייע חבריהם ולהנקה מאנשי אותה העיר , וז״ש אשר נתן המלך ליהודים אשר בכל עיר ועיר להיקהל

El privilegio que el rey les concedió fue que los judíos de todas las ciudades pudieran reunirse en una sola ciudad para ayudar a sus compañeros y pelear contra los enemigos de esa ciudad. Y esto es lo que significa cuando dice: “que el rey concedió a los judíos de cada ciudad reunirse”.

La estrategia de defensa

Imaginemos una comunidad judía en una ciudad de Turquía con 1,000 judíos, y a pocos kilómetros, otra comunidad en la frontera con Siria con solo 10 judíos. Bajo circunstancias normales, estos grupos no interactuaban demasiado. Pero en este momento crítico, los judíos comprendieron que su supervivencia dependía de la unidad. La comunidad más grande envió un contingente de 100 judíos armados para defender a sus hermanos en la ciudad más vulnerable. Este mismo patrón se repitió en todo el imperio. Los judíos se organizaron estratégicamente, formando redes de defensa y apoyo mutuo.

Gracias a esta colaboración sin precedentes, los judíos lograron resistir y vencer a sus agresores. No fue la fuerza individual la que salvó al pueblo judío, sino su capacidad de actuar como un qahal, una congregación unida.

Purim: un recordatorio de nuestra unión

La Meguilá enfatiza constantemente la palabra וַיִּקָּהֲלוּ (ve’niqhalu), que significa que los judíos se congregaron, se reunieron y actuaron juntos. Este concepto de unidad no quedó en el pasado, sino que se convirtió en el eje de la celebración de Purim.

Por eso, las mitsvot de Purim reflejan esa misma idea de unión y solidaridad:

  • Matánot la’ebionim – Damos comida o ayuda a los necesitados, recordando que debemos apoyar a nuestros hermanos menos afortunados.
  • Mishloaj manot – Intercambiamos regalos de comida con amigos y familiares,   reforzando nuestra unidad como pueblo y simbolizando nuestra gratitud por la ayuda y protección que hemos recibido unos de otros.

Purim no solo celebra la salvación del pueblo judío de un genocidio, sino que nos recuerda que la verdadera fortaleza de nuestro pueblo siempre ha estado en su unidad. Cuando nos ayudamos y actuamos juntos, no hay enemigo que pueda vencernos.




Shabbat Sheqalim

En la época del Bet haMiqdash, el Templo de Jerusalem, se ofrecían sacrificios comunales diarios (qorbanot) en representación de todo el pueblo judío. Esta representación no era solo teórica y no dependía únicamente de la intención correcta de quienes estaban a cargo de realizar los sacrificios: los Kohanim. El protagonismo del pueblo se establecía de una manera muy práctica: cada año en el mes de Adar se recolectaba un impuesto especial: majatsit hasheqel o “medio sheqel”, con un monto fijo, el mismo para pobres y para ricos. El dinero recolectado en esta colecta nacional se utilizaba para comprar los animales para los qorbanot. Los sacrificios comunales diarios y los sacrificios de los diferentes musafim (Shabat, Rosh Jodesh, festividades) se compraban con el dinero de estos sheqalim. De esta manera todos tenían una representación igualitaria en la ofrenda de los sacrificios.

El medio sheqel se recolectaba durante el mes de Adar, porque el año fiscal del Templo comenzaba en el mes siguiente: Nisán.

El dinero recolectado de los sheqalim también se utilizaba para el mantenimiento y los gastos generales del Templo. Pero no para su construcción. Como leímos en la Parashá Terumá, los fondos para construir el Mishkán (el Santuario en el desierto) y más tarde, para construir el Bet haMiqdash se recolectaba de donaciones voluntarias. En otras palabras, las finanzas del Templo dependían de un sistema de donaciones combinado con un impuesto fijo (una especie de cuota de membresía) que se recolectaba en el mes de Adar.

Y dado que todos los individuos aportaban la misma cantidad, la recolección de los sheqalim (plural de sheqel) también servía como un censo demográfico anual.

Hoy en día para recordar la recolección de los sheqalim:

  1. Leemos la perashat sheqalim un Shabat antes de Rosh Jodesh Adar o durante Rosh Jodesh Adar, cuando cae en Shabbat
  2. Damos una donación fija y plana, solo como un acto simbólico, para recordar el majatsit hasheqel.

En nuestra comunidad en Great Neck se sugiere que se done un valor de 10 dólares por hombre adulto. Este dinero puede ser destinado para cualquier obra de  caridad, beneficencia, mantenimiento de sinagogas , educación judía etc.

En muchas comunidades se acostumbra a recolectar estas donaciones durante el ayuno de Esther (13 de marzo).

Es importante recalcar que no estamos donando el “medio shequel real”, algo que Dios mediante lo podremos hacer muy pronto una vez que tengamos el Bet HaMiqdash, sino que es ZEJER LEMAJATSIT HASHEQUEL, “en recuerdo” del medio shequel.

