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YITRO: Moshé Rabenu y por qué hay que escuchar a los suegros

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LOS SUEGROS LLEGAN DE VISITA

Yitró, el suegro de Moshé, llega al campamento israelita junto con su hija Tziporá —la esposa de Moshé— y sus dos nietos, Guershom y Eliezer. El reencuentro fue muy emotivo.
Moshé le contó a Yitró con lujo de detalles todo lo ocurrido en Egipto: la historia de las diez plagas, las interminables negociaciones con el Faraón, la apertura del mar y cómo Dios los salvó de la esclavitud.

Al día siguiente, dice la Torá, Moshé volvió a sus deberes como el líder indiscutido y más respetado del pueblo. Actuaba como mediador y árbitro, juzgando los conflictos entre la gente y evitando disputas innecesarias. Se ocupaba de esta tarea personalmente, desde la mañana hasta la noche.

Al ver esto, y lejos de elogiarlo, su suegro lo criticó:
“¡Lo que estás haciendo está mal! Este trabajo es demasiado pesado para ti. No podrás hacerlo solo”.

Yitró no se limitó a criticar a Moshé. También le dio un consejo muy concreto:
“Tienes que delegar tu poder y nombrar jueces: uno por cada diez personas, otro por cada cincuenta, otro por cada cien y otro por cada mil. Tú te ocuparás solo de los asuntos que nadie más pueda resolver”.


MOSHÉ VS. BIL‘AM

Antes de analizar la reacción de Moshé ante las críticas de Yitró, recordemos algunos hechos importantes:

  1. Moshé tenía más de 80 años. A esa edad, una persona como él tenía suficiente experiencia como para dar consejos, no para recibir críticas.

  2. Moshé era el líder de tres millones de personas. Yitró, por otro lado, no era un líder político. Había sido sacerdote en Midián, un pueblo mucho más pequeño.

  3. Moshé era el hombre del momento. El ser humano más famoso del mundo. Todas las naciones habían oído hablar de él. Probablemente era incluso más admirado entre los no judíos que entre los judíos. ¿Por qué? Porque los judíos sabían que los milagros los había hecho Dios, mientras que los gentiles podían pensar que todo se debía a los “superpoderes” de Moshé.

  4. La razón principal por la cual Moshé no necesitaba escuchar ningún consejo era que él hablaba directamente con Dios. Tenía un contacto directo con Él que ningún otro profeta en la historia había tenido.

Moshé tenía todas las razones del mundo para rechazar el consejo de Yitró y decir:
“Querido suegro, aprecio tu preocupación, pero por favor no te metas en lo que no te concierne”.

Incluso podría haber reaccionado con la arrogancia típica de Bil‘am:
“¡Dios me habla directamente! Soy Su elegido, Su portavoz. Gracias por tu preocupación, pero no necesito ningún consejo humano”.


PIRQUÉ ABOT Y LOS REFRANES CHINOS

Sin embargo, en una increíble demostración de nobleza, Moshé escuchó el consejo de su suegro, dejó de hacer lo que estaba haciendo y llevó a cabo su recomendación.

Esto explica por qué la Torá llama a Moshé
“el hombre más humilde sobre la faz de la tierra”.
Porque, a pesar de ser tan sabio, famoso y cercano a Dios, tenía la humildad de escuchar a los demás y poner en práctica sus consejos.

Cuando una persona se acerca verdaderamente a Dios, comprende mejor su propia finitud, sus límites y su pequeñez. Y entonces puede escuchar a los demás.  Como dicen los chinos: “El bambú, cuanto más alto crece, más se dobla”

Moshé representa al verdadero jajam del que hablan nuestros sabios:
“¿Quién es sabio? Aquel que aprende de todos” (Pirqué Abot).

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LA HUMILDAD EN 2026

La humildad es una cualidad rara y valiosa en el mundo moderno, donde muchas personas buscan afirmar su prestigio y conocimiento precisamente rechazando las ideas y opiniones de los demás.

Paradójicamente, ignoramos buenos consejos porque sentimos que aceptarlos equivale a admitir inferioridad. Según la psicóloga Francesca Gino, de Harvard, muchas personas rechazan recomendaciones útiles porque “quieren sentirse en control y demostrar competencia”.

Ella escribe:

We are swimming in a sea of good advice. Yet we often refuse to take it, and end up drowning. Why?
Despite evidence from hundreds of studies over the past two decades showing that our decisions greatly benefit from another pair of eyes, we routinely sabotage ourselves by refusing to take advice.

La pregunta es: ¿por qué?

Según Gino,
“Estamos permanentemente tratando de causar una buena impresión y demostrar que somos personas competentes y conocedoras. Tomar consejo se siente como admitir que no merecemos nuestro alto estatus”.

Cuanto más sufre una persona de baja autoestima, más arrogantemente suele reaccionar frente a los consejos y más tiende a rechazar la ayuda de los demás. El ego «inseguro» quiere desesperadamente ocultar cualquier señal de dependencia, incluso al precio de sabotear su propio interés.

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