26 de Iyar. 54 años atrás. 7.45 de la Mañana

EL DESAFIO MAS GRANDE
El 5 de Iyar de 1967, mientras Israel festejaba Yom Haatzmaut (el día de la independencia) el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser envió a sus tropas a invadir la península de Sinaí. Los estados árabes nunca aceptaron la existencia de un Estado judío, e hicieron todo lo posible por destruirlo. Las palabras del profesor de historia judía Solomon D. Goitein a un grupo de colegas de la Universidad Hebrea que abogaban por el establecimiento de un estado binacional en Palestina, representan para mí la mejor explicación para entender por qué intentaron destruirnos en el pasado y por qué «ahora» tenemos nuevas oportunidades de paz. Goitein dijo en 1948: “No estoy dispuesto a arriesgar mi vida por un pacto de amistad con ellos [los palestinos y los Estados árabes] porque sé que no hay posibilidad de paz con ellos, mientras crean que pueden destruirnos”. Y en ese momento, Israel era muy vulnerable… En Mayo de 1967 Nasser simplemente «invitó» a las fuerzas de las Naciones Unidas, unos 3.500 soldados de la UNEF, que se retirasen del Sinaí, y a los pocos días, cobardemente y violando todos los acuerdos con Israel, se fueron, dejando el Sinaí abierto para que Egipto invadiera Israel. Vale recordar que en 1956 Israel había aceptado retirarse de los territorios conquistados en el Sinaí con la condición que las Naciones Unidas establecieran en esa zona a sus fuerzas de paz.  Estas provocaciones eran actos de guerra por parte de Egipto, e Israel decidió no esperar a ser atacado.    El plan israelí era disminuir el poder de la fuerza aérea enemiga. Los ejércitos árabes de Egipto, Siria, Jordania e Irak contaban con unos 600 aviones. Nasser ya había anunciado que sus aviones estaban listos para bombardear Tel-Aviv. Nadie ignoraba que la superioridad aérea definiría esta guerra. Israel tenía solo 200 aviones y decidió atacar con «todos» sus aviones el día lunes 26 de Iyar de 5727. El resultado de esta operación definiría la guerra. La operación se llamaría “MIBTZA MOQUED” y era de altísimo riesgo, una operación suicida. ¿Por qué? Porque los egipcios contaban con equipos de radares y artillería antiaérea muy eficaces. Y estaban naturalmente en un permanente estado de alerta. Se esperaba Israel perdiera la mayor parte de sus aviones en ese ataque, pero no había otra alternativa…
 
DIOS EN LA HISTORIA
A las 7.15 horas de la mañana del lunes 26 de Iyar despegaron los aviones de la fuerza aérea de Israel con una misión imposible: destruir la mayor cantidad de aviones y aeropuertos militares del ejército agresor: Egipto. Los aviones volaban muy bajo, a 20 metros sobre la superficie, y evitando toda comunicación electrónica entre ellos, para evitar los sistemas de defensa antiaérea y.
A las 7.45 de la mañana se produjo un ataque simultáneo a 11 bases militares aéreas egipcias, en Sinaí, Suez, el Arish etc. Primero destruyeron las pistas de aterrizaje con bombas que penetraban el cemento, de manera que ningún avión enemigo pudiera despegar. Una vez inutilizados los aeropuertos los aviones israelíes destruyeron los aviones del enemigo en tierra. 
A las 9.05 de esa mañana Israel había destruido la mitad de la fuerza aérea egipcia, y había dejado fuera de funcionamiento la mayoría de sus pistas de aterrizaje. 
La pregunta es, ¿cómo ocurrió esto? ¿Cómo fue que los egipcios no derribaron a los aviones de Israel? 
¿Cómo sucedió que «todos» los aviones de la fuerza aérea de Israel llegaron a su destino? Uno de los mensajes más importantes del libro de Tehilim es el que indica nuestro deber de “identificar” la intervención de Dios en la Creación, en la naturaleza y también en la historia. En la Guerra de los Seis Días estos «eventos providenciales» que apuntan a la Intervención Divina le permitieron a Israel sobrevivir y triunfar en esta guerra tan difícil.
A continuación veremos lo que se podría considerar el primero de estos “milagros”. 
 
TRAFICO AEREO VIP 
La noche del día domingo 4 de junio de 1967 el comando mayor del ejército egipcio decidió realizar un viaje de inspección en la península de Sinaí para examinar a las tropas que estaban allí estacionadas a la espera de la orden de atacar a Israel. En esa delegación VIP estarían entre otros el vicepresidente de Egipto, el ministro de guerra y el primer ministro de Irak. Los egipcios decidieron que la delegación partiría el día 5 de junio a las 7.00 de la mañana. Y por lo tanto el comando militar egipcio prohibió la activación de cualquier tipo de artillería o sistema de defensa antiaéreo por una hora, entre las 7.00 y las 8.00 de la mañana, para evitar que por error los aviones de esta importante delegación fuesen atacados. 
Así, mientras los aviones israelíes sobrevolaban el Sinai hacia sus destinos, los sistemas de defensa egipcios estaban “suspendidos”. La orden era que en una situación de emergencia la activación de la artillería antiaérea tendría que ser obtenida directamente del ministro de guerra, que estaba en ese momento volando hacia Sinai.  
A las 7.45 de la mañana, cuando los aviones Israelíes llegaban a las bases aéreas militares del enemigo los soldados egipcios encargados de las defensas antiaéreas estaban desayunando. Al ver que llegaban los aviones israelíes hubo agitadas discusiones entre los soldados y los militares que tenían estrictas órdenes de no operar la artillería. Cuando por fin entendieron lo que ocurría ya fue demasiado tarde. Israel ya había destruido a la mitad de la fuerza aérea egipcia. 
 
¿QUE HUBIERA PASADO?
Si esto no hubiera ocurrido, si la delegación militar egipcia no hubiera estado en pleno vuelo entre las 7.00 y las 8.00 de esa mañana, las defensas antiaéreas hubieran estado activas , y normalmente una gran cantidad de aviones israelíes, quizás la mayoría, hubieran sido derribados antes de llegar a destino, y no hubieran cumplido con su crítica misión. 
Parte de la razón por la cual podemos hablar de «Providencia Divina» o en hebreo «hashgaja» es que  Israel no tenía ningún a información de inteligencia acerca de ese vuelo VIP. 
Pero eso no fue todo…. Hubo otros eventos “providenciales” que ocurrieron ese mismo día entre las 7.00 y las 8.00 de la mañana. 
 