Esta es la imagen de la moneda del medio sheqel de la época del Segundo Templo (aproximadamente, año 50-60 de la era común) En el lado izquierdo se puede leer en fuentes hebreas antiguas: sheqel Israel. En el lado derecho Yerushalaim haQuedoshá (Jerusalem, la [ciudad] Santa).




Shushán Purim y Yom haAtzmaut

En los tiempos de Ester y Mordejai los judíos de Shushán le pidieron al rey Ajashverosh (Xerxes, 486-465 sec) un día adicional para luchar contra sus enemigos. El rey concedió su petición y los judíos de Shushán lucharon el 14 de Adar y celebraron su victoria el 15 de Adar. En el capítulo 9 de Meguilat Ester se cuenta que Mordejai quiso que los judíos celebraran Purim durante 2 días seguidos, como si fuera un Yom Tob: el 14 y el 15 de Adar. Esta nueva celebración no fue aceptada.  Tal como ocurre hoy con la celebraciones de Yom haAtzmaut o de Yom Yerushalayim o la conmemoración de Yom haShoah, algunos judíos argumentaban que solo debemos celebrar las festividades mencionadas en la Torá.  

LOS YEHUDIM NO SE PONEN DE ACUERDO

Por este motivo, algunos se resistían a que Purim fuera declarado un día de festejo universal y otros, que aceptaban celebrar Purim, se negaban a festejarlo por dos días seguidos (v. 27).  ¿Por qué? Aunque el texto de la Meguilá no hace ninguna referencia directa al respecto, hay indicios de que había cierta tensión entre los judíos de Shushán y los que vivían en la tierra de Israel. ¿Cuál era el centro? ¿Cual era la capital, del mundo judío? Por un lado, Shushán era la Capital del imperio y todo lo que pasaba en el Imperio se decidía allí e influía a todos los judíos del mundo, incluyendo a los judíos de Israel. Lo que sucedió en Purim fue el mejor ejemplo. Jerusalem, por el otro lado, era solo una “pequeña” provincia del imperio persa, y a pesar de que el Segundo Bet haMiqdash estaba ya funcionando, la ciudad estaba en ruinas (esto solo cambió unos 25 o 30 años más tarde, con la llegada de Nejemiá a Yerushalayim).  

Para evitar estas tensiones y encontrar un consenso, la Meguilá cuenta (v. 29) que la reina Ester y Mordejai tuvieron que enviar un segundo edicto real (et kol hatoqef) en su noimbre donde se menciona, muy sucintamente, un acuerdo entre los judíos de Shushán y los judíos del resto del imperio (dibré shalom veemet). ¿Cuál fue este acuerdo?  

Una parte de este acuerdo esta en el texto de la Meguilá. Y la otra parte, en la Mishná,

DIBRE HATSOMOT

El versículo 31 del capitulo 9 dice: “[Y Ester escribió y envió el segundo edicto real] para establecer estos días de Purim en sus tiempos señalados, tal como lo habían establecido para ellos Mordejai el Yehudí y la reina Ester, como habían fijado para ellos y sus descendientes los tiempos de ayuno y de lamentaciones. “

De acuerdo al Rab Abraham Eben Ezra, “los ayunos” que se mencionan en este versículo no se refiere al ayuno de Ester. En realidad lo que quiere decir es que finalmente todos los judíos del imperio, incluyendo a los judíos de Israel, aceptaron celebrar Purim “de la misma forma que ya habían aceptado observar los ayunos decretados por el profeta Zejariá unos años atrás (8:19) “Así ha dicho HaShem, Dios de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo mes, se convertirán para la casa de Yehudá en gozo y alegría…”. Estos ayunos, al igual que Purim, no habían sido mencionados en la Torá, pero habían sido aceptados universalmente. La Meguilá dice que finalmente, los Yehudim aceptaron también celebrar Purim y lo compara con la observancia de estos ayunos públicos.

SHUSHAN PURIM

También menciona la Meguilá que se aceptó celebrar el segundo día de Purim. Pero, como un día de festejos alternativo, no como un día adicional.  Los judíos que vivía en pueblos y aldeas, la gran mayoría de los judíos, festejarían Purim el 14 de Adar. Mientras que los judíos que vivía en ciudades “amuralladas”, esto es ciudades que por su importancia estaban fortificadas, festejarían Purim el día 15 de Adar

Ahora bien, el segundo Bet haMiqdash ya había sido construido, aunque precariamente, por Zerubabel, pero la ciudad de Jerusalem todavía estaba en ruinas. Por eso, quedó establecido que para guardar la dignidad y el honor de Yerushalayim, que las ciudades que habían sido amuralladas en los días de Yehousha bin Nun recibirían el estatus de “ciudades amuralladas” y esto incluye, por lo tanto, a Jerusalem, ¡aunque sus murallas aun estaban en ruinas!

Desde ese entonces, en Jerusalem y en sus alrededores se lee la Meguilá y se observa Purim, el 15 de Adar. Según algunas opiniones, la ciudad de Tiberia en el norte de Israel, también se considera una ciudad amurallada. Tiberias tiene murallas, pero solo en algunas partes de la ciudad. Y el lago Kineret, una fortificación natural de la ciudad, también se considera como una de las murallas de proteción de la ciudad.




