PRINCIPIO 12: ¿Cuándo llegará el Mesías?

האומר הריני נזיר ביום שבן דוד בא…. הרי זה אסור לשתות יין לעולם
רמב»ם הלכות נזירות, פרק ד, הלכה י»א
Seguimos explorando la opinión de Maimónides sobre el tema de la era Mesiánica. Ayer explicamos que, según la tradición recibida por nuestros Sabios en los tiempos del Mesías la humanidad «descubrirá la existencia de HaShem», los Yehudim viviremos en Israel, con el Bet haMiqdash construido y en paz con nuestros vecinos (ver aquí lo que escribimos ayer).
Pero, ¿qué pasa con los otros detalles de los días del Mashiaj? ¿Habrá una guerra entre Gog y Magog? ¿Y quién es Gog y quién es Magog?  Y lo más importante ¿cuándo realmente llegará el Mashiaj?
Maimónides explica que estos y otros interrogantes acerca de los tiempos Mesiánicos, no los podemos saber con certeza, ya que no existe una tradición oral que hayamos recibido sobre estos temas (más allá de lo que explicamos ayer). Y si bien es cierto que los profetas hablaron de los tiempos del Mashiaj y los Sabios de la Guemará también discutieron el tema,  los profetas hablaron en metáforas o con nombres que no sabemos identificar. Y los Sabios de la Guemará, conscientes de esta limitación, sólo expresaron sus interpretaciones personales al respecto. No hubo un consenso, y por eso la Guemará, deliberadamente, no arribó a ninguna conclusión respecto a estos asuntos, sino que dejo este tema abierto.
Veamos las palabras de Maimonides:
Hiljot Melajim 12:2: «Al parecer, por lo que se lee en los textos de los profetas [=es decir, no hay una tradición oral recibida sobre el significado de esto textos YB],  al principio de los tiempos mesiánicos habra una guerra entre Gog y Magog y antes de esa guerra entre Gog y Magog llegará un profeta para corregir al pueblo de Israel y preparar sus corazones…. Y estos temas, y todos los temas similares [respecto a los detalles de los tiempos mesiánicos] no serán conocidos por las personas hasta que hayan ocurrido, ya que los Profetas no revelaron explícitamente lo que realmente ocurrirá, y nuestros Sabios no recibieron una tradición oral (וגם החכמים אין להם קבלה בדברים אלו) sobre este tema. Lo que dicen los Sabios al respecto es solamente lo que interpretan de lo que leen en los versículos, y por eso [en la Guemará] no hay una conclusión definitiva sobre estos temas…».
 
Creo, primero, que estas palabras de haRambam pueden considerarse un monumental testimonio a la credibilidad de nuestra tradición oral y a la integridad y a la honestidad intelectual de nuestros Jajamim.
Segundo, ahora entendemos por qué las opiniones de los Sabios acerca de las señales que anticiparán la llegada del Mashiaj son tantas y contradictorias entre si. Porque en este tema, sus opiniones son especulativas , y como dijimos, la Guemará deja el tema inconcluso.
También dice haRambam en la próxima Halajá que los temas relacionados al Mashiaj no deben ser objeto de un estudio intenso, ya que al no existir una tradición definitiva al respecto, solo estaremos especulando. Y este estudio especulativo no contribuye a nuestro avance espiritual:
«[Y puesto que no hay tradición en estas materias] una persona no debe, por lo tanto, involucrarse en el análisis de las Hagadot [= las parábolas de los Rabinos] y los Midrashím [= las interpretaciones de los jajamim] en estos asuntos, porque el aprendizaje de estas materias no llevará a una persona a amar o temer más a Dios».
Finalmente Maimonides se refiere a cuándo llegará el Mesías. Un tema sobre el cual tampoco hemos recibido una tradición oral definitiva.  Este tema es particularmente sensible ya que varias veces en la historia judía, cuando alguien declaró que llegaría el Mashiaj en el día o en el año tal y tal, causó enormes daños al pueblo de Israel, como ocurrió en 1666 con el falso Mesías Shabetai Tsebí, y muchas veces más.
Dice Maimónides, repitiendo las palabras del Talmud:
«De la misma manera, uno debe abstenerse de la calcular cuándo vendrá el Mashiaj. Nuestros sabios nos han advertido acerca de esta práctica negativa diciendo: ‘Que las almas de los que calculan la venida del Mashiaj sean destruidas [por el daño que provocan al pueblo judío]. Sólo hay que esperar y creer que el Mashiaj vendrá, como lo hemos explicado «.
Entonces, para concluir, ¿cuándo llegará el Mashiaj?
Para responder esta pregunta quisiera contarle a los lectores cómo era el antiguo saludo Sefardí, antes de irse uno a dormir.    Entre los Sefaradim era muy común saludarse unos a otros, entre amigos o incluso entre padres e hijo,s diciendo por la noche, «BETOB TALINU» que significa más o menos, «QUE DUERMAS BIEN».  Pero lo más interesante era la segunda parte, la respuesta obligada a este saludo: «TAQUISU BISHU’AT HASHEM» que significa, «QUE TE DESPIERTES [MAÑANA] CON LA REDENCIÓN DE HASHEM» es decir, «Te deseo que mañana al despertarte te encuentres con que la redención de HaShem, ha comenzado».   De manera que cada noche, el Yehudí se iba a dormir con la EMUNA TEMIMA, con la esperanza y la fe, de que B’H al otro día, al despertarse, el Mashiaj  ya habrá llegado.



PRINCIPIO 12: ¿Qué sabemos acerca de los tiempos mesiánicos?

La semana pasada escribimos sobre lo que dice el penúltimo capitulo de Mishné Torá sobre el Mashiaj. Explicamos que el Mashiaj será el rey de Israel, descendiente de David, que traerá a todos los Yehudim a Israel, construirá el Bet haMiqdash e inaugurará la era mesiánica (ימות המשיח).
¿Que pasará en los tiempos mesiánicos?

 

Maimónides dice que hay ciertas cosas que sabemos de los tiempos mesiánicos y otras que desconocemos, ya que no poseemos una tradición definitiva y consensuada al respecto.
Hoy vamos a escribir sobre lo que SÍ sabemos acerca de los tiempos del Mashiaj. Y mañana, BH, explicaremos por qué no sabemos con precision algunos «detalles» de lo que ocurrirá en la era Mesiánica.

Maimónides escribe sobre los tiempos mesiánicos, en el último capítulo de su Mishné Torá.

1. NATURALEZA: No habrá cambios en la naturaleza de mundo. Lo que dice el profeta Isaias (11:6) «el lobo habitará con la oveja..», explica haRambam, (Hiljot Melajim 12:1) «no se refiere a que los animales ya no se comerán unos a otros. Sino que es una metáfora para decir que la nación de Israel, la oveja, ya no será perseguida por el lobo, los poderosos enemigos de Israel que buscan su destrucción».   En Perush haMishnayot (Sanhedrín 10:1) Maimónides dice que los hombres seguiremos siendo mortales, aunque viviremos por más tiempo, ya que tendremos menos preocupaciones.  El Mashiaj no vendrá a cambiar la Torá ni a reemplazarla. Todo lo contrario: En los tiempos mesiánicos todos observaran la Torá sin pereza y con mucho entusiasmo.