Continuará
 
PS: Vale recordar que los pilotos israelíes identificaron a la delegación VIP y pidieron permiso para atacar esos grandes aviones soviéticos, Ilyushin 14, que llevaban a altos mandos del ejército egipcio. El comando israelí no autorizó el ataque por temor a que hubiera víctimas civiles.
 
 
 



BEHAR: Las universidades de Colombia y el año sabático

En la primera Perashá de esta semana, Behar, encontramos una Mitsvá muy interesante: Shemitá. Esto significa que los campos de cultivo en la tierra de Israel deben reposar durante el séptimo año. En el séptimo año no se ara la tierra. No se siembra ni se cosecha. La razón de esta Mitsvá fue explicada de diferentes maneras. Lo primero que viene a la mente es que dejar reposar la tierra por un año contribuye a la conservación del suelo y le permite mejorar su fertilidad  (esto fue discutido  por Maimónides en Moré Nebujim 3:39).

CRECIMIENTO

Creo que la mejor manera de comprender la Mitsvá de la Shemitá, es comparándola con el Shabbat. En Shabbat también debemos “reposar”  y uno de los beneficios del reposo es que nos permite renovar nuestras fuerzas físicas para trabajar mejor durante la próxima semana.

Sin embargo, el sentido del Shabbat va mucho más allá del descanso material. El reposo físico no es el propósito del Shabbat, sino una consecuencia incidental (y ni siquiera absolutamente necesaria, ya que si por ejemplo, vivo en el piso 12 de un edificio tengo que subir y bajar por las escaleras cada vez que llego o salgo de mi casa, lo cual no colabora mucho con mi descanso físico…).

El sentido del Shabbat y de la Shemitá, de acuerdo al Rab Abraham Kook, debe ser buscado en el efecto «mental» que deja en el trabajador, y no en el efecto de esta Mitsvá en el suelo o  en el cuerpo.  Una vez cada 7 años (o días, en el caso de sahbbat) el trabajador judío deja de arar y cosechar para dedicarse a otra actividad completamente diferente. En Shabbat dejamos nuestras ocupaciones mundanas y nos dedicamos a rezar, escuchar la Torá y estudiarla junto a nuestra familia y nuestra congregación. En Yerushalayim, por ejemplo, el año de Shemitá coincidía con la Mitsvá de Haqhel, donde todo el pueblo se congregaba para escuchar y estudiar la Torá de boca de los reyes de Israel, de los Cohanim, etc.

En este sentido la Shemitá y el Shabbat nos presentan un escenario idéntico: en Shabbat dejamos de trabajar y de “crecer económicamente”,  no para dedicarnos al descanso físico, sino al desarrollo de nuestra vida espiritual: crecer en el conocimiento de la Torá y en nuestro acercamiento a HaShem.  En el año de Shemitá dejamos de dedicarnos al crecimiento de las plantas y los frutos para dedicarnos a nuestro propio crecimiento.

EL MUNDO ACADÉMICO DESCUBRE LA SHEMITA

Este concepto de crecimiento y renovación intelectual es reconocido hoy en día en el mundo entero. Las universidades más importantes del planeta le conceden a sus profesores “un año sabático”, un año de “descanso“ cada siete años de trabajo. La universidad le paga al profesor su salario completo para que  se dedique por doce meses a estudiar, investigar y escribir más. Y sin la carga del trabajo de enseñanza, el catedrático puede renovar exponencialmente su conocimiento, crecer intelectualmente y luego así volcar toda su nueva riqueza intelectual en sus estudiantes.

El año sabático académico es quizás la mejor ilustración de la naturaleza y los beneficios del Shabbat y del año de la Shemitá.  Presento   AQUI artículo FENOMENAL que me envió hace unos años un lector de Halajá of the Day desde Bogota, Colombia. El sugestivo título dice:   “El año sabático no tiene nada que ver con descansar». Las universidades colombianas ven en esta estrategia [es decir, pagar un año de salario sin que los profesores trabajen] la oportunidad ideal para mejorar la calidad de la educación de sus profesores y aumentar el número de artículos, investigaciones y libros académicos [que producen].”

EMUNA

Hay un elemento más, muy profundo, que tienen en común el Shabbat y el año de Shemitá: La Emuná, nuestra fe, de que nuestro sustento viene de HaShem.

Comencemos por Shabbat. Todos sabemos del malicioso prejuicio antisemita que acusa a los judíos de ser avaros o coidicosos con el dinero. En realidad, la mejor forma de desenmascarar esta falsa acusación es comprendiendo lo que es el Shabbat: Cuando un judío observa el Shabbat ¡está sacrificando significativamente sus ingresos!. Cuántas veces escuché que para los comercios minoristas por ejemplo, “los sábados” , “representan el día de mayor ingresos“. Para un judío, como vemos, el beneficio económico queda en un plano secundario.

En el año de Shemitá ocurre algo parecido pero a mayor escala y prácticamente milagroso.   La Torá le garantiza al Yehudí que observa la Shemitá que nada le faltará. Así dice en Vaiqrá, capitulo 25: “(20)Y si acaso te preguntaras: “¿Qué comeremos en el séptimo año si no plantamos ni cosechamos nuestros productos [durante ese año]?”. (21) [Por eso, deberás saber que] en el sexto año Yo les enviaré una bendición tan grande que la tierra producirá [lo suficiente] para tres años. (22) Cuando ustedes siembren durante el octavo año, todavía estarán comiendo de la cosecha anterior [del sexto año], y continuarán comiendo de ella hasta la cosecha del año siguiente.”

Cuando la tierra reposa durante el séptimo año, hay que trabajarla durante el octavo año para comenzar a tener frutos recién al final del octavo año . El productor judío debe «confiar» que la producción agrícola del sexto año, alcanzará para el sexto, para el séptimo, y para el octavo año.

La observancia del Shabbat y la observancia de la Shemitá se trasforman así en un testimonio de nuestra Emuná: cuando observamos el “reposo sabático” testificamos con nuestras acciones (con nuestro reposo y con nuestro sacrificio económico) la convicción que HaShem, el Creador del Mundo, es el responsable final por nuestro sustento.

SHABBAT SHALOM




El Estado de Israel, acosado por sus enemigos

ויחן שם ישראל נגד ההר, כאיש אחד בלב אחד

Los árabes nunca aceptaron la existencia del Estado de Israel. Desde el nacimiento del nuevo estado en 1948, rechazaron toda posibilidad de convivencia e hicieron todo lo posible para destruirlo y “echar a los judíos al mar”: el eufemismo favorito de los vecinos de Israel para referirse a un segundo holocausto.