Celebrar Purim con alcohol o con Jesed

BEBIENDO CON MODERACIÓN

Una importante mitzvá que celebramos el día de Purim es el mishte, la comida festiva de Purim. Hoy, martes 7 de marzo, a media tarde, participaremos en una comida festiva o se’udat Purim. En este banquete, cantamos, nos regocijamos y expresamos nuestra gratitud a Hashem por habernos salvado del decreto de Hamán. Es costumbre servir vino en este banquete (MT Megilla 2:15) y así “brindar” por nuestra salvación. Consumir un poco más de alcohol de lo habitual está bien, pero aún debemos beber con moderación. Así, el Rosh (1250-1320) escribió en su libro “Orchot Hayim”, “[Aunque se sirva alcohol durante el banquete de Purim], no debemos emborracharnos porque emborracharse es una prohibición grave. En realidad, no hay transgresión mayor, ya que la embriaguez lleva a una persona a actuar de manera promiscua y podría incluso hacer que una persona [involuntariamente] mate a otra (pienso en los accidentes automovilísticos fatales que a veces son el resultado de la embriaguez. Y.B.) o cometa otras transgresiones [graves] similares”.

DR. MAIMÓNIDES EXPLICA LA BORRACHERA

Maimónides (1135-1204) aclara que la medida del consumo de alcohol en Purim es וירדם בשכרות “hasta que uno se sienta adormecido por los efectos del alcohol”. El alcohol con moderación hace que uno se sienta entumecido y mareado, ya que es un relajante muscular con efectos sedantes. Maimónides aclara en un contexto diferente que beber alcohol en exceso, como una manera de estimular la embriaguez, es un comportamiento inapropiado, y sus efectos pueden causar el pecado más grave en el judaísmo: “Hilul Hashem” (profanación del nombre de Dios). En Mishne Tora De’ot 5:2, escribe, “Kol hamishtaker… emborracharse es un pecado y es deplorable y hace que una persona pierda su sabiduría. Y si [un erudito de la Torá] se emborracha frente a otras personas (‘am ha’arets), ha profanado el nombre de Dios (חלל את השם)”.

LA FELICIDAD COMO RESULTADO DE CHESED

Nosotros, el pueblo judío, deberíamos sentirnos las personas más privilegiadas del mundo por haber sido elegidos por Hashem y por tener la oportunidad de estar más cerca de Él estudiando Su Torá y haciendo Su voluntad. En Purim, también celebramos que Hashem, cumpliendo Su promesa de que nunca permitirá que el pueblo judío desaparezca, nos liberó de un gran peligro. Nuestra felicidad debe provenir de esta conciencia, no del alcohol. Pero, ¿qué pasa si aún no estamos en ese nivel espiritual/intelectual y necesitamos algún estímulo externo para ser más felices? ¿Qué podemos hacer para estimular nuestra alegría en Purim? Maimónides explica que la felicidad de uno aumenta cuando hacemos algo por los demás o compartimos lo que tenemos con quienes tienen menos. En MT Megila 2:17, aclara cómo podemos ser más felices en Purim: “No hay felicidad más grande y sincera que hacer felices a los necesitados, los huérfanos, las viudas y los extranjeros. [Porque] la persona que ayuda a otros siente la felicidad de imitar las acciones de Hashem [middame bashekhina] como está escrito, ‘porque Hashem… reanima el espíritu de los pobres y el corazón de los oprimidos’ (Yesha’ayahu 57:15)”.

ADVERTENCIA

Purim no debe usarse como excusa para beber en exceso, declara el rabino Weinreb, un líder de la ortodoxia en Estados Unidos. “En estos días, en los que muchos de nuestros jóvenes son propensos a experimentar con drogas o alcohol, debemos advertir contra los peligros del abuso de alcohol, especialmente en Purim… No se nos ordena   emborracharnos y perder la cabeza; más bien, se nos pide que estemos felices de una manera que aumente nuestra gratitud y amor hacia HaShem, en agradecimiento por los milagros que Él realizó por todos nosotros.”




ZAJOR: El antisemitismo no se detiene solo ¡hay que detenerlo!

El Shabbat que precede a Purim se llama Shabbat Zajor (= ¡Recuerda!). Durante este Shabbat sacamos dos libros de Torá: uno para leer la Parashá semanal, este año es Vayiqrá, y el otro Sefer Torá es para leer un Maftir especial en Debarim 25:17, “Zajor”.  «Recuerda … lo que Amaleq te hizo cuando dejaste Egipto … cuando atacó a los indefensos [de tu pueblo]  … ¡no lo olvides!».