 

2. EL MUNDO: En los tiempos del Mashiaj el mundo reconocerá que existe un sólo Dios, y que ese único Dios es HaShem .  Como dijo el profeta Irmiyahu (31:33) : «El hombre ya no tendrá [la necesidad] de enseñarle a su amigo o a su hermano que «HaShem existe», ya que [en los tiempos mesiánicos] todos Me conocerán, grandes y chicos».   El conocimiento de Di-s será tan amplio como las aguas que cubren el mar (Yesha’ayahu 11:9).Este conocimiento de Di-s será el punto de inflexión (lo que producirá el cambio…) más relevante de la historia de la humanidad. A partir de que la humanidad entera reconozca que HaShem existe, y ya no hayan discusiones acerca de quién es el verdadero Di-s y de cuál es Su voluntad, la paz reinará sobre la tierra.  Este tiempo de paz mundial traerá abundancia. No faltará la comida y no habrá más robo ni corrupción. A partir de ese momento las personas no se ocuparán en lo material más de lo necesario.  Ya que una vez que la humanidad descubra que Dios existe, no habrá nada más importante que acercarse a Él. Nadie se distraerá del objetivo más trascendente de la vida: conectarse con HaShem y conocerlo (‘ידיעת ה) tanto como, siendo humanos y limitados, lo podamos hacer.

 

3. EL PUEBLO JUDIO: El antisemitismo por fin se acabará. Todos los Yehudim viviremos en nuestra tierra, Israel, en paz con nuestros vecinos.  Maimonides dice también: ¿Por qué los judíos deseamos tanto que llegue el Mesías?. Cito (Hiljot Melajim 12:4): «El pueblo de Israel no desea la llegada del Mesías para dominar al mundo [como dicen los antisemitas YB], o para subyugar a los pueblos de la tierra, o para ser adorados por las demás naciones, ni para dedicarnos a festejar, comiendo y bebiendo. La razón por la cual deseamos tanto que venga el Mesías es para poder dedicarnos enteramente a la Torá y a su sabiduría, sin que nadie nos hostigue ni nos prohiba estudiarla y cumplirla…» .
Continuará…



PRINCIPIO 12: ¿Qué NO hará el Mesías?

Hoy hablaremos un poco más sobre el Mashiaj y la semana que viene, BH , escribiremos sobre lo que dice Mishné Torá acerca de los tiempos mesiánicos.
Explicamos anteriormente que el Mesías o Mashiaj del que habla el judaísmo será un monarca, gobernante de Israel, descendiente de la dinastia de David, parecido en su cargo y naturaleza al Rey David y a Bar Kojbá.
Su misión: traer a los Yehudim nuevamente a israel y reconstruir el tercer y definitivo Bet haMiqdash.
Maimónides también insiste una y otra vez que el Mashiaj NO vendrá a cambiar las leyes de la Torá. Todo lo contrario: vendrá a enseñarlas, aplicarlas y defenderlas.
Así dice Maimónides cuando habla de cómo identificaremos a quien NO es el Mashiaj (Melajim 11:3): «Nuestra Torá, sus preceptos y leyes, nunca jamás, serán cambiadas. Nada se agregará a sus preceptos y ninguno se anulará.  Y si alguien sugiere [en nombre de Di-s] agregar o quitar un precepto, o interpretarlos fuera de lo que nuestra tradición explica [ גילה פנים בתורה והוציא הדברים שלמצוות מפשוטן] , sabemos que se trata de un farsante o de un hereje..». 

 

En otras palabras, si un candidato a Mashiaj propusiera cambiar aunque solo sea una ley de la Torá, sabremos que se trata de un falso Mesías.

 

Aquí Maimónides hace alusión a las dos grandes religiones bíblicas, que aceptaron la biblia Hebrea pero intentaron cambiar, agregar o quitar de sus preceptos.  Aunque más específicamente Maimónides se refiere aquí a Yeshu (Jesus), ya que él se auto-proclamó como el Mesías del pueblo judío.

 

No todos saben que hay varias fuentes rabínicas que mencionan a explícitamente a Yeshu y cómo intentó modificar la Torá. El Talmud lo menciona por ejemplo, en Masejet Sanhedrin. Claro que los comentarios de los rabinos, muchos de ellos contemporáneos de Yeshu, no fueron recibidos con mucho entusiasmo por la iglesia. Y especialmente durante la edad media, el Talmud fue quemado públicamente muchas veces con este pretexto. En algunos casos excepcionales la iglesia permitió que se reimprimiera el Talmud, siempre y cuando se omitiesen los párrafos que hablan de Yeshu.

 

Con el libro de Maimónides ocurrió algo similar.  En el capítulo 11 de Hiljot Melajim, donde Maimónides habla del Mashiaj, menciona a Yeshu. Este párrafo también fue censurado por siglos, pero sobrevivió en las ediciones manuscritas del Mishné Torá producidas en países árabes. Y recién hace 15 o 20 años atrás se volvió a reimprimir en las nuevas ediciones del Mishné Torá.

 

¿Qué dice Maimonides sobre Yeshu?  Lo voy a citar:

 

Hiljot Melajim, 11:4a.

 

«También Yeshua imaginó que él era el Mashiaj y fue ejecutado por orden del tribunal. Esto había ya sido profetizado por Daniel, que dijo: «Y los hijos de los indecentes de tu propio pueblo, serán enaltecidos, y tratarán de que se cumpla la vision profética [que ellos mismos concibieron], pero fracasarán» (Daniel 11:14). ¿Y acaso existe algún fracaso más grande que éste?  Todos los profetas dijeron que el Mashiaj redimirá a Israel y los salvará [de sus enemigos], los traerá de nuevo a su tierra y fortalecerá la observancia de la Torá. Y este [hombre, Yeshu] provocó [todo lo contrario]: la muerte de los judíos por la espada, el exilio de los judíos y su dispersion, e intentó reemplazar la Torá, y engañó a la mayoría de mundo [haciéndolos] que sirvan a un dios, que no es HaShem» . 

 

Maimónides explica muy claramente por qué Yeshu representa todo lo contrario a lo que el Mashiaj debía ser para el pueblo de Israel. Su intención de cambiar la Torá y la persecución permanente que sufrió el pueblo judío, irónicamente, «en nombre de Yeshu».
El verdadero Mashiaj será el líder del pueblo de Israel que los defenderá de sus enemigos, los protegerá y los hará regresar a la tierra de Israel, donde vivirán en paz con sus vecinos, libres para estudiar la Torá y observar sus mandamientos.



PRINCIPIO 12: ¿Quién puede ser considerado el Mesías?