LA PROVOCACION

En 1964 Israel creó lo que se llama en hebreo hamobil haartzí, una compañía que administraba el agua y que va desde el rio Jordán hasta el desierto del Negeb.  A pesar de que la cantidad de agua que usaba Israel era la que había acordado en tratados internacionales, Siria comenzó a sabotear la compañía de agua israelí, desviando el caudal del río Jordán, etc.,  y así comenzó lo que se llamó: la guerra del agua (miljemet hamayim), que duró por un par de años. En 1967 Egipto, bajo la presidencia de Gamal Abdul Nasser, se unió a Siria y comenzó sus provocaciones contra Israel. El 15 de Mayo de 1967 las tropas egipcias ingresaron a la península del Sinai. En 1957 Israel había conquistado el Sinaí, y al finalizar la guerra hizo –ingenuamente–lo que ni ningún otro país hizo y lo que a ningún otro país se le exige: Israel aceptó retroceder de la zona conquistada en la guerra para llegar a un acuerdo de paz con Egipto (vale aclarar que de acuerdo a la ley internacional, los territorios conquistados en una guerra, y especialmente en una guerra que comenzó el enemigo, son considerados legalmente parte del territorio del vencedor). Las condiciones para la retirada israelí del Sinai fueron que la zona se mantuviera desmilitarizada y que fuerzas de paz de las Naciones Unidas estuvieran apostadas en la península para evitar el paso de tropas egipcias. Estados Unidos y otras poderosas naciones Europeas también garantizaron este acuerdo. 

¿QUÉ ACUERDOS DE PAZ?

Pero ahora en mayo de 1967, las fuerzas egipcias violaban este acuerdo, cruzaban el canal de Suez y entraban al Sinai. Y la gota que colmó el vaso fue que Egipto bloqueó el estrecho de Tirán, impidiendo la salida de embarcaciones israelíes por el Mar Rojo. Esto, más que una provocación, era un acto de guerra. Nadie hizo nada contra Nasser: ni sanciones internacionales, ni embargos. Y como si eso fuera poco, las fuerzas de paz de las Naciones Unidas fueron invitadas por Egipto a alejarse y ninguna nación del mundo ¡hizo lo suficiente para impedirlo! Como ya había ocurrido en 1948, la pequeña nación de Israel quedaba otra vez sola y abandonada.  La pasividad de las superpotencias le dio más motivación a Nasser. Al ver que ningún organismo internacional se oponía a las provocaciones de Egipto, y que nadie acudía a la ayuda de Israel, y completamente seguros de su victoria por la impresionante superioridad numérica, los países árabes liderados por Egipto anunciaron la inminente guerra y declaraban a viva voz el final de Israel. Radio Cairo transmitió el siguiente mensaje: “ El presidente Nasser anuncia que nuestro objetivo es apoderarnos de Israel y … liberar Palestina. Oh Sionistas! 100 millones de soldados los destruirán! Prepárense, porque 100 millones de árabes van a cavar vuestras tumbas.“

TSAV SHMONE

En Israel convocaron a todas las fuerzas de reserva a presentarse (גיוס כללי). El estado de ánimo de los Yehudim era muy pesimista. Todos conocían la diferencia de fuerzas entre los países árabes e Israel.  Israel contaba en ese entonces con 2 millones y medio de habitantes. Los países árabes que enfrentaban a Israel Egipto, Siria, Jordania e Irak, con más de 100 millones. Los ejércitos árabes tenían 4 veces más tanques que Israel. Y 3 veces más aviones, entre ellos unos modernos Mig de fabricación soviética que en ese entonces eran invencibles. Israel solo contaba con aviones franceses que ya estaban viejos. Y nadie ignoraba que esta guerra se definiría en las batallas aéreas….  En Israel preparaban cajones de madera para los funerales y cavaban miles de tumbas en los Kibbutzim y en los parques nacionales, a la espera de lo peor. 

HACE 53 AÑOS

El 22 de Iyar del calendario hebreo, que correspondía al 1 de Junio de 1967, tuvo lugar un evento muy especial, único y sumamente positivo. Tan positivo que me atrevería a afirmar que fue este evento lo que nos hizo merecer el milagroso triunfo en la guerra de los Seis Dias: los judíos dejamos de lado nuestras diferencias políticas y nos unimos. No solo en la calle, los cafés y las Sinagogas sino también en la Keneset: el parlamento de Israel. Por primera vez desde la creación del Estado de Israel todos los partidos políticos, que hasta hoy siguen muy divididos e imposibilitados de formar un gobierno después de 4 elecciones, se unieron en un «gobierno de unidad nacional». Judíos religiosos y no religiosos, Sefaradim y Ashkenazim, de izquierda y de derecha, todos, como dice el Midrash: “como un solo hombre, con un mismo corazón” .
Ese gobierno unido y unificado tomó la decisión de no esperar a ser atacados y actuar inmediatamente.  Y HaShem estuvo con nosotros! 

Continuará 




El día que Jerusalem fue liberada

תִּפֹּל עֲלֵיהֶם אֵימָתָה וָפַחַד בִּגְדֹל זְרוֹעֲךָ יִדְּמוּ כָּאָבֶן

… el terror y el pánico se apoderará de ellos.

al ver el poder de Tu fuerza

quedarán paralizados como una roca 

EXODO 15:16

Este domingo a la noche, 9 de Mayo de 2021 (28 de Iyar) vamos a celebrar Yom Yerushalayim, el día que Jerusalem fue liberada durante la guerra de los Seis Días. Este conflicto bélico fue iniciado por el enemigo. Israel no solo sobrevivió los ataques sino que, con la ayuda del Todopoderoso, también conquistó otros territorios y liberó Jerusalem, que volvió a ser la Cuidad Capital de los judíos después de casi 2000 años de exilio.