LA HISTORIA DE AMALEQ

Cuando salimos de Egipto, escapando de un largo cautiverio de 140 años, Amaleq nos atacó. Fue un ataque no provocado, sin razón ni motivo real. Y para ser más destructivo y causar el máximo daño, Amaleq no atacó de frente. Atacó a la retaguardia: a los enfermos, a los ancianos, a los niños. No había nada específico en los judíos que desencadenara el odio original de Amaleq. Los judíos no tenían poder ni dinero: de hecho, acabábamos de escapar de un largo cautiverio. Tampoco era un problema territorial: estábamos en el desierto ¡Y el territorio de Amaleq no estaba en nuestros planes de conquista! Lo que caracterizó el ataque de Amaleq fue que su odio hacia los judíos fue completamente injustificado, irracional. El odio del primer antisemita, Amaleq, no depende de lo que los judíos «tienen» o de lo que los judíos «hacen». Amaleq odia lo que «somos»: el pueblo de Dios. Es un odio existencial. Sin embargo, para justificar ante el mundo su odio irracional, Amaleq siempre va a cuestionar lo que los judíos tienen o hacen, como una excusa para disfrazar su odio de “políticamente correcto”. Amaleq y sus descendientes «ideológicos» (conocidos como «zéjer Amaleq») pueden ser claramente identificados por las siguientes características:

ODIO INCONDICIONAL

El odio de Amaleq hacia los judíos no está motivado por disputas territoriales, por venganza o por sentirse amenazado. Es un odio obsesivo hacia el pueblo judío. Basta recordar, por ejemplo, a Irán. Irán amenaza con borrar a Israel del mapa, aunque no tiene fronteras comunes con Israel y obviamente, no hay territorios en disputa entre los dos países.

CIVILES

Cuando no pueden atacar frontalmente a Israel, Amaleq atacará y tratará de matar a civiles judíos: mujeres, ancianos o niños. ¿Recuerdan Ma’alot en 1974? 22 niños pequeños fueron masacrados por Arafat y la OLP en un jardín de infantes. ¿Recuerdan el asesinato de la familia Fogel en Itamar, incluyendo a una mujer, niños y un bebé? ¿Recuerdan la sinagoga de Har Nof en Jerusalén? Y muchos casos más. En los últimos años, representantes de Amaleq han matado a judíos en Israel y han apuñalado a judíos también fuera de Israel, en París, Milán, Londres, Bruselas, Miami, California, Buenos Aires, Nueva York, Pittsburgh, etc. Desafortunadamente, no hay señales de que esto se detenga.

ODIO SUICIDA

El odio de Amaleq por los judíos es suicida. Amaleq está dispuesto a practicar el martirio (autoinmolación, ataques suicidas, etc.) si como consecuencia logra matar a un judío. El odio de Amaleq hacia los judíos es mayor que el amor de Amaleq por sus propias vidas o incluso por la vida de sus propios hijos.

UNA OBSESIÓN ÚNICA

Amaleq puede odiar a otras personas temporalmente, pero su obsesión sin límites es contra Israel. Amaleq no odia a los judíos por lo que sucede en Israel. Por el contrario, Amaleq odia a Israel porque es un estado judío. El antisemitismo se disfraza de anti-sionismo para Amaleq.

ODIO EXISTENCIAL

El punto más importante y práctico a considerar en nuestra confrontación con Amaleq es que no es posible negociar con él. Porque Amaleq nunca estará satisfecho con la tierra, el dinero o incluso con que cambiemos nuestra religión. Piensen en la Shoah. Los nazis también mataron a aquellos judíos que habían renunciado a la observancia de su religión. Amaleq quiere que el pueblo judío desaparezca. Punto. Los políticos israelíes y los judíos de todo el mundo están divididos precisamente en este punto: todos los judíos deseamos vivir en paz. Pero algunos creen que la paz con nuestros enemigos se puede lograr mediante negociaciones. Otros entienden que nuestros enemigos (Irán, palestinos, Hezbolá, BDS, etc.) NUNCA dejarán de atacarnos, incluso si los judíos o Israel cedemos a sus demandas. El mayor conflicto interno de la política israelí tiene que ver con identificar o no identificar a nuestros enemigos modernos con el Amaleq sobre el cual nos advirtió la Torá.

AUTOODIO

Para muchos judíos, especialmente aquellos que no están familiarizados con el concepto bíblico de Amaleq, es extremadamente difícil reconocer y aceptar la verdadera naturaleza de Amaleq. Y dado que el comportamiento de Amaleq está más allá de la racionalidad, muchos judíos inteligentes, pero extremadamente ingenuos, consideran que algo “racional” debe estar desencadenando el odio de Amaleq hacia nosotros. Y en lugar de aceptar la naturaleza irracional del odio de Amaleq, ¡nos culpan a nosotros mismos! Asumen, por ejemplo, que los ataques terroristas o el asesinato de civiles judíos por parte de Amaleq, o la lucha del movimiento BDS para deslegitimar a Israel, son la consecuencia de una nueva colonia en Judea y Samaria, o que el odio hacia los judíos tiene que ver con que algunos judíos sean ricos o poderosos. Así, cuando un judío acepta la narrativa de Amaleq, termina odiando a su propio pueblo y religión en lugar de reconocer la monstruosa naturaleza de Amaleq.