Estamos estudiando el principio número 12 de la fe judía: nuestra creencia en la llegada del Mesías o en hebreo «Mashiaj».
Cuando hablamos del Mashiaj, hay dos temas que tienen que ser tratados de manera independiente. Uno es la persona del Mashiaj y el otro es los tiempos mesiánicos. Hablaremos hoy sobre la persona del Mashiaj, es decir, quién puede ser considerado como un candidato a ser el Mashiaj.
Maimónides dice que para que un individuo pueda ser considerado como el Mashiaj tiene que cumplir con 3 requisitos a priori y 2 a posteriori. Y sólo cuando TODOS estos 5 elementos sean realizados podemos decir que esa persona es el verdadero Mashiaj:
Este es el texto de Maimónides, en el capítulo 11 del Sefer Melajim, Halajá 4 (los números y paréntesis los agregué para una mejor comprensión):
«Si surgiera un rey (1) de la Casa de David que (2) diligentemente estudiara la Torá y observara sus mitsvot según lo establecido en la Torá Escrita y en la Torá Oral como David, su antepasado, e instara a todo el pueblo de Israel a encaminarse en el (camino de la Torá) y corrigiera las brechas de la observancia de la Torá [es decir: corrigiera lo que el pueblo judío está haciendo mal respecto a la observancia religiosa], (3) y luchara las guerras de HaShem, se lo podría considerar como el Mashiaj.    Si tiene éxito en todo lo anterior, y (4) construye el Bet haMiqdash [=Templo] en su lugar [=har habayit, Jerusalem], y (5) reúne a los dispersos de Israel, se podrá entonces afirmar sin duda que él es el Mashiaj.»
Analizáremos este texto paso a paso.
Ayer explicamos el primer pre-requisito
(1) Ser descendiente del rey David.  Esto excluiría automáticamente, por ejemplo, a todo aquel que es Cohén o Leví, ya que David pertenencia a la tribu de Yehudá. Para más detalle ver lo que escribimos ayer.
Hay otros dos requisitos  que deben ser cumplidos.
(2) Para calificar como candidato a Mashiaj, esta persona deber ser un estudioso y observante de la Torá, tanto la ley escrita como la Torá Oral, como lo fue el Rey David, y debe ser un líder que le importe y haga todo lo posible para que el pueblo judío se comporte de acuerdo a la Torá, tanto individual como colectivamente.
(3) El Mashiaj debe luchar las «guerras de HaShem» (לוחם מלחמות ה’).  ¿Qué significan «Las guerras de Dios»? No se refiere aquí a «guerras» en un sentido metafórico, como si el Mashiaj debiese comandar un «ejército de salvación» o luchar «guerras espirituales» (eso es en realidad parte del segundo requisito). Las guerras de HaShem son las guerras y batallas militares que los judíos luchamos contra nuestros enemigos, como ocurre hoy en día en Israel (ver Hiljot Melajim 4:10, 7:15).
Los modelos que Maimónides tiene en consideración, y menciona, en esta descripción del Mashiaj son específicamente dos personalidades: una es el mismo rey David, que obviamente cumplía con estos 3 requisitos, (los otros 2 no eran aplicables en su reinado). Y el otro es Bar Kojbá (ca. 90 -135 de la era común).
Maimónides cita a Bar Kojbá en otro contexto: para explicar que hacer milagros no es un prerrequisito para ser considerado el Mashiaj:
Hiljot Melajim, Halajá 3
«No hay que suponer que el Mashiaj deberá hacer milagros y maravillas… o llevar a cabo otras acciones similares [para ser considerado como un candidato a ser el Mashiaj] como dicen los ignorantes. Esto definitivamente no es cierto. La evidencia que tenemos es el caso de Rabbi Aqibá, uno de los mayores sabios de la Mishná, que apoyaba al rey Bar Kozibah [bar Kojbá] y lo consideró [a priori] como el Mashiaj. Él y todos los sabios de su generación lo consideraron como el rey ungido [=Mashiaj] hasta que fue asesinado [en la guerra] a causa de los pecados. Una vez que murió, [los sabios] se dieron cuenta de que él no era el Mesías. Los sabios nunca le pidieron que hiciera milagros o maravillas [para considerarlo como el Mashiaj].»
Bar Kojbá cumplía con todos los requisitos del Mashiaj: (1) era descendiente de David (2) era un Yehudí muy observante, imponía la ley de la Torá (ver aquí)   y (3) luchaba contra los enemigos de Israel, en ese entonces, los Romanos, con el fin de establecer un estado judío, independiente de Roma, en el que la Torá sería la ley de Israel. En ese estado independiente se deberían cumplir las otras dos condiciones (4) reconstruir el Bet haMiqdash (destruido por los Romanos en el año 68 de la era común) y (5) repatriar a Israel a todos los judíos que fueron exiliados cuando se destruyó el Bet haMiqdash.
Al morir en la batalla, los sabios se dieron cuenta de que si bien Bar Kojbá poseía los atributos del Mashiaj, no lo era.
Continuará….
Si tiene preguntas específicas sobre el tema del Mashiaj, por favor, envíelas a [email protected]



PRINCIPIO 11: La justicia Divina: ¿Quién, cuándo, dónde y cómo?

El undécimo principio del judaísmo afirma que Di-s es justo. Que Él recompensa a los que guardan sus mandamientos y castiga a quienes los transgreden.
¿De dónde aprendemos este Principio?
Maimónides lo explica: Cuando Bené Israel hicieron el becerro de oro en el desierto y HaShem le indico a Moshé que el pueblo judío merecía ser eliminado por este gran pecado, Moshé intercedió y le rogó a HaShem que perdone a Su pueblo, y lo pidió que si no los perdonaba, «elimíname de Tu Libro que escribiste» [=mátame]. HaShem le contesta a Moshe: «[Sólo a] aquel que pecó contra Mi, a ese individuo borraré de Mi libro.
De aquí vemos que HaShem no actúa con arbitrariedad sino con una justicia que nos resulta comprensible, en cuanto a que cada ser humano, en función de su libre albedrío,  es responsable por sus propios actos.
Más allá de esta básica noción, es mucho lo que no podemos comprender de la justicia Divina, ya que como se explica ampliamente en el libro de Job, esta comprensión está por encima de nuestro entendimiento.
Algunos ejemplos.
1. Ignoramos, por ejemplo, QUIÉN merece ser castigado o recompensado y quién no. Ya que no sabemos exactamente cómo HaShem mide nuestros méritos y errores. Me explico: Sólo HaShem sabe el verdadero potencial del hombre, «nuestro denominador». Un profesor de matemáticas juzgará a dos estudiantes con la misma vara: Si el estudiante «A» responde correctamente en un examen 8 de 10 preguntas, su puntuación será 8 . Y si el estudiante B responde correctamente 5 de 10 preguntas, su puntuación será 5.  HaShem en virtud de Su omnisciencia (=que lo sabe absolutamente todo) puede saber, por ejemplo, que el estudiante que respondió 8 preguntas tiene la capacidad de responder bien 10 preguntas, pero no hizo su mejor esfuerzo. Mientras que el estudiante que respondió 5 preguntas tiene el potencial intelectual para responder bien 5 preguntas, y él hizo todo lo posible para alcanzar su máximo potencial y lo logró. Ahora bien: mientras que para el profesor de matemáticas, 8 será superior a 5, y «A» será recompensado y «B» será castigado, para HaShem, 5 será superior a 8. Ya que a pesar de que 8 es mayor que 5,  5/5 es mayor que 8/10. El «privilegio» de HaShem es que Él (y sólo Él) conoce el denominador de cada individuo, y por lo tanto, sólo Él puede determinar si A o B merecen ser recompensados.
2. También ignoramos CUÁNDO y DÓNDE se llevará a cabo la justicia Divina.  Los Yehudim creemos absolutamente en la vida después de la vida, en la inmortalidad del alma. No hay recompensa necesariamente inmediata para un acto de bondad, ni un castigo automático para una transgresión. No siempre vemos con nuestros propios ojos el castigo del malvado y la recompensa de los justos. La ejecución de la justicia Divina, tanto el castigo como la recompensa, no se limita a esta vida terrenal. Y es posible que una mala acción sea castigada en el mundo por venir, después de esta vida, y no en la vida terrenal. O viceversa.
3. Tampoco sabemos CÓMO nos castiga o nos recompensa Di-s.
Sabemos que HaShem nunca castiga en el sentido de venganza, y también sabemos que no todos los sufrimientos son un castigo. A veces tenemos que sufrir en esta vida para corregirnos, con el fin de abandonar nuestras malas acciones, o para educarnos en los ideales más altos. Quizás para comprender a los que sufren, o para hacernos más sensibles y llevarnos más cerca de Dios, etc.
Nuestros Sabios también explicaron que hay sentimientos y emociones que son parte de, o que expían, nuestro castigo, como el remordimiento y la culpa. O la pérdida de nuestra propia autoestima por la mala acción cometida, o la pérdida del respeto de los demás, o la vergüenza que nuestro pecado provoca en nuestras familias, o la conciencia de que hemos ofendido a Di-s, que tanto nos da. Todas éstas son formas de «penas» por los pecados cometidos.
En resumen:  HaShem es justo. Las buenas acciones son o serán recompensadas, y la maldad será castigada. Aunque no sabemos con precisión quién, cuándo, dónde y cómo.