En 1967, Egipto, Siria y Jordania, con la ayuda de Iraq, Arabia Saudita, Túnez, Marruecos, Argelia, Libia, Kuwait, Pakistán, la OLP y Sudán, decidieron atacar y destruir al joven Estado de Israel. El ejército árabe combinado, apoyado y suministrado principalmente por la URSS, contaba con 465.000 tropas, 2.880 tanques y 900 aviones. En comparación, Israel contaba con 264.000 soldados (de los cuales 200.000 eran reservistas), 800 tanques y 300 aviones. El presidente egipcio Gamal Abdel Nasser movilizó sus tropas en el desierto del Sinaí. Expulsó a las fuerzas de paz de la ONU e inició otras acciones que fueron consideradas un acto de guerra, como cerrar el canal de Suez. Estaban tan confiados en su superioridad militar que los estados árabes celebraron la victoria y se regocijaron por la destrucción del Estado judío incluso antes de que comenzaran la guerra. El 5 de junio de 1967, Israel lanzó un ataque preventivo, que comenzó lo que se conoce como la Guerra de los Seis Días. Israel no sólo sobrevivió a los ataques de un ejército mucho más numeroso y fuerte -sin ayuda estadounidense- sino que también conquistó la Península del Sinaí, Judea y Samaria y las alturas del Golán. Y el aspecto más importante de la victoria israelí fue que 1900 años después de su destrucción por los romanos, el 28 de Iyar 1967, Israel liberó y recuperó el control de Yerushalayim (Jerusalem). Ese fue probablemente uno de los días más felices de la historia del pueblo judío, la culminación de la independencia de Israel que comenzó en Yom haAtzmaut, 1948.

Muchos milagros (נסים גלוים) ocurrieron en la guerra de los Seis Días y muy especialmente en las batallas de Yerushalayim. No deberíamos sorprendernos. En la Torá HaShem le prometió al pueblo de Israel que si seguimos Su voluntad, incluso si nos encontramos superados en número, HaShem intervendrá en nuestro favor. Él peleará con nuestras tropas, nos protegerá y evitará nuestra destrucción (Debarim 20, 1-4): «Cuando salgas a pelear contra tus enemigos y veas caballos y carros y un ejercito más numeroso que el tuyo, no tengas miedo de ellos; Porque HaShem tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, estará contigo … HaShem tu Dios ira contigo, y peleará contigo contra tus enemigos, para salvarte … “. Hemos tenido el privilegio de ver con nuestros propios ojos como las promesas de HaShem se cumplieron en los milagros que tuvieron lugar durante la guerra de los Seis Días.

En Shirat haYam (Éxodo capítulo 15), la canción que el pueblo de Israel cantó después de derrotar a los egipcios y cruzar el mar, tenemos una clara indicación de cómo HaShem «va a la guerra con nosotros» para derrotar a nuestros enemigos: Su «Modus Operandi», por así decirlo, cuando interviene en nuestro favor.  La Torá dice: תִּפֹּל עֲלֵיהֶם אֵימָתָה וָפַחַד בִּגְדֹל זְרוֹעֲךָ יִדְּמוּ כָּאָבֶן: «Las naciones oirán y temblarán … los jefes de Edom se aterrarán, los jefes de Moab serán dominados por el pánico, por el poder de Tu brazo estarán petrificados [de miedo] inmóviles como una piedra.  Una y otra vez la Torá repite que HaShem interviene infundiendo miedo en nuestros enemigos.

El siguiente es sólo uno de un sinnúmero de testimonios de soldados que lucharon en la guerra de los Seis Días y fueron testigos de esta intervención Divina.

Israel, un taxista israelí que fue reclutado para luchar en la Guerra de los Seis Días como paracaidistas asignada a la conquista del Estrecho de Tirán, dijo a su regreso de la guerra:

«Después de aterrizar en el Sinaí, me enviaron con otro soldado, un electricista, para patrullar la zona. Cuando nos habíamos distanciado dos kilómetros, un camión militar egipcio apareció ante nosotros lleno de soldados y montado con ametralladoras por todos lados. Sólo teníamos armas ligeras con unas cuantas balas que no podían detener al camión ni por un segundo. No podíamos retroceder, por lo que nos quedamos allí parados, desesperados, esperando el primer disparo. Y por falta de una mejor idea, apuntamos nuestros fusiles a ellos. Pero los disparos no llegaron. El camión egipcio se detuvo, y decidimos acercarnos con cautela. Encontramos en el interior del camión a 18 soldados egipcios, sentados, con las armas en la mano, y con una mirada petrificada en sus rostros. Nos miraron con gran temor,  como si pidieran misericordia. Les dijimos: «¡Manos arriba!» Cuando estábamos marchando y volví a un estado de calma, le pregunté al sargento egipcio que estaba a mi lado: «Dime, ¿por qué no nos disparaste?.  No lo sé -dijo el sargento- mis brazos se congelaron y quedaron paralizados. Todo mi cuerpo estaba paralizado y no sé por qué” ¿Por qué no nos eliminaron? No tengo una respuesta lógica. ¿Cómo se podría pensar que Dios no estuvo con nosotros en esta guerra?».

SEIS DIAS DE MILAGROS

un  video que cuenta la milagrosa victoria Israelí en la guerra de los Seis Dias, en Junio 1967 (inglés)




¿Qué conmemoramos en Lag BaOmer?