NEGACIÓN

Previendo el peligro de que un judío bienintencionado pero ingenuo “olvide” la naturaleza de Amaleq, la Torá nos dice no que debemos “recordar” (zajor) todos los años a Amaleq, sino que excepcionalmente, en el mismo texto, la Torá nos exhorta a “no olvidar” (lo tishkaj!) la obsesión suicida e irracional de Amaleq. Es una doble obligación: identificar y no permitir que nos olvidemos.

Nuestros sabios indicaron que debemos leer públicamente el texto donde la Torá menciona a Amaleq el Shabbat antes de Purim. ¿Por qué? Porque Hamán fue el primer descendiente de Amaleq que estuvo a punto de borrar del mapa a todo el pueblo de Israel.

La Torá nos asegura que HaShem no permitirá que Amaleq nos destruya. Pero nos exhorta a no ser ingenuos acerca de la verdadera naturaleza y las intenciones de Amaleq. Olvidar a Amaleq, pretender que no existe, puede costarnos vidas judías.

Parashat Zajor tiene el estatus especial de ser un texto bíblico cuya lectura es una obligación directa de la Torá. También se espera que las mujeres cumplan con esta obligación y asistan a la sinagoga para escuchar la Parashat Zajor.

R. Yosef Bitton




Cuando todos éramos persas

¿QUÉ PASO EN PURIM?

A menudo los judíos hemos estado amenazados por un pueblo u otro en diferentes momentos, como si las amenazas a los judíos fueran algo esperable, común y que no merece ser cuestionado. Sin embargo, lo que caracterizó el evento de Purim es que en ese momento todos los judíos del mundo vivían bajo un mismo “techo”: el Imperio Persa. En el año 475 a.C., Hamán, el primer ministro del Imperio Persa y la mano derecha del emperador persa Ajashverosh (Xerxes o Jerjes), emitió un decreto real que ordenaba asesinar a todos los judíos del Imperio, prometiendo a aquellos que participaran de las masacres quedarse con todos los bienes de los judíos. Este habría sido el primer Holocausto. Es importante destacar que este término nunca se usa con ligereza, y a diferencia de 1940, en los tiempos de Ajashverosh, todos los judíos del mundo vivían en el mismo Imperio. Purim iba a ser la “solución final” que todo antisemita soñó.

Es importante conocer esta información histórica para comprender la magnitud del milagro de Purim. ¿Cómo llegamos a ser ciudadanos del Imperio Persa? Después de salir de Egipto, los Yehudim vivieron por aproximadamente 800 años como un pueblo soberano en la tierra de Israel. En el año 586 a.C., el emperador de Babilonia Nebujadnetsar conquistó Yerushalayim. Cientos de miles de judíos fueron asesinados o murieron de hambre o enfermedades, el Bet haMiqdash, o el Gran Templo de Jerusalén, fue destruido y más de 50,000 judíos fueron tomados como cautivos y llevados a Babilonia. En el año 539 a.C., Ciro (llamado Koresh en hebreo) derrotó y conquistó al Imperio babilónico y se proclamó como el primer emperador del Imperio Persa. En el año 538 a.C., ocurrió un gran milagro: el Emperador Persa, inspirado por Dios, como él mismo lo admitió, invitó al pueblo judío a regresar a Yerushalayim y reconstruir el Bet haMiqdash. Este gran evento está registrado en las últimas palabras del Tanaj, la Biblia hebrea. Miles de judíos llegaron a Israel liderados por Zerubabel y en el año 516 a.C., después de 70 años de exilio, comenzó la reconstrucción del segundo Bet haMiqdash. Con el tiempo, la población judía

Miles de judíos llegaron a Israel liderados por Zerubabel y en 516 a.C., después de 70 años de exilio, comenzó la reconstrucción del segundo Templo, tal como había sido profetizado por Yirmiyahu. La población judía de Israel siguió creciendo y en la época de Purim, en la primera mitad del siglo V a.C., vivían en Israel al menos 50.000 judíos.

Diáspora voluntaria Sin embargo, no todos los judíos residían en Israel. La mayoría vivía fuera de Israel, como lamentablemente sucede en la actualidad, debido a que el imperio Persa, el imperio más grande de la historia de la humanidad, les brindó la oportunidad de establecer una red de comercio internacional muy exitosa. Los judíos se dispersaron por todo el Imperio Persa y llegaron hasta la frontera entre India y China. Aprovechando las rutas comerciales protegidas por la guardia imperial persa, establecieron una red de comercio internacional dedicada a la exportación e importación entre Indochina y occidente a través de la famosa “ruta de la seda”. Importaban seda y oro de China y exportaban especias, colorantes, jade, lapislázuli y vidrio.

Los primeros banqueros eran judíos El hecho de que los judíos estuvieran diseminados por todo el imperio Persa, tal como confirmó Hamán (M. Ester 3:8), facilitó el comercio internacional y les permitió a los Yehudim establecer una nueva industria, el crédito. Un documento escrito en hebreo por un judío de Turquía podía ser cobrado en la India al ser presentado a otro judío que vivía allí, lo que permitía a los comerciantes evitar el riesgo de transportar dinero, plata u oro a través de cientos o miles de kilómetros. Hay testimonios arqueológicos fascinantes sobre una familia judía de banqueros de la época, los Murashu.