PRINCIPIO 10: Vivir bajo Su mirada

El Creador ברוך הוא conoce todas las acciones y pensamientos del hombre. Como dijo el rey David «Él, que moldea los corazones … y sabe lo que cada uno hace.» (Salmo 33:15).
El 10mo principio de la fe judía afirma que Di-s  es omnisciente, que todo lo sabe, y que conoce nuestros pensamientos y acciones.
«Su conocimiento es completamente diferente a nuestro conocimiento. Nosotros ‘adquirimos’ conocimiento (antes yo ignoraba algo > ahora lo sé), mientras que el conocimiento Divino no es algo que pueda ser separado de Su esencia (es decir: no se puede concebir que haya algo que Di-s no sabía y luego lo sabe)  … Él y Su conocimiento y Su existencia son uno … Este concepto está más allá del entendimiento humano y de lo que las palabra pueden expresar»(Maimónides MT, Yesode haTora 2:10).

 

El hombre no puede comprender la naturaleza del conocimiento de Di-s, es decir, cómo Di-s sabe lo que estamos pensando o sintiendo, o cómo su conocimiento del futuro no limita nuestra libertad de elección, etc. Como dijo el profeta Yesha’ayahu (55: 8): «Mis pensamientos [= los pensamientos de HaShem] no son vuestros pensamientos, y Mis caminos no son vuestros caminos».

 

Lo que sí entendemos sobre el conocimiento de Di-s, y lo más relevante para nosotros, es que HaShem nos conoce íntimamente.

 

En las palabras de Rabbí Jaim-Pereira Mendes: «Todo lo que hacemos o decimos o pensamos, Di-s lo sabe. Es inútil intentar engañar a Di-s con falsos pretextos. Dios conoce nuestros pensamientos. Di-s sabe qué conducta se puede esperar de nosotros en razón de nuestra inteligencia, nuestra educación, nuestro medio ambiente. Cuanto mayores sean estos factores, mayores son los ideales de conducta que Él esperará de nosotros. Di-s nos ha dado el poder de discernir entre el bien y el mal. Él sabe que poseemos ese poder. Por lo tanto hay que utilizarlo correctamente y con sabiduría. «

 

Este principio señala principalmente nuestra responsabilidad ética: debemos vivir una vida con la conciencia de que Di-s nos está observando permanentemente.  Él ve nuestras acciones y conoce nuestras intenciones.    Es posible y relativamente fácil engañar a otros seres humanos, y ocultar nuestras malas intenciones o nuestros planes secretos detrás de elocuentes palabras, gestos, etc. Pero cuando se trata de HaShem, no hay mentiras, ni excusas, ni pretextos posibles.

 

De esta manera, cuanto más alerta estemos de la omnisciencia de Di-s (de que Él nos ve constantemente), más fácil será vivir una vida de bien y de justicia. Y viceversa.

 

El Shuljan ‘aruj ( o más precisamente, las glosas de rabbi Moshé Isserles, 1520-1572,  o MURAM) en el primer articulo de su primer capitulo explica que este pensamiento, tener a HaShem presnte y saber que nada se oculta de Su mirada, nos protege de nosotros mismos: «Dice en Tehilim: ‘Pienso [lit. pongo] que HaShem está siempre frente a mí.’  Este es un concepto importantísimo en la Torá y es la cualidad fundamental de los tsadiqim (personas justas) que se conducen por el camino de Di-s. Ya que la forma en que una persona se conduce… y lleva a cabo sus actividades diarias mientras está solo en su casa no es la misma que lo haría frente a un Soberano. Además, la forma en que uno habla, mientras está en la privacidad de su hogar y las conversaciones que mantiene… no son las mismas que mantendría frente a la presencia de un rey mortal. Entonces, cuando cuando uno fija en su mente que el Todopoderoso y Rey, el Santo bendito Él,  se encuentra delante de uno y ve y conoce nuestras obras … este pensamiento, saber que HaShem lo está observando, descenderá sobre el individuo, y si alguna vez está a punto de hacer algo incorrecto, aunque sea privadamente, se sentirá avergonzado ante Di-s y no lo hará…»



PRINCIPIO 9: La Torá ¿puede ser reemplazada?