LO QUE YA SABEMOS
En su libro MEGUILAT HAMERED VEHAJURBAN, (“El relato de la rebelión y la destrucción), el Dr Jagui Ben Artzi, profesor de historia de la universidad de Bar Ilan, cuenta la historia de la destrucción el segundo Bet haMiqdash, y menciona una opinión desconocida (por lo menos para mí) acerca de por qué LAG LAOMER (también conocido como LAG BAOMER) se considera un día festivo.
Recordemos que de acuerdo a la Guemará, el 18 de Iyar (33 del Omer) fue el día en que los judíos que habían salido de Egipto celebraron en agradecimiento al Creador por brindarles el “man”, la maná, el alimento que cada día era provisto por Dios en el desierto. En segundo lugar, los Sabios dicen que entre Pésaj y Shabuot fallecieron 24.000 alumnos de Ribbi Aquibá, y el día 33 del Omer esta epidemia terminó.Y finalmente, como ya lo explicamos anteriormente, en este día celebramos la vida y los logros de Ribbí Shimón bar Yojai (ver aquí )
LOS MOMENTOS MAS DIFICILES
El profesor Ben Artzi nos recuerda un acontecimiento más que tuvo lugar ese mismo día, alrededor del año 130 de la era común. Luego de la destrucción del segundo Templo, Jerusalem estaba en ruinas y a los judíos no les estaba permitido acceder a la ciudad. Cuando el emperador Romano Adriano llegó al poder en el año 117 de la era común las cosas empeoraron aún más. Adriano estaba obsesionado con el pueblo judío y como tantos otros después de él, buscaba “la solución final al problema judío”.  Adriano prohibió el Berit Milá, bajo pena de muerte, y el estudio de la Torá. Estos tiempos fueron tan traumáticos que los Jajamim ni siquiera hablan de ellos, y llaman a este período de la historia SHEMAD, “destrucción”, de manera similar a como nosotros denominamos hoy en día SHOAH “Holocausto” a todas las tragedias que vivió nuestro pueblo durante la segunda guerra mundial.
UNA CUESTION DE NOMBRES
Pero eso no fue todo. Para asegurarse que el nombre de “Israel” fuera “borrado” cambió el nombre de “Judea” (Yehuda) por “Palestina”, atribuyéndole así falsamente a los Filisteos la pertenencia original de Israel. Irónicamente, “filisteos” ,en hebreo“pelishtiim”, significa “invasores (extranjeros)” y alude al hecho que estos pueblos salvajes llegaban desde el mar, saqueaban a los locales y tomaban por la fuerza todo lo que podían. Dicho sea de paso, los filisteos ya habían desaparecido en los tiempos de Adriano, ¡pero eso no importaba! Lo principal era cancelar la conexión entre Israel y el pueblo judío. Increíblemente, en nuestros propios días podemos ver hechos similares:  En 2017 la UNESCO comenzó una cruzada para denunciar que los judíos somos los invasores de Israel, que es un “territorio palestino ocupado”. La UNESCO también cambió oficialmente en todos sus documentos el nombre de Jerusalem, especialmente el Monte del Templo, por “al-Haram al-Sharif” (ver más detalles aquí ).
UN TEMPLO PAGANO EN EL LUGAR MAS SAGRADO
Adriano, como la UNESCO, también intentó borrar el nombre Jerusalem. Hizo arar la ciudad para reconstruirla y la llamó “Aelia Capitolina”. ¿Por qué Aelia? Para celebrar su propia vanidad, ya que el nombre de Adriano, antes de ser emperador era Aelio. Pero, ¿por qué el nombre“Capitolina”? Porque para erradicar la memoria del Bet HaMiqdash por el cual los Yehudim seguían llorando, la ciudad sería re-dedicada ahora a un dios pagano, Jupiter Capitolino. Y se construiría un enorme templo pagano en el mismo lugar donde estaba el Bet haMiqdash, para así garantizar que nunca más fuese reconstruido por los judíos. Los judíos se enteraron del plan de Adriano, y a pesar de que habían hecho todo lo posible para no reaccionar a las constantes provocaciones de Adriano, al escuchar esto decidieron que no podían quedarse de brazos cruzados. Y así comenzó la rebelión de Bar Kojbá, que fue apoyada por muchos Sabios, entre ellos Ribbí Aquibá.
LO QUE SE EVITO
Sin embargo, y a pesar del terrible precio pagado, hubo una significativa victoria de la cual mucho no se habla. El primer objetivo de los judíos era reconquistar Jerusalem y así evitar que Adriano concretara su nefasto e irreversible plan. Ben Artzi cuenta que los Yehudim, liderados por bar Kojbá, finalmente comenzaron la rebelión y luego de varias sangrientas batallas derrotaron nada menos que a la poderosa décima Legión del ejército Romano, y finalmente, retomaron el control de Yerushalayim. Al final, y luego de 3 a 4 años de sangrientas batallas, Adriano hizo algo sin precedentes: mando a traer a TODO el ejército Romano, incluyendo militares que llegaban desde Inglaterra a Judea, y al final los Yehudim fueron derrotados.  Sin embargo, gracias a la valiente decisión de retomar el control de Jerusalem, los romanos tuvieron que “suspender” la construcción del templo pagan en el lugar del Templo judío, y el plan de Adriano nunca se llevó a cabo.
De acuerdo al profesor Ben Artzi el día que los judíos reconquistaron Yerushalayim, evitando la profanación de las ruinas del Bet HaMiqdash, fue el 18 de Iyar, el 33 del Omer.
Rab Yosef Bittón



Ribbí Shimón Bar Yojai y una cuarentena de 12 años

LA INICIACION MISTICA

Ribbí Shimón era un Sabio del tiempo de la Mishná (aproximadamente, año 150 de la era común) . Estaba más conectado al mundo Divino que al terrenal.  Para Ribbí Shimón no había nada más importante que el estudio de la Torá. La Torá es la conexión más tangible con el Creador. Mas importante incluso que la Tefilá, el rezo. ¿Por qué?  Porque Compenetrarse con la Ley Divina era para Ribbí Shimón la forma más directa de conectarse con Dios, el propósito excluyente de nuestras vidas. Ribbí Shimón una vez explicó que la razón por la cual Dios no condujo a Su pueblo Israel directamente hacia a la tierra prometida cuando los rescató de Egipto no fue porque no estuviesen preparados para la guerra, sino porque el Creador quería que los judíos tuviésemos la oportunidad de estar más tiempo en el desierto, alimentados con el maná que llegaba del cielo, y así, sin preocupaciones materiales, pudiéramos dedicarnos exclusivamente a la Torá. ¡El ideal de Ribbí Shimón era vivir en los tiempos del maná!.  

UN SUEÑO CUMPLIDO

Y Ribbí Shimón Bar Yojai vio cumplido su sueño de una forma inesperada e involuntaria.  Luego de hablar críticamente de los romanos fue sentenciado a muerte. Tuvo que escaparse a una cueva, escondida en las montañas de Merón, donde vivió con su hijo por 12 años. En esa larguísima cuarentena sobrevivió comiendo semillas de algarrobo y tomando agua de un manantial. La Guemará atribuye la presencia del algarrobo y del manantial a un acto Providencial. Era lo más parecido a recibir el maná del cielo.  De más esta decir que la aspiración a dedicarse exclusivamente al estudio de la Torá implicaba un renunciamiento a todo confort material. Vivir con un minimalismo extremo. Era parte de un paquete que Ribbí Shimón bar Yojai aceptaba con gusto.   

LA REPROGAMACION  

Durante todo ese tiempo Ribbí Shimón se dedicó a estudiar con su hijo El’azar.  Hasta que le fue anunciado que podía salir de su confinamiento y regresar a la vida normal. Irónicamente, regresar a la vida normal fue lo más difícil para Ribbí Shimón.  Al principio, no toleraba ver a otras personas que se distraían del estudio con el trabajo. Una voz Divina lo reprimió y le ordenó regresar a la cueva por doce meses más. Ribbí Shimón y su hijo Ribbí El’azar tenían que “reprogramarse”.  Cuando salió de la cueva por segunda vez Ribbí Shimón había aprendido la lección que él mismo alguna vez había enseñado: ראיתי בני עלייה והן מועטין  , “He visto que los individuos que ‘viven en las alturas’ [=en un estado de elevación espiritual permanente] son muy pocos”.   Ribbí Shimón se dio cuenta que a las personas comunes les era muy difícil mantener una relación ininterrumpida con Dios, como la que tenían él y su hijo. Ribbí Shimón se dio cuenta que él y su hijo no eran la regla sino la excepción. Y se volvió más tolerante hacia los demás. El salir de la cueva lo transformó. Y una vez que llegó a la ciudad, Ribbí Shimón Bar Yojai se acercó a la gente, comenzó a ayudar a los demás y encontró en lo mundano una segunda forma de servir a Dios: ayudando a Sus hijos.      