Estos datos son importantes para entender:

  1. Que los judíos vivían voluntariamente dispersos por todo el imperio Persa.
  2. Que, como resultado del éxito de sus comercios, los Yehudim no tenían intenciones de regresar a Israel en ese momento, aunque apoyaban económicamente a Israel enviando donaciones permanentes para el Templo y para los judíos que residían allí.
  3. Que el edicto de Hamán no afectaba solo a los judíos de una ciudad o país, sino que hubiera podido llevar a la eliminación de todos los judíos del mundo

(para más información, ver este artículo en español ).

Rab Yosef Bitton
LA PROCLAMACIÓN DE KORESH (CIRO) PRIMER EMPERADOR PERSA
Con estas palabras concluye el Tanaj o Biblia Hebrea
DIBRE HAYAMIM 36: 22-23
22 «En el primer año del reinado de Ciro, rey de Persia, HaShem inspiró el corazón del rey para que este promulgara un decreto en todo su reino y así se cumpliera la palabra del Señor que había anunciado el profeta Jeremías. Tanto oralmente como por escrito, el rey decretó lo siguiente:
23 «Esto es lo que ordena Ciro, rey de Persia:
»HaShem, Dios del cielo, que me ha entregado todos los reinos de la tierra, y me ha encargado que le construya un templo en la ciudad de Jerusalén, que está en Yehudá. Por tanto, cualquiera que pertenezca a Yehudá, que vaya [y se dirija a Yerushalayim para construir el Bet haMiqdash, y que [HaShem] su Dios esté con él».



PURIM: Unidos, triunfamos y triunfaremos

נקהלו ועמוד על נפשם

El 13 de Adar del año 474 a. C., en el año doce de Jerjes, el reinado del rey Ajashverosh, fue probablemente el día más crucial en la historia judía. En ese día, se llevaría a cabo el decreto de Hamán. El edicto real indicaba que “quien matara a un judío en todo el Imperio Persa no sería procesado por ningún delito y podría quedarse con las posesiones de la víctima”. La policía imperial no intervendría. Los encargados de hacer cumplir la ley permitirían “zonas libres” para que estos delitos ocurran sin su interferencia. Gracias a esta impunidad legal y al irresistible incentivo económico de los ejecutores, este decreto habría significado el fin del pueblo judío.

Pero providencialmente, y gracias a la audaz actuación de la reina Ester, se evitó la sentencia del exterminio colectivo. El rey Ajashverosh, esta vez instado por Mordejai y Ester, firmó un segundo decreto. Este decreto no podía cancelar el anterior porque los edictos del Rey no podían suspenderse, revocarse o modificarse de acuerdo con las leyes del Imperio Persa. El segundo decreto, por tanto, permitía a los judíos portar armas, contraatacar y defenderse. Sin consecuencias legales si mataban a alguien en el proceso. También en este caso la policía y el ejército persa se mantendrían al margen del conflicto.

La pregunta era: ¿cómo se desarrollaron los acontecimientos cuando llegó el 13 de Adar? ¿Cómo nos defendimos? Nuestros enemigos probablemente eran más numerosos que nosotros y probablemente estaban mejor armados y entrenados en la violencia. ¿Cómo logramos contraatacar? La Meguilá dice claramente נקהלו ועמוד על נפשם “Los judíos del imperio se unieron y defendieron sus vidas”. Todos los judíos del Imperio Persa se unieron y colaboraron para luchar contra el enemigo. Nos dimos cuenta de que aunque no éramos más fuertes, estábamos más organizados que el enemigo, y así pudimos vencerlo.

Imagínense un pueblo en Turquía con 1.000 judíos y a pocos kilómetros, un pueblo en la frontera con Siria con sólo 10 judíos, que habrían sido un blanco fácil para los enemigos antisemitas. Normalmente, no había colaboración entre las dos comunidades judías. Pero en Purim, decidimos unirnos נקהלו y defendernos unos a otros: la comunidad en Turquía envió una delegación de 100 judíos armados para defender a sus 10 hermanos en la ciudad siria. Nos dimos cuenta de que si nos uníamos y nos ayudábamos, podíamos vencer al enemigo antisemita, y eso fue lo que pasó. Las comunidades judías de todo el mundo se movilizaron y enviaron protección, alimentos y recursos a otras comunidades que no eran tan fuertes. Todas las comunidades judías del mundo actuaron, quizás por primera vez, como una sola comunidad.   De ahí el énfasis de la Meguilá en la palabra “ve’niqhalu”, los judíos actuaron y colaboraron unos con otros como un ‘qahal’, es decir, como una misma congregación.

Es por eso que en el día de Purim, todas las mitsvot que hacemos giran en torno a la idea de “niqhalu”. Damos dinero a los pobres recordándonos que, tal como lo hicimos en el pasado,  debemos seguir ayudando y colaborando con nuestros hermanos judíos de menos recursos. Y por otro lado, intercambiamos regalos, tal vez representando la gratitud a nuestros hermanos judíos por habernos ayudado en el pasado y recordando que a pesar de nuestras posibles divisiones, cuando estamos en una situación difícil, podemos confiar y contar con la fraternidad de unos con los otros.