Estamos explorando los 13 principios de la fe judía. Éstos fueron formulados por primera vez por Maimónides, Rabbí Moshé ben Maimón o Rambam (1135-1204) en su Pirush haMishanyot, Sanehdrín capítulo 10.
El 9no principio dice que «la Torá nunca será cambiada o reemplazada, Dios nunca dará otra Torá u otra nueva religion al pueblo de Israel o a ningún otro pueblo. «
Maimónides también dice en Mishné Torá Yesodé haTorá 9:1 «Si un profeta viniese a modificar algún aspecto de la Torá de Moshé, sabríamos así inmediatamente que es un falso profeta. Sin importar si este profeta es o no es judío, y sin importar si nos ofrece evidencias de su misión divina a través de milagros que él pueda realizar. Si el profeta dice que Dios lo envió para agregar o anular algún mandamiento de la Torá… sabemos que un falso profeta.  Los verdaderos profetas tiene como misión inspirarnos a cumplir con la Torá y advertir al pueblo cuando la están transgrediendo». 
Este principio apunta principalmente a advertirnos sobre las religiones «Bíblicas», particularmente el cristianismo y el islam. Ambas religiones se basan en una teoría de reemplazo (también llamado teología de suplantación) que afirma que los mandamientos de la Torá deben ser ahora reemplazado por un nuevo testamento (cristianismo) o por una nueva revelación (islam).
En la Parasha de este Shabbat pasado leímos acerca del evento más importante en la historia del pueblo judío,  en hebreoma’amad har sinai, el evento del Monte Sinaí.  ¿Que ocurrió en el Monte Sinaí? La respuesta habitual es: recibimos la Torá. Pero las respuesta un poco más amplia debe ser: en el monte Sinaí, HaShem nos eligió y nos ofreció hacer un pacto con Él, que nosotros aceptamos.  Este berit es conocido en el judaísmo como berit ‘olam, un pacto eterno, que durará כימי השמים על הארץ «mientras los cielos esten sobre la tierra». Y como parte principal de ese «pacto» o «berit», recibimos la Torá.  Sin entrar ahora en los pormenores de ese pacto, es interesante entender que en la jerga cristiana a ese pacto se lo llama «testamento» (como testimonio). Y la base de la teología cristiana es que Di-scambió ח»ו ese antiguo testamento por uno nuevo (la intención de este reemplazo queda más clara cuando exploramos este concepto en hebreo, donde al nuevo testamento se lo llama «berit jadashá» nuevo pacto). La primera razón por la cual los judíos rechazamos el cristianismo es exactamente por la idea, contraria a este principio, que la Torá se puede modificar o reemplazar.
Probablemente aludiendo a otro dogma de la religión cristiana, Maimónides explica que en los tiempos mesiánicos, ningún mandamiento de la Torá será modificado.   A diferencia de Yeshu, el verdadero Mashiaj velará por el cumplimiento de todas las leyes de la Torá, y no por su abolición o reemplazo.
El 9no principio implica también que ningún precepto podrá ser agregado o quitado de la Torá, como dice en Debarim 13:1 » Estas palabras que Yo te ordeno cumplir y observar, no agregarás a ellas, ni restarás de ellas» .
Es cierto que hay muchos preceptos de la Torá que no cumplimos. Pero la mayoría de esos preceptos no se cumplen porque hoy en día no están dadas la condiciones para ello. Por ejemplo, hay decenas de mandamientos que tienen que ver con el servicio religioso en el Bet haMiqdash, el Templo de Jerusalem, que aún no hemos reconstruido.
¿Hay mandamientos que pasan de moda?  Ya en la época de los Griegos y los romanos se criticaban algunos mandamientos por ser estos «anticuados». Por ejemplo, Los griegos consideraban que el descanso semanal de Shabbat era relevante para la antigua sociedad de los esclavos egipcios, pero en la «modernidad» (año 250-300 antes de era común) el Shabbat ya había pasado de moda….    Este Shabbat mi hijo David Bitton, de visita en Nueva York, se refirió al tema de Shabbat en nuestros días y dijo que pareciera como que nunca en la historia de la humanidad el Shabbat haya sido tan necesario como hoy en día. Porque ya no se trata sólo de descansar o no trabajar. El Shabbat nos ayuda también a desconectarnos del mundo electrónico que nos rodea, de la adicción a la media, de los teléfonos celulares, etc. Todo ese universo digital que no solamente no nos deja pensar, sino que también evita la comunicación entre nosotros y nuestros seres queridos.  Hoy en día, el único pueblo que posee la fórmula para que sus hijos abandonen el celular y conversen con su padres es el pueblo judío. Y esa Divina fórmula es el «antiguo» Shabbat.
El 9no principio implica que la Torá no es moderna. Es eterna.



PRINCIPIO 8:¿Cómo se llega desde la Torá Escrita a la Halajá?

La semana pasada explicamos que la primera categoría de la Torá Oral es el PERUSH, es decir la definición básica de los preceptos Bíblico y su extension (ver  aquí).

La segunda categoría se denomina Halajá leMoshé MiSinai. Brevemente, esta categoría también define los detalles de las mitsvot, quizás más específicos que la primera categoría , como por ejemplo: el color del tefilín,  el tamaño de un mikvé, la cantidad de matsá que se debe consumir en Pésaj, etc.  ¿Cuál es la diferencia entre esas dos categorías?
Mientras que para las mitsvot incluidas en la primera categoría siempre se encuentra alguna alusión bíblica a las mismas, los detalles de las mitsvot clasificadas como Halajá leMoshé miSinai no tienen una fuente Bíblica, directa o indirecta.
¿Y que tiene en común estas dos categorías?  Que los detalles de las Mitsvot incluidas en ambas categorías (1) fueron recibidos por Moshé Rabbenu y (2) no existe ninguna discusión sobre los mismos.
Vamos a clarificar este último punto:  Muchas veces no existe consenso entre los rabinos respecto a ciertas leyes. A este disenso rabínico se lo conoce como «majloqet» (lit. debate, discusión, desacuerdo).
Sigamos con el ejemplo del Tefilín:
La TORA ESCRITA dice: «Y las atarás como señal en tu brazo». No hay ninguna especificación adicional en el texto acerca de cómo «atar palabras al brazo».
El PERUSH, dice: esto es el Tefilin del brazo, 4 textos bíblicos en una cajita de cuero, que se coloca en el brazo más debil (generalmente el izquierdo),  etc.
HALAJA LEMOSHÉ MISINAI: Esta cajita debe ser cuadrada, las tiras de cuero: negras, el nudo se debe hacer una manera específica, etc.
Sobre todos estos y otros detalles, por ejemplo, hay un completo consenso entre los Rabinos. Lo cual, de acuerdo a Maimónides, «es evidencia que estos detalles fueron recibidos por Moshé en Sinai» .
Para Maimonides, cualquier detalle de la Ley Oral sobre el cual existe disenso, no fue recibido por Moshé en Sinaí.
Esto nos lleva a la tercera categoría. Los DINIM MUFLAIM.  Estas son las leyes, las más numerosas por cierto, que aunque definan algún detalle de un precepto bíblico, no son consideradas bíblicas. Como dice Maimónides, no fueron recibidas «directamente» por Moshé en Sinaí, sino que fueron definidas por las cortes rabínicas o los Rabinos de cada generación.
Un ejemplo moderno de un «din muflá»:
¿Se pueden colocar las tiras del Tefilín sobre el reloj?  ¿O debemos primero remover el reloj y poner las tiras de cuero directamente sobre nuestra piel?
La respuesta a esta pregunta Halájica, no fue transmitida «directamente» a Moshe en Sinai. Pero, sí existe un antiguo concepto Halájico que contempla este tipo de casos: jatsitsá, esto es, cuando algún elemento interrumpe entre el cuerpo y el elemento con el cual realizamos una Mitsvá.
No puede haber jatsitsá, por ejemplo,  cuando nos lavamos ritualmente las manos, netilat yadayim. Es decir, no puedo tener restos de barro, cerámica o cualquier otro elemento físico en mis manos cuando hago netilat Yadayim. Primero debo lavarme las manos, remover la jatsitsá , y luego proceder a netilat yadayim. Algo parecido sucede en el caso del mikvé: la mujer primero debe lavar su cuerpo, y verificar que no haya ningún elemento extraño sobre su piel cuando se sumerge en el Mikvé.
Ahora bien, un reloj evidentmente representa  una «jatsitsá», un elemento que se interpone entre el Tefilin y mi piel.  La pregunta es si la ley de jatsitsá en el Tefilín se aplica a toda la extension de las tiras de cuero, el brazo, antebrazo y la mano,  o solamente se aplica al brazo, donde las tiras de cuero sostienen la cajita del Tefilín.
El Rab Obadia Yosef explica que la ley de jatsitsá en Tefilín se aprende de un pasuq  (על ידך). Es decir, esta ley no es Halajá leMoshé MiSinai, pero sí es una ley recibida, de la categoría PERUSH.
Luego trae una extensa discusión acerca del alcance la la jatsitsá.  De acuerdo a la mayoría de las opiniones sólo se aplica la jatsitsá donde la tira de cuero ajusta al tefilín (en el brazo, מקום הקשירה). De acuerdo a otras opiniones, también se aplicaría durante las siete vueltas que las tiras de cuero dan alrededor del antebrazo. El Rab Yosef concluye que, técnicamente la ley dejatsitsá no se aplica en la muñeca, donde se viste el reloj, ya que casi no hay opiniones que lo prohiban (aunque también aclara que conceptualmente, es mejor quitarse el reloj al usar el Tefilín , והמחמיר תבוא עליו ברכה).
Vemos en este caso típico cómo funcionan en el mecanismo halájico las distintas categorías de leyes incluidas en la Torá Oral.