CRECER EN UNA CUEVA 

Ribbí Shimón Bar Yojai falleció en Lag laOmer y es una costumbre muy aceptada celebrar su partida de este mundo. ¿Por qué? Porque hay mucho que aprender de Ribbí Shimón Bar Yojai. 

Por ejemplo. 

Si bien en la cueva Ribbí Shimón representa un ideal utópico e inalcanzable, reflejarnos en ese super-hombre nos motiva a redescubrir nuestro propósito existencial. No se puede vivir sin pensar en el sustento. Pero tampoco se puede estar arraigado solo a lo terrenal. La historia de Ribbí Shimón nos recuerda que podemos estar peligrosamente atrapados en una sociedad en la que lo urgente no deja tiempo para lo importante. 

Cuando Ribbí Shimón sale por segunda vez de la cueva alcanza el delicado balance. En el judaísmo hay una gran diferencia entre el hombre elevado y el que vive en las nubes. El ideal está representado por el sueño de Yaakob Abinu: subir y luego descender. Ascender a las alturas de la Torá para luego bajar, trayendo algo del cielo – lo que aprendimos, lo que absorbimos-  y compartirlo con el resto de la sociedad.

En estos tiempos de pandemia, en la cual nos vemos obligados a vivir en una cueva, y en muchos casos sin trabajar, se puede crecer mucho más que de costumbre, aprender a poner nuestras prioridades en orden y preparamos para salir y compartir lo que aprendimos. 

ARTICULO IMPORTANTISIMO: El Rol de Ribbí Shimon Bar Yojai en la rebelión de Bar Kojbá




33 de OMER: Rabbi Shimón bar Yohai y la Kabbalá

En la tradición sefaradí, el día 33 del Omer,o Lag laOmer (sic) es conocido como el día de la Hillulá de Rabbí Shimón Bar Yojai. «Hillulá» significa «boda, casamiento» y en este contexto se utiliza como un eufemismo para describir la partida de Rabbi Shimón este mundo.

¿Quién era Rabbí  Shimón Bar Yojai?  Rabbi Shimón vivió durante el segundo siglo de la era común.   La colección de Midrashé Halajá Sifre y Mekhilta se atribuyen principalmente a su autoría. Él es el cuarto Rabino más mencionado en toda la Mishná. Y fue uno de los 5 alumnos que continuaron el legado de Rabbí Aqibá.

Pero Rabbí Shimon bar Yojai es conocido principalmente como el autor del Sefer HaZohar (el Libro del Esplendor ). Este libro contiene los Sitrá Torá, los aspectos místicos, secretos, de la Torá.

La Guemará en Shabbat 33 narra la extraordinaria historia de Rabbí Shimón Bar Yohai que le permtió llegar a estos conocimientos tan profundos. Rabbí Shimón fue condenado a muerte por los romanos porque se atrevió a criticar las actividades del gobierno romano. Escapó a una cueva con su hijo Rabbí Eleazar. Permanecieron allí durante 12 años. Sobrevivieron con una fuente de agua y un algarrobo. Durante esos años de aislamiento, alejados de toda distracción social y sin necesidades materiales, Rabbí Shimón y su hijo estudiaron la Torá y alcanzaron un nivel sin precedentes de conocimiento de Torá.  Este conocimiento místico fue luego puesto por escrito en el libro del Zohar.  Y siendo que Rabbí Shimón bar Yojai llegó un nivel espiritual insuperable , su muerte fue vista más bien como una «graduación», habiendo alcanzado las mejores calificaciones que en esta vida se pueden alcanzar.

Es por eso que si bien la muerte de una persona siempre se lamenta,  el caso de la partida del rabino bar Yojai de este mundo, se considera una excepción.

El 33 del Omer es el día que conmemoramos esa «graduación». Los sabios de la Kabbalá llamaron a esta celebración Hilulá, que significa «casamiento». Y es una metáfora alternativa, es de hecho la metafora original, que nos sirve para descrbir el grado meas elevado de espiritualidad. Los Sabios de la Kabbalá  explican que en este mundo el máximo nivel de cercanía de D-s que se puede alcanzar es el de «irusin», o sea, «compromiso», (como cuando una pareja decide que se van a casar y se comprometen).  En el nivel de «compromiso» ambos se aman y a través del compromiso declaran su amor, uno por el otro, y su deseo de vivir toda la vida juntos. Este es el máximo nivel de cercanía con D-s que según los Mequbbalim se puede alcanzar en esta vida: un nivel de amor, lealtad , devoción y compromiso con HaShem.  El próximo nivel,  el casamiento, es una relación mucho mas cercana e íntima, y está más allá de la posibilidad humana y terrenal. Por eso se eiligió esta metáfora, la del casamiento, para describir la partida de Rabbi Shimón bar Yojai de este mundo. En una dimensión no corporal, ya libre de cualquier necesidad material, cualquier tipo de distracción (¿recuerdan la cueva?) y limitación corporal, el alma puede llegar a estar frente a la Presencia Divina y disfrutar plena e íntimamente de Su esplendor.

Como el lector podrá observar, estos conceptos de la Kabbalá son muy profundos y  «difundirlos» implica ciertos riesgos.

Me voy a explicar mejor.

Hay dos opiniones dentro del judaísmo respecto a la difusion de la Kabbalá. Una, característica principalmente de algunos círculos Jasídicos, dice que la Kabbalá debe ser difundida a todo el que quiera escuchar, sin importar  el nivel de concocimientos y observancia que el estudiante posea.

La otra opinión, mas característica del mundo Sefaradí, dice que la Kabbalá es muy difícil de entender y muy fácil de ser mal entendida. Por lo tanto se debe reservar para individuos con un nivel de conocimientos muy elevado (para empezar, se debe saber todo el Talmud),  y con una conducta relgiosa y moral excepcional, por ejemplo, absoluta integridad, y un desinterés total por el materalismo.  Y aún así, sólo debe ser estudiada y enseñada privadamente. De acuerdo a esta idea, como me enseñó mi maestro rabbí Sa’adia Ben Zaquen,  hay una regla de oro para saber quien es un verdadero Kabbalista: «El que la sabe no la dice, y el que la dice no la sabe»

 

HALAJA

 

La Gemará nos cuenta que entre Pesaj y Shabuot fallecieron 24.000 alumnos de Rabbi Aqibá, posiblemente en una epidemia o plaga. El día 33 del Omer esta epidemia cedió. Es por eso que en Lag La’Omer (popularmente concido como Lag ba’Omer) no se recita tajanún (plegarias de confesión, que generalmente se suspenden en ocasiones festivas).