Inspirado en el Dibre Tora de mis hijos en el Family Chat de ayer




CLASE SOBRE PURIM Y MEGUILAT ESTER




PURIM: La diferencia entre estar alegre y emborracharse

Una de las Mitsvot que celebramos en Purim es el Mishté, esto es, comida o banquete. Durante el día de Purim, este proximo martes 10 de marzo a media tarde, participaremos de una comida festiva o Se’udat Purim. En este banquete cantamos, nos alegramos y expresamos nuestra gratitud a HaShem por habernos salvado de un seguro genocidio. Se acostumbra a celebrar con vino (MT Megilla 2:15) “brindando” por nuestra salvación. En este banquete se acostumbra a servir alcohol, pero se espera que uno beba con moderación.

ABUSO de ALCOHOL y PURIM

Así escribe el Rosh (1250-1320) en su libro “Orjot Hayim”. “[Aunque se sirve alcohol durante el banquete de Purim] no debemos emborracharnos, porque si un o se emborracha está cometiendo una una prohibición muy seria. Y en realidad es difícil concebir una transgresión mayor, ya que la embriaguez hace que una persona actúe con promiscuidad o imprudencia, pudiendo incluso causar involuntariamente la muerte de otra persona [las palabras del Rosh en nuestros días deben recordarnos que muchos accidentes automovilísticos fatales son el resultado de la embriaguez. Y.B] u otros incidentes serios similares.”

LA DIFERENCIA ENTE BRINDAR y EMBORRACHARSE

Maimonides (1135-1204) aclara que la medida del consumo de alcohol en Purim es וירדם בשכרות “hasta que uno se sienta somnoliento por los efectos del alcohol”. El alcohol en moderación hace que uno se sienta adormecido, y relajado, ya que el alcohol es un relajante muscular y tiene efectos sedativos. Pero Maimónides aclara, aunque en un contexto diferente que beber alcohol en exceso, embriagarse, se considera un comportamiento inapropiado y también dice algo similar a lo que menciona el Rosh, que los efectos del alcohol pueden causar el pecado más grave en el judaísmo: “Jilul HaShem” , las profanación del nombre de Dios. En Mishne Tora De’ot 5: 2 escribe: “kol hamishtaker … emborracharse es un pecado, y un acto deplorable, ya que hace que una persona pierda su sabiduría. Si un estudioso de Torá se emborracha frente a otras personas (‘am ha’ arets), ha profanado el nombre de Dios (חלל את השם). Nosotros, el pueblo judío, debemos sentirnos felices por el privilegio que el Creador nos eligió para cumplir una misión: ser la luz para las naciones, dar el ejemplo de moralidad, integridad y cercanía con Dios. En Purim, además, nuestra alegría llegar desde un sentimiento de gratitud. Reconociendo que HaShem, cumpliendo su promesa de que nunca dejará que el pueblo judío desaparezca, nos libró de un gran peligro. Nuestra felicidad debe proceder de esta conciencia, no del alcohol.

LA FUENTE REAL DE LA FELICIDAD

Maimónides también explica que nuestra felicidad personal aumenta cuando hacemos algo por los demás, especialmente cuando compartimos lo que tenemos con aquellos que tienen menos. En MT Meguilá 2:17, Maimónides aclara cómo estar felices en Purim: “No hay felicidad más grande y más sincera que hacer felices a los necesitados, a los huérfanos, a las viudas y a los extranjeros. [Porque] la persona que ayuda a otras personas siente la felicidad de imitar las acciones de HaShem [middame bashejina] como está escrito “porque HaShem … revive el espíritu de los pobres y el corazón de los oprimidos” (Yesha’ayahu 57:15 ).

PURIM, COMO EXCUSA

Purim no debe utilizarse como una excusa para permitirse beber en exceso. “En estos días”, declara el rabino Weinreb, un destacado líder rabínico en los Estados Unidos, “cuando muchos de nuestros jóvenes son tentados a experimentar con drogas o alcohol, debemos advertir contra los peligros del abuso del alcohol, especialmente en Purim … ya que no se nos ordenó que nos emborracháramos y perdiéramos la cabeza … más bien, se espera que brindemos con felicidad de manera que seamos meas conscientes de nuestra gratitud y amor a HaShem, por los milagros que hizo con todos nosotros “.