PRINCIPIO 8: Presentación del libro Maté Dan, del Rab David Nieto

El tema de la Torá Oral fue explicado por muchos de nuestros sabios.  Uno de ellos fue Maimónides, quien se explayo sobre este tema en su Mishné Torá y también en su comentario a la Mihsná.  Es este última texto el que estamos usando para analizar las diferentes categorías de Leyes que incluye la Torá Oral.
Ahora bien, por más que escribamos durante dos o tres semanas sobre este tema,  estimo que no será suficiente para el lector que realmente quiere aprender sobre la Torá Oral. Es por eso que hoy quiero presentar un libro que lamentablemente es es muy poco conocido  El libro se llama MATÉ DAN y fue escrito por el Rab David Nieto (Venecia, 1654 – Londres, 1728). MATE DAN fue escrito simultáneamente en hebreo y en español (sic!). ¿De que trata el libro MATE DAN? El libro trata de la Torá Oral, a la que el Rab Nieto, siguiendo la costumbre Sefaradí, llama en español «Ley Mental».   El libro MATE DAN era imposible de conseguir, aun en bibliotecas especializadas, hasta hace 3 o 4 años. En nuestros días, tenemos en grandísimo mérito de que este libro se encuentra al acceso de todo publico online. Yaquí podrá encontrar el lector la edición bilingüe el Maté Dan, Londres, 1714.
El Rab Nieto escribió ese libro para los BENE ANUSIM de su época, es decir, para aquellos judíos que a partir de la Inquisición y la expulsion de España (1492) y Portugal (1496), habían vivido como cristianos por varias generaciones, y ahora buscaban regresar a sus raíces y recomenzar a vivir nuevamente como judíos. Estos descendientes de ANUSIM conocían la Biblia a la perfección, por su pasado cristiano, pero ignoraban casi por completo la Torá Oral y sus principios.
Maté Dan esta dividido en 5 capitulos , que el autor llama diálogos. Se llaman diálogos porque Maté Dan está escrito deliberadamente en una forma de diálogos imaginarios entre un rabino, el Jajam, y un rey gentil, al que el autor llama «el Cuzarí», el rey de los Kazares (o Jázaros, ver aquí ), un rey gentil que se convirtió al judaísmo en el siglo 8.  El rab Nieto tomó el modelo del famoso libro «el Cuzarí» de Rabbi Yehuda ha Levi (1075-1141). Ya que como él mismo lo explicó, «en el Cuzarí el autor demostró la verdad de la Torá Escrita , y en este libro, al que también llamaré el segundo Cuzarí, demostraré la verdad de la Torá Oral» .
Veremos a continuación una reseña de este libro, capitulo por capitulo.
1. En el primer diálogo o capítulo el Rab Nieto demuestra que la Torá Oral existió incluso antes que la Torá escrita. Y que una tradición oral siempre necesaria para entender una ley escrita.
2. En el segundo dialogo, en mi opinion el más original de todos, el Rab Nieto demuestra con argumentos lógicos y usando principios de sicología, que la Torá Oral no pudo ser «inventada» por los Rabinos, sino que fue transmitida a ellos por las generaciones anteriores.
3. En el tercer capitulo se habla de las diferentes categorías de leyes que incluye la Torá Oral, que es el tema que comenzamos a analizar la semana pasada.  Se explica también en qué tipo de leyes hay un consenso total entre los rabinos y en cuáles no .
4. El cuarto capitulo demuestra que nuestros Sabios de la Mishná y la Guemará (חז»ל) poseían profundísimos conocimientos de la ciencias como medicina, física, biología, etc.
5. En el quinto capitulo se habla casi exclusivamente del calendario hebreo. La determinación del mismo implica el dominio de las ciencias asociadas a la astronomía, física, matemáticas , etc. El tema es muy complejo ya que en el calendario Hebreo se combina el calendario lunar con el solar, y para que esta combinación sea posible hay que conocer con muchísima precisión (un número seguido de 4 o 5 decimales) el tiempo exacto del año lunar y del año solar. Para demostrar que este dato no es sencillo el Rab Nieto cita el ejemplo del papa Gregorio XIII, que en 1582 tuvo que ajustar el calendario cristiano, pasando en ese año del día 4 de octubre al 15 de Octubre en 24 horas, por no haber tenido la información precisa sobre el ciclo solar. Este es el capitulo mas técnico de todo el libro, y creo que es una introducción indispensable para quienes quiera saber acerca de los pormenores de nuestro calendario lunar-solar, y para comprender el rol que la Torá Oral juega en éste  y en muchos otros casos de la ley judía.
En mi opinion, el libro Maté Dan debería ser de lectura obligatoria para cualquier alumno que quiera estudiar Mishná o Guemará, o para cualquier Yehudí que quiera conocer los principios básicos del judaísmo rabínico ortodoxo.
Aprendiendo a leer español antiguo
Creo que el lector hispano moderno no tendrá mayores problemas en entender el contenido de este libro, ya que el vocabulario, si bien con un estilo que hoy resulta anticuado, es muy similar al nuestro. 
Por mi propia experiencia creo que la única dificultad que tendrá el lector principiante es la de identificar la letra «S» cuando ésta se escribe al principio o en el medio de la palabra. En español antiguo la «S» en esta posición se escribía «alta» y el lector moderno la suele confundir con una «F».  Fuera de esto, creo, es muy fácil leer este libro, y las ventajas de estudiar un libro de esta categoría y de esta autoridad en su original son, creo yo, invaluables.   
Para facilitar aún mas la lectura, voy a copiar un pequeño párrafo del libro y lo re-escribiré en una versión más moderna. 
mate dan
Pruebase que todos los preceptos y  estatutos que mando Dios a los patriarcas del Mundo y a los Nuestros, tanto afirmativos como negativos fueron mentales, hasta que se escribieron en nuestra santa ley. Página 2
Que tanto en tiempo de nuestro legislador Moshe, como de los otros Profetas y Justos, autores de la Biblia, había Ley mental. Página  4
Que aun para los preceptos que parecen claros en la ley, es necesaria Ley mental. Página 17 