Para la mayoría de los Sefaradim, la suspensión de las restricciones de duelo correspondientes al período de Omer, como cortarse el cabello o celebrar bodas, tendrá lugar a partir el de mañana por la mañana, el día 34 de Omer, no el 33.

Para muchos Yehudim Askhkenazim y para los Sefaradim de Egipto y Turquía, estas restricciones se levantan hoy, el 33 de Omer.

Muchos otros Ashkenazim continúan con estas restricciones durante todos los días del Omer.




Ribbí Shimon Bar Yojai y ¿cómo agradecerle a Dios?

וַיָּבֹא יַעֲקֹב שָׁלֵם עִיר שְׁכֶם….וַיִּחַן אֶת פְּנֵי הָעִיר

וַיָּבֹא יַעֲקֹב שָׁלֵם עִיר שְׁכֶם….וַיִּחַן אֶת פְּנֵי הָעִיר

RIBBI SHIMON EN LA CUEVA
En un par de días celebraremos Lag La’omer (también conocido como Lag Ba’omer).   En este día falleció Ribbí Shimón bar Yojai, y como homenaje a este gran Sabio quisiera compartir con ustedes una parte de la historia de su vida que no es tan conocida. </p>

Ribbí Shimón bar Yojai, que vivió en el siglo II de la era común,  había sido sentenciado a muerte por haber criticado públicamente al Imperio Romano y era buscado por las autoridades locales. Él y su hijo El’azar, escaparon a una cueva en Merón, una zona montañosa en el norte de Israel.   Allí estuvieron por 12 años, bebiendo agua de un manantial y comiendo algarrobo. Todo ese tiempo se dedicaron a estudiar Torá y alcanzaron un nivel espiritual y una profundidad de comprensión que no tuvo paralelos en el mundo rabínico.  El Zohar, el libro del esplendor, que es la obra fundamental de la mística judía (kabbalá), contiene muchas historias, ideas y dichos de Ribbí Shimón Bar Yojai, lo que constituye el cuerpo principal de  este libro

Esta parte de la vida de Ribbí Shimón bar Yojai es más o menos conocida.  Pero la continuación de esa misma historia, no lo es…

RIBBI SHIMON Y NUESTRO PATRIARCA JACOB
Cuando rabbi Shimón por fin regresó a la civilización, sano y salvo, se dijo a sí mismo:
«Dios ha salvado mi vida y la de mi hijo ‘milagrosamente’, y tengo que agradecerle a HaShem por este milagro” . La Guemará (Shabbat 33b) cuenta que en ese momento Ribbí Shimón recordó la historia de Ya’aqob Abinu, que cuando se salvó de Laban y de Esav, llegó por fin sano y salvo (en hebreo: “shalem”) a la ciudad de Shejem.  Ya’aqob era muy consciente que salvó su  vida gracias a la intervención Divina.   Y la Torá dice que al llegar a Shejem “ vayijan et penei ha’ir», Yaaqob decidió hacer «un acto de beneficencia» para la gente de Shejem». La Guemará debate luego qué fue lo que exactamente hizo Ya’aqob por los habitantes de Shejem, y menciona tres opiniones.  Rab dijo que Ya’aqob Abinu estableció un sistema monetario, “matbe’a», en reemplazo del primitivo método del trueque, que no era tan eficiente. Shemuel dice que Ya’aqob construyó para los habitantes de Shejem un nuevo sistema comercial: el mercado, en el que los vendedores y los compradores convenientemente se reunían un par de veces por semana.   Ribbí Yojanán dice que Ya’aqob Abinu construyó un sistema de baños públicos en esa ciudad, para incrementar la higiene y la salud pública.  Y si bien difieren respecto a qué fue exactamente lo que hizo Ya’aqob, los 3 Rabinos están de acuerdo que Ya’aqob hizo un gran acto de beneficencia, desinteresado, en beneficio de los habitantes de Shejem.

SIEMPRE HAY ALGO QUE PODEMOS DAR
A continuación, la Guemará cuenta que cuando Ribbí Shimón llegó sano y salvo a la ciudad, lo primero que hizo fue preguntar a la gente: ¿Hay algo que yo pueda hacer por el bien de la ciudad? Y le dijeron que sí, que había un gran terreno entre la ciudad y el mercado, que en el pasado había sido utilizado como cementerio, y eso impedía que los Cohanim pudieran acceder al mercado. Ribbi Shimón, cuenta la Guemará, se puso a revisar palmo por palmo todo ese sector, algo que debe haberle llevado unos cuantas semanas o meses, verificando la consistencia del terreno y demarcando todas las áreas en las que encontró alguna evidencia de un antiguo sepulcro, y así autorizó el ingreso de los Cohanim a las áreas liberadas. A diferencia de Jacob, que poseía una gran fortuna, Ribbí Shimón no tenía nada material que ofrecer. Por eso ofrecido su tiempo, su conocimiento y su esfuerzo par el beneficio de los habitantes de la ciudad. 

COMO AGRADECER A HASHEM

La lección que aprendemos de estas dos historias es importantísima:   ¿Cuál es la forma judía de «devolverle el favor» a Dios, de manifestarle a Él nuestro agradecimiento? La forma judía de agradecerle a Dios es haciendo una obra de bien para los demás, para «Sus hijos», aunque ellos no hayan hecho nada especial por nosotros. De la misma manera que probablemente la mejor manera de agradecerle a un amigo por un favor que nos hizo es haciéndole un favor a uno de sus hijos…
La mejor forma de agradecerle a HaShem es haciendo algo bueno por los demás,  con nuestro patrimonio, como lo hizo Ya’aqob Abinu, o con nuestro tiempo y dedicación, como lo hizo Ribbí Shimón bar Yojai.  