Alcohol y disfraces en Purim

Hoy es el 12 de Adar de 5778
PURIM COMIENZA MAÑANA MIERCOLES A LA NOCHE
BEBIDAS ALCOHOLICAS
Una importante Mitsvá que celebramos en Purim es el Mishté, es decir, el banquete de Purim. Durante el día de Purim, el jueves 1ro de Marzo a la media tarde, participaremos de una comida festiva o Se’udat Purim. En este banquete cantamos, nos alegramos y transmitimos nuestra gratitud a HaShem por habernos salvado del decreto de Hamán.
Es costumbre servir vino en este banquete (MT Meguilá 2:15) y así “brindar” por nuestra salvación, tomando un poco más que de costumbre. Pero debemos actuar con moderación.
Así escribió el Rosh (1250-1320) en su libro Orjot Jayim. “[Aunque se sirve alcohol durante el banquete de Purim] no debemos emborracharnos, porque emborracharse es una prohibición seria, y en realidad no hay transgresión más grande, ya que la embriaguez lleva a una persona a actuar con promiscuidad y hasta podría provocar que una persona [involuntariamente] mate a otra persona (estoy pensando en accidentes automovilísticos fatales que a veces son consecuencia de la embriaguez .Y.B.) u otras [graves] transgresiones similares”.
Maimónides (1135-1204) aclara que la medida del consumo de alcohol en Purim es וירדם בשכרות “hasta que uno se sienta somnoliento por los efectos del alcohol”. El alcohol en moderación hace que uno se sienta adormecido ya que es un relajante muscular y tiene efectos sedativos.
Maimónides aclara que beber alcohol en exceso, como una forma de estimular la embriaguez es una conducta indebida, y sus efectos pueden provocar el pecado más grave en el judaísmo: “Jilul HaShem” (profanación del nombre de Dios). En Mishné Torá De’ot 5:2 escribe: ” kol hamishtaker … emborracharse es un pecado y es deplorable y hace que una persona pierda su sabiduría Y si [un erudito de la Torá] se emborracha frente a otras personas ( ‘am ha-arets) ha profanado el nombre de Dios (חלל את השם)
Nosotros, el pueblo judío, debemos sentirnos las personas más privilegiadas del mundo por haber sido elegidos por HaShem, y tener la oportunidad de estar más cerca de Él, estudiando Su Torá y haciendo Su voluntad. En Purim celebramos también que HaShem —cumpliendo con Su promesa que nunca va a dejar que el pueblo judío desaparezca— nos libró de un gran peligro. Nuestra felicidad debe provenir de esta conciencia, no del alcohol.
Pero ¿Qué pasa si aún no estamos en ese nivel espiritual / intelectual, y necesitamos de algún estímulo externo para estar más contentos? ¿Qué podemos hacer para estimular nuestra alegría en Purim? Maimónides explica que nuestra felicidad personal se incrementa cuando hacemos algo por los demás o compartimos lo que tenemos con aquellos que tienen menos. En MT Meguila 2:17 aclara cómo podemos llegar a estar más felices en Purim: “No hay mayor y más sincera felicidad que hacer felices a los pobres, a los huérfanos, a las viudas y a los extranjeros. [Porque] la persona que ayuda a que la gente pobre se sienta feliz, está imitando las acciones de HaShem [middamé bashejiná] y así está escrito “porque haShem es Quien revive el espíritu de los pobres y el corazón de los oprimidos” (Yesha’ayahu 57:15).
Purim no debe utilizarse como una excusa para beber en exceso. “En estos días”, declara el rabino Weinreb, un líder de la ortodoxia en Estados Unidos “en el que muchos de nuestros jóvenes son propensos a experimentar con drogas o alcohol, nos corresponde advertir contra los peligros del abuso de alcohol, especialmente en Purim … No se nos ordena embriagarnos y perder la cabeza… más bien se nos demanda estar felices de una manera que incremente nuestra gratitud y amor a HaShem, en agradecimiento a los milagros que Él hizo con todos nosotros”.
TRANSVESTIMO en PURIM
לא יהיה כלי גבר על האשה ולא ילבש גבר שמלת אשה כי תועבת ה ‘ כל עושה אלה
En nuestros días, muchas personas acostumbran a disfrazase en Purim. Obviamente no hay ninguna Mitsvá o Minhag de hacer esto. Es sólo una práctica popular que fue aceptada en las muchas comunidades judías (¡aunque muchos Jajamim como el Shelá haQadosh la rechazaban completamente!), especialmente en el caso de los niños. Sin embargo, debemos saber, e informar a aquellos que no lo saben, sobre la prohibición de transvestismo (cross-dressing), es decir, el uso de ropa o elementos diseñados para el sexo opuesto, lo cual es una prohibición explícita de la Torá, (Deut. 22: 5): “Una mujer no debe usar ropa de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer…”. Explicaron nuestros rabinos que cuando un hombre se viste (o se disfraza) “para parecer una mujer”, vistiendo una falda o una peluca, o usando maquillaje, etc., o cuando una mujer se viste con ropa de hombre para parecer un hombre, están transgrediendo este mandamiento Bíblico. Esta prohibición también se aplica durante Purim. El Rab Obadia Yosef z “l era muy estricto en este punto y aclaró que el transvestismo se prohibe incluso cuando uno se disfraza del otro género “sólo por diversión “

TAANIT ESTER

Mañana, 13 de Adar, observaremos el ayuno de Ester, desde la mañana (en NY comienza a las 5.25am) hasta el anochecer, al terminar la lectura de la Meguilá. Ver aquí los horarios del ayuno para su ciudad de residencia.