PRINCIPIO 8: La autenticidad de la Tora oral

Seguimos analizando el octavo Principio de la fe judía. Como todos sabemos, aparte de la Torá escrita tenemos la Torá Oral, es decir,  la tradición que explica la Torá escrita.
El octavo principio dice que la Torá Oral es también de origen divino, y fue trasmitida por HaShem a Moshé rabbenu.
Creo que este es un tema fundamental y me parece que deberíamos dedicarle un poco más para explicarlo en detalle.
Hay por lo menos 3 temas que debemos conocer en mayor profundidad
1. Los elementos que incluye la Torá oral.
2. La historia de la transmisión de la Torá Oral.
3. La metodología del  proceso halájico. Es decir ¿cómo se llega desde los preceptos de la Torá escrita hasta la práctica halájica cotidiana?
Vamos a comenzar por los elementos que constituyen la Torá oral.
De acuerdo a lo que escribió Maimónides en su introducción al comentario de la Mishná la Torá oral se divide en 5 categorías.
1. Perush (la antigua pronunciación Sefaradí era «pirush»). Esta categoría es también llamada por Maimónides «qabbalá», que NO se refiere a la parte mística de la Torá .
2. Halajá leMoshé MiSinai.
3 Dinim muflaim.
4. Gezerot
5. Taqanot y Minhaguim.
Explicaremos hoy la primera categoría.
1. PERUSH:  En la introducción a Mishné Torá Maimónides dice: «Cada mandamiento dado a Moisés en el Monte Sinaí fue dado junto con su explicación (perush).»  Estas son las instrucciones básicas –la definición de cada precepto– que no fueron escritas por Moshé sino que fueron recibidas y transmitidas oralmente por generaciones.
Ilustración:  En la Torá escrita se menciona el precepto del Tefilín. Pero la Torá escrita sólo dice: «Y estas palabras que te encomiendo hoy… las atarás en tu mano (o brazo)… y estarán sobre tu frente».  Fuera de este breve texto no hay ningún otro texto que describa cómo es el Tefilín. Ahora bien ¿cómo podemos saber entonces a qué se refiere la Torá con «atar palabras sobre la mano»?. ¿Como se «atan» las palabras?  ¿Hay que escribirlas primero? ¿Y una vez escritas, dónde exactamente hay que atarlas?, y ¿con qué? Estas son algunas de las numerosas preguntas que podríamos tener, y que sería imposible resolver, si sólo tuviéramos frente a nosotros la Torá escrita. Y lo mismo ocurriría con absolutamente TODAS las Mitsvot. Hasta con las que parecen más sencillas. El «texto» bíblico no sería suficiente para cumplir con los preceptos bíblicos.   Por ejemplo: si yo sólo tuviera frente a mi las palabras «No matarás»  ¿como podría saber la definición y el alcance de este mandamiento? ¿Qué incluye y qué no incluye?  Por ejemplo: ¿Incluye NO MATARÁS la prohibición de matar animales o sólo la de matar personas? ¿Qué pasa con matar en defensa propia, para evitar que nos maten?  ¿Y qué pasa con eutanasia  (matar a una persona moribunda que esta sufriendo) o con el aborto (¿es parte de no matarás? ) o con el suicidio ( a lo mejor «no matarás» no incluye «no te matarás» ), ¿y qué pasa con matar en la guerra o con condenar a muerte a un asesino?
No hay manera de saber exclusivamente a partir del texto qué incluye y qué no incluye «NO MATARÁS?
Por eso, como explicamos , cada precepto de la Torá fue transmitido con su PERUSH, que es la definición BASICA y ESENCIAL de cada uno de los 613 preceptos de la Torá escrita.
Por ejemplo:
La Torá Oral, el PERUSH, indica que la forma de cumplir con el precepto del Tefilín consiste básicamente en:
1. Escribir en pequeños pergaminos las palabras de los 4 párrafos bíblicos en los cuales se menciona el Tefilín.
 2. Colocar estos pergaminos en cajitas de cuero.
3. Realizar una hendidura en el extremo de esas dos cajitas e introducir en esa hendidura unas tiras de cuero.
4 Colocar una de esas cajitas en el brazo y la otra cajita sobre la frente, ajustando las cajitas con las tiras de cuero, etcetera, etcetera.
Ahora que comprendemos lo esencial de la Torá oral podemos volver al octavo principio del judaísmo.
El octavo principio afirma que este tipo de instrucciones básicas, lo que llamamos PERUSH,  NO fueron inventadas por Moisés o por los rabinos. Su origen es divino. Son una parte integral de lo que llamamos en general  «LA TORA» y fueron recibidas por Moisés en el Monte Sinai.
Continuará… 



PRINCIPIO 8: ¿Cómo sabemos que nuestra Torá es auténtica?

El octavo de los trece principios de la fe judía dice que la Torá que poseemos en la actualidad es la misma que le fue dada a Moshé Rabenu (Moisés) en Sinaí.

