lunes, mayo 20, 2024
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MIQUETZ: Sequías, inundaciones y la exquisita precisión de la Torá

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כי זה שנתים הרעב בקרב הארץ ועוד חמש שנים אשר אין חריש וקציר  

Bereshit 45:6

La arqueología moderna nos ayuda a corroborar algunos aspectos históricos de las narraciones de la Torá y a veces nos proporciona herramientas culturales o históricas para comprender pequeños detalles que la Torá nos dice y que podrían pasar desapercibidos. Hoy vamos a ver un par de ejemplos.


LA CAUSA DEL HAMBRE

Todos conocemos la historia de Yosef y cómo se convirtió en el visir de Egipto. Yosef interpretó el sueño de Faraón, que vio siete vacas “gordas” (=saludables) subiendo del Nilo, y luego siete vacas delgadas (poco saludables) que subían del Nilo. Yosef interpretó el sueño prediciendo que Egipto se beneficiaría de siete años de abundancia seguidos de siete años de hambre. El hambre llegó y también afectó a otras regiones de la zona, como la tierra de Israel (Canaán). Fue entonces cuando los hermanos de Yosef llegaron a Egipto en busca de alimento. Yosef los reconoció y después de una dramática reconciliación, su padre y sus sus hermanos se establecieron en Egipto.   

Personalmente, y aunque confieso que nunca pensé mucho en el tema, siempre asumí que los años de hambruna en Egipto se debieron al mismo factor que determinó el hambre en la tierra de Israel: la sequía. El problema con este supuesto es que en Egipto, ¡nunca llueve! (para ser más preciso, hay un máximo de 10 de lluvia al año). La abundante agua de Egipto proviene exclusivamente del Nilo. Pero si la falta de lluvia no es un fenómeno que podría afectar a Egipto, ¿qué fue lo que causó el hambre en Egipto?

LOS ARCHIVOS DE AMENEMHAT

El arqueólogo y egiptólogo moderno David Rohl menciona ciertos archivos antiguos que registran las mediciones de las crecidas del río Nilo. Los registros muestran que el nivel promedio del Nilo era de aproximadamente 30 pies de altura. Cuando el nivel del río descendía a 25 pies, se esperaban menos cultivos, ya que las aguas que anualmente desbordaban el río cubrían menos terreno. Cuando esto sucedía, los faraones bajaban los impuestos para aliviar a los campesinos. Por otro lado, cuando el nivel del río se elevaba a 40 o 45 pies, el agua cubría más territorio, produciendo más cultivos, y los impuestos obviamente aumentaban.Lo más interesante para nuestro tema son los registros de una inundación «excepcional» del Nilo en la época de Amenemhat III, que nos permite ensayar una explicación quizás diferente de algunos de los detalles de la historia de Yosef.

CUANDO MUCHA AGUA NO AYUDA

Los archivos registran que en los tiempos de Amenemhat el nivel del agua del Nilo se elevó a 50 pies, produciendo una abundancia sin precedentes en Egipto. Pero unos años más tarde, de acuerdo con estos mismos registros, las aguas subieron más y más, alcanzando ¡ 70 pies de altura!  Y de repente, la crecida del Nilo se convirtió en un grave problema, una emergencia nacional. ¿Por qué? Porque las aguas del Nilo inundaron Egipto, destruyendo los diques, ahogando al ganado y arrasando las casas de adobe. El agua no retrocedió y dejo la tierra inunada durante las temporadas de arado y siembra. Y como resultado, obviamente, no hubo cosecha. El hambre causada por estas inundaciones amenazó a Egipto en una escala sin precedentes.

Es muy probable entonces que la hambruna en la época de Yosef fuera producto de un inusual desbordamiento del Nilo ¡que continuó por 7 años! Este dato nos permitiría comprender mejor una misteriosa (o aparentemente superflua) palabrita que la Tora menciona incidentalmente, así como al pasar….Cuando Yosef intenta consolar a sus hermanos, que se sentían culpables de haberlo vendido como esclavo a Egipto, les dice que en todos estos eventos intervino la “Divina Providencia”.

Yosef, según sus propias palabras, fue enviado por Dios a Egipto, para salvar a su gente del hambre. Y luego Yosef dice (Génesis 45: 6): «… ya pasaron dos años de hambre, y aún quedan cinco años más en los que [la tierra] no será arada ni cosechada». Está muy claro que no habrá cosecha. Pero ¿por qué Yosef menciona también que la tierra no será arada? Normalmente, cada año, el agricultor trata de arar y sembrar en la temporada correcta, inclusive después de un año de sequía, esperando que llegue la lluvia.  Si la lluvia no llega, entonces, el grano no crecerá y no se podrá cosechar. En otras palabras, la variable es siempre la cosecha del grano, no el arado de la tierra. 

Al mencionar que no se va a poder arar la tierra, la Torá nos da una pista de que el problema no fue la sequía sino la inundación, que impidió el arado de la tierra, y consecuentemente la siembra y la cosecha. Gracias al descubrimiento de estos archivos podemos apreciar mejor la exquisita precisión del relato bíblico, incluso en lo que parece ser un detalle superfluo y que pasa desapercibido: «que la tierra no será arada”.

CUANDO SUEÑAS CON VACAS…

Los registros del Nilo pueden también ayudar a entender el sueño de Faraón y la confusión del monarca respecto a su interpretación.   Imaginemos que «las vacas que suben a la superficie desde el Nilo» (עולותמן היאור”) representan inequívocamente la crecida del Nilo. 

Normalmente, «estas vacas son “gordas”y “saludables”, es decir, la inundación anual del Nilo trae alimento y prosperidad. El elemento misterioso y confuso del segundo sueño del Faraón es que vio siete vacas «delgadas»,» hambrientas” que también subían del Nilo. Estas vacas flacas eran un oximorón para el Faraón, porque la inundación del Nilo se suponía que era una fuente de abundancia, ¡no de hambre!   Si la inundación extrema del Nilo, como sugiere David Rohl, fue un fenómeno excepcional en la historia de Egipto, no es sorprendente que ni el Faraón ni ninguno de sus asesores pudieran descifrar el significado de ese sueño misterioso y anticipar las inundaciones en Egipto…

Hasta que Yosef llegó al Palacio.

 

 

 
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