Entendiendo Sefirat haOmer

En los días del Bet haMiqdash  (Templo de Jerusalem), la noche del 16 de Nisán, el segundo día de Pesaj, los representantes de la Corte judía (shelujé Bet Din) seleccionaban tallos frescos de cebada, los cortaban, tostaban los granos y los molían en harina fina. Esa harina, preparada de una manera especial, se ofrecía en el altar del Templo por la mañana . El Cohen presentaba para esta ofrenda la cantidad de un ‘omer de harina de cebada. Después de la presentación de esta ofrenda, estaba permitido consumir los granos de la nueva cosecha (Tebuá Jadashá o Jadash). «Omer» es una unidad de medida bíblica (volumen,  aproximadamente un galón o cuatro litros). «Omer», por extensión, se convirtió en el nombre de esa ofrenda (מנחת העומר).

La ofrenda del Omer en el comienzo de Pésaj también inicia un período de siete semanas, o cuarenta y nueve días desde Pésaj hasta la fiesta de Shabu’ot (Lev. 23: 15-16).

Sefirat Ha’omer entonces es la mitsvá de contar estos 49 días. Así, la fiesta de Pésaj, que celebra nuestra libertad física y política, está conectada con Shabu’ot, cuando alcanzamos nuestra libertad mental y espiritual al recibir la Torá de HaShem.

El libro Shibole haLeqet explica la relación entre Pésaj, Shabu’ot y Sefirat Ha’omer de la siguiente manera: Una vez que el pueblo judío salió de Egipto, Moshé les reveló que en cincuenta días recibirán la Tora. Los Yehudim estaban tan ansiosos por recibir la Tora que se prepararon contando los días que faltaban, ávidos de que llegue el gran evento.

En cierto sentido, este período de 49 días es también una especie de un largo Jol-HaMoed, una extensión de Pésaj hasta a Shabu’ot. Nuestros Rabinos explicaron que a diferencia de la libertad física, la libertad mental no sucede instantáneamente. Se trata más bien, de un largo proceso de de-programación. En el caso del pueblo de Israel este proceso consistió, entre otras cosas, en deshacerse de todos los hábitos de la mentalidad de esclavos, asumir responsabilidades y aprender a hacerse cargo de sus propias vidas. También tuvieron que reconocer y dejar atrás las prácticas paganas e inmorales de la sociedad idólatra egipcia, que obviamente eran incompatibles con los valores de nuestra Torá.  En Pésaj salimos de Egipto, pero ahora teníamos que sacar a Egipto de nuestro sistema en preparación para recibir la Tora y establecer una alianza (berit) con HaShem en el Monte Sinaí.

La cuenta del Omer se lleva a cabo durante la noche y es precedida por la bendición: … asher qiddeshanu bemitsvotav vetsivanu ‘al sefirat Ha’omer. Luego se procede a contar los días y las semanas.




Reglas básicas de la cuenta del Omer

Explicamos previamente que al contar los días del Omer conectamos la fiesta de Pésaj, la conmemoración de nuestra libertad física, con Shabu’ot, el día que recibimos la Tora y logramos nuestra libertad «mental».

A continuación, un breve resumen de las leyes básicas de la cuenta del Omer..

¿QUIÉN?
Contar los días del Omer es obligatorio para los varones adultos. Las mujeres también pueden contar los días de Omer, pero no deben recitar la bendición. En algunas comunidades Ashkenazim es costumbre que las mujeres digan la berajá para contar el Omer. Los niños pueden contar el Omer y recitar la bendición, como un entrenamiento para el futuro (Jinuj).

¿CÓMO?
La cuenta del Omer tiene lugar por la noche y es precedida por la bendición: ... asher qiddeshanu bemitsvotav vetsivanu ‘al sefirat Ha’omer. Luego se procede a contar los días y las semanas. Hoy, por ejemplo, es el décimo día del Omer, es decir, una semana y tres días desde [que se ofreció la ofrenda del] ‘omer.

¿QUÉ PASA SI….?
Si nos olvidamos de contar el Omer por la noche, todavía podemos contarlo durante el día siguiente hasta la puesta del sol. Pero sólo cuando contamos el Omer por la noche recitamos la bendición.
Si perdimos todo un día, y no contamos el Omer durante esa noche o al día siguiente, debemos seguir contando, pero en adelante no debemos recitar más la bendición. Es costumbre en la mayoría de las comunidades anunciar el día del Omer en los Minyanim de la mañana para que nadie se pierda de contar un día entero.

¿CUÁNDO?
Los días del Omer se cuentan por la noche. Porque para nosotros los judíos, el nuevo día comienza por la noche. Ahora bien, en qué momento exacto comienza el nuevo día y en qué momento termina el día anterior es una cuestión Halájica técnica complicada.
Muy brevemente: hay dos indicadores astronómicos para la transición entre el día # 1 y el día # 2. «La puesta del sol» (shequiá), cuando el sol desaparece de la vista, y la «caída de la noche» (tset hakojabim), que se caracteriza por la visibilidad de tres estrellas de tamaño mediano. Todos los rabinos están de acuerdo en que antes de la puesta del sol todavía se considera día # 1, y la mayoría de los rabinos están de acuerdo que una vez que hay tres estrellas medianas visibles se considera día # 2. El tiempo entre la puesta del sol y la aparición de las tres estrellas, se conoce en español como «crepúsculo» o en hebreo, «ben hashemashot». Este período de tiempo puede oscilar entre 13 minutos y medio (por ejemplo, en Israel, o aún menos tiempo en otras áreas más cercanas a la línea ecuatorial) y 3 horas o más en lugares extremos en el sur o en el norte del planeta. En el área de Nueva York, por ejemplo, la duración del crepúsculo se estima en aproximadamente 30 minutos (también varía según las diferentes estaciones del año). De acuerdo con una muy famosa Guemará, el día # 1 termina y el día # 2 comienza en un brevísimo e inidentificable instante dentro de este «crepúsculo». Ahora bien, ¿Qué hacemos en la práctica cuando tenemos que realizar una mitsvá para la cual hay que determinar con precisión el principio de un nuevo día? Para Shabbat, por ejemplo, tomamos el standard más estricto y recibimos Shabbat siempre unos minutos antes de la puesta del sol, y nos despedimos de Shabbat solamente después de que tres estrellas medianas sean visibles.
Para el Omer,  idealmente se deben contar los días del Omer sólo después del anochecer (en cada lugar del mundo esto ocurre a una hora diferente). En muchas comunidades Sefardíes de Nueva York los rabinos autorizan a contar el Omer 15 minutos después de la puesta del sol (así dice por ejemplo el rab Eliyahu ben Jaim, Shelita). En circunstancias excepcionales, se autoriza también a contar con berajá antes de ese tiempo, pero nunca antes de la puesta del sol. Cada individuo debe seguir las costumbres de su propia comunidad.