Exploraremos hoy cuál fue el meticuloso método que usaron los Sabios de Israel para transmitir el texto de la Torá de una manera que se eviten los errores involuntarios. 
Debemos saber que la presencia de errores en la transmisión de textos era algo absolutamente común, especialmente antes del invento de la imprenta.  Ver por ejemplo este artículo (donde dice «Mecánica de la copia») que explica como solían ocurrir «los errores de copistas» cuando copiaban de un texto a otro.  
El Sefer Torá (libro, pergamino, rollo de Torá), como lo tenemos hoy, contiene exactamente las mismas las palabras que HaShem le transmitió a Moisés.  El texto se ha conservado durante siglos con muchísimo cuidado, ya que nuestros Sabios eran muy conscientes que estaban transmitiendo un texto único: la palabra de HaShem. Y por lo tanto no podían permitir la posibilidad de que hubieran errores involuntarios en la transmisión o la copia de un texto a otro.   ¿Qué hacían entonces los Sabios para evitar errores de copistas? 
Nuestros escribas o copistas eran llamados en hebreo «Soferim». Ellos fueron los Sabios responsables de copiar el texto Bíblico de un Sefer Torá a otro, manteniendo intacto el texto. La tarea de los Soferim era mucho más difícil en tiempos de guerra, destrucción y el exilio, por ejemplo, después de la destrucción del Primer Bet haMiqdash, donde tenían que huir de un lado a otro y los recursos eran muy escasos.
Para entender el sistema de transmisión que utilizaron esto Sabios tenemos que comprender por qué se llamaban «Soferim».  La palabra «Sofer» o el plural «Soferim» es un término que se utiliza en referencia a un «escriba», es decir, al individuo que se dedica a escribir Tefilin, Mezuzot y los pergaminos de la Torá. Pero es curioso que esta  palabra «sofer» en realidad significa «contador» no «escritor» o «escriba»… ¿Por qué los rabinos que copiaban y escribían el Sefer Torá se llamaban Soferim y no por ejemplo «kotebim» , escritores?  Nuestros Sabios explicaron que se llamaban Soferim porque «contaban todas las letras de la Torá».  Es decir, ellos sabían exactamente cuántas letras tenía la Torá, cuántas letras tenía cada Parashá, y hasta cuántas veces aparecía cada una de las 22 letras del alfabeto hebreo en la Torá y en cada Parashá. Y cada vez que copiaban el texto no solamente leían las palabras sino que también para verificar la exactitud del texto contaban las letras, y se aseguraban así que no hubiera ninguna letra de más o ninguna letra de menos.
Por ejemplo: Ellos sabían desde hace mucho tiempo atrás, desde los tiempo de Moshé rabbenu que fue el primer «Sofer, que la Torá, los 5 Libros de Moshé, contiene exactamente  79.847 palabras y un total de  304.805 letras. Los Soferim también sabían por ejemplo  cuántas letras contiene cada uno de los 5 libros de la Torá: Bereshit: 78.064, Shemot: 63.529, Vayqrá: 44.790, Bamidbar: 63.530, Debarim: 54.892.
De esta manera, cuando escribían un nuevo Sefer Torá contaban las letras para asegurarse de que no faltara nada.
Un ejemplo personal muy sencillo para demostrar cómo el conocimiento del número de letras asegura la exactitud de la transmisión de una palabra. Mi correo electrónico personal es «[email protected]». Cuando yo le digo o le dicto a alguien la primera parte de mi email siempre aclaro que «rabbibitton» se escribe con 11 letras. Muchas veces la gente me dice que pudieron darse cuenta que mi apellido se escribe con doble «T» gracias a que yo les dije «11 letras». Si no les hubiera dado el número de letras, muchos escribirían «biton», o «rabi» si no saben inglés. 
El número de letras garantiza la transmisión fiel de una palabra o un texto. 
Este octavo principio de nuestra fe, que la Torá que tenemos hoy es la misma que recibimos en Sinai,  tiene que ver esencialmente con la fe que tenemos en nuestros antepasados.  Confiamos absolutamente que cuidaron y nos transmitieron con absoluta fidelidad y precisión cada letra de nuestra  sagrada Torá. Y desarrollaron un método, contar letras, que garantiza que «la cadena de custodia» del texto más importante del mundo era y es absolutamente confiable.
Mañana B’H veremos que este octavo principio incluye también nuestra creencia que la Torá oral que poseemos hoy es la que fue transmitida por HaShem a Moshé Rabbenu



PRINCIPIO 7: Moshé fue el profeta más importante

Previamente, hemos analizado el sexto principio de la fe judía que afirma nuestra creencia que Dios se comunica con los hombres a través de la profecía. Explicamos quién podría ser un candidato a la profecía y la naturaleza de la profecía (ver aquí).
El séptimo principio también se refiere a la profecía. Aunque trata específicamente sobre los detalles de un solo profeta: Moshé Rabenu (Moisés). El séptimo principio dice que Moshé fue el profeta más grande y más importante que existió, y que ningún profeta alcanzó ni alcanzará el nivel de su profecía.
En primer lugar vamos a discutir en qué sentido la profecía de Moshé fue superior a la de cualquier otro profeta. Y en segundo lugar, por qué es relevante para nosotros Yehudim afirmar la superioridad de Moshé.
Nuestros Rabinos explican que el nivel de la profecía de Moshé fue mayor y dieron algunos ejemplos. Todos los demás profetas, dijeron, recibieron su mensaje profético por medio de una visión, en una especie de trance, o en un sueño. Moshé Rabenu, sin embargo, fue capaz de recibir el mensaje de HaShem, estando consciente y despierto, no en un trance profético. Esto es lo que la Torá llama: panim el panim, literalmente: «cara a cara», lo que significa que Moshé Rabenu podía escuchar las palabras de Di-s de la misma manera que un hombre escucha a otro hombre en una conversación normal, «cara a cara».
La posibilidad de estar consciente le permitió a Moshé Rabenu, en primer lugar, ser el receptor perfecto de la Torá. En otras palabras, la Torá no es la interpretación que hizo Moshé de una visión profética. La Torá tampoco está escrita por Moshé via «inspiración divina». Nosotros creemos que Moshé fue de hecho el escritor de la Torá, pero la Torá le fue dictada textualmente (verbatim) por Dios. Dios le habló a Moisés sin ninguna intermediación. Esta forma de «comunicación directa», que está por encima de la profecía de cualquier otro  profeta, fue posible porque Moshé estaba totalmente consciente mientras escuchaba a Di-s. Como dijo el Rab Pereira Mendes «… Moshé no recibió el mensaje de Dios en visiones o en parábolas… sino en plena posesión de sus facultades» .
Estar consciente durante la recepción de la profecía también le permitió a Moshé «hablar» con Di-s, iniciar la comunicación con Dios. Algo que ningún otro profeta alcanzó…. Si bien tenemos textos que describen diálogos entre otros profetas y Di-s, la tradición judía explica que estos diálogos tuvieron lugar en una visión profética, no en la vida real. Moshé Rabenu, por otro lado, podía comunicarse con Dios a voluntad, «cada vez que él lo deseaba, podía ser envuelto por la inspiración divina, y la profecía descendía sobre él» (Maimónides, Yesodé haTorá 7:6), lo que le permitía estar en un contacto constante con Di-s.
Por lo tanto, Moshé fue capaz, por ejemplo, de hacerle una pregunta a Di-s, algo que ningún otro profeta pudo hacer. Después del pecado del becerro de oro, un encuentro muy cercano entre Di-s y Moshé tuvo lugar. Moshé oró a HaShem para que perdone al pueblo judío. En un momento Moshé Rabenu le dijo a HaShem: «Hazme conocer Tu gloria». Nuestros Jajamim explican que Moshé le estaba preguntando a Dios una pregunta muy difícil: «¿Por qué permites que le sucedan las cosas malas a la gente buena». Tal vez en nombre de toda la humanidad, Moshé le hizo a Di-s la pregunta que tantas veces perturba nuestra mente . La respuesta de HaShem a Moshé es materia de un extenso análisis. Pero en lo que se refiere a nuestro tema, Di-s le demostró a Moshé (y a nosotros) que la respuesta a esa, y a otras preguntas de esta naturaleza, estaba más allá de la comprensión de cualquier hombre (כי לא יראני האדם וחי), incluso de Moshé. Esto nos enseña que aún el más grande de los profetas, Moshé, era un ser humano con límites, no era un hombre-dios. Moshé sabía esto y por eso dice la Torá que, a pesar de su nivel elevadísimo de profecía (o quizás gracias a él) Moshé fue el hombre más humilde sobre la faz de la tierra.
Ahora bien, ¿por qué es tan importante hacer hincapié que la profecía de Moshé nunca será superada por la de otro profeta en el futuro? Porque la Torá nos fue entregada a través de la intermediación de Moshe. Y, como vamos a aprender en el siguiente principio, la Torá es eterna e inmutable. Concebir que otro profeta podría alcanzar el nivel de Moshé Rabenu, abriría la posibilidad de que nuestra Torá pudiera ser cambiada o reemplazada por ese otro profeta ח»ו .