Los huesos de Yosef, el río Danubio y la Shoah

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Hoy, 27 de enero, Día Internacional de Conmemoración del Holocausto.

ויקח משה את עצמות יוסף עמו
  • El presente artículo fue escrito originalmente en Febrero de 2019 
 
¡Es increíble la actualidad de nuestra Torá! Su relevancia y el hecho de que en sus inmortales líneas leemos eventos e historias que ocurrieron hace miles de años, y de pronto ¡bum! nos encontramos con algo muy parecido en las últimas noticias de los periódicos de esa semana…. A veces solo es cuestión de abrir bien los ojos y descubrir estas “coincidencias”. 
 
Un ejemplo. 
 
YOSEF EN EL FONDO DEL NILO 
Esta semana leemos acerca de la salida de los judíos de Egipto. Y una de las primeras cosas que nos dice esta Perashá es que antes de salir de Egipto, Moshé tomó “los huesos (los restos mortales) de Yosef” para llevárselos con él y ser enterrados en la tierra e Israel. Los Sabios del Talmud nos brindan algunos detalles de este evento. En primer lugar, todos están de acuerdo que los restos mortales de Yosef no habían sido enterrados en el Valle de los Reyes, en una pirámide, como los restos de los Faraones y las demás personas importantes de Egipto. Los restos de Yosef fueron arrojados al rio Nilo. Y Moshé tuvo que rescatar su cuerpo del fondo del rio. 
Los Sabios debaten sobre la razón de qué los huesos de Yosef fueron arrojados al rio por los egipcios. La Guemará en Sotá dice que los Egipcios, conscientes de que Yosef había salvado la economía del país, quisieron usar los huesos de Yosef como un elemento esotérico, un amuleto, arrojando su cuerpo al Nilo en un cofre de metal para que el cuerpo de Yosef “bendijera al Nilo”. Como cuando algunas personas arrojan monedas al agua de una fuente para que se multipliquen en su bolsillo, o algo así.
El Midrash Tanjumá presenta una opinión radicalmente distinta: los restos de Yosef fueron desenterrados de su lujosa tumba y arrojados al Nilo como un acto de desprecio de los nuevos líderes egipcios hacia el gran líder judío. 
Independientemente de la razón por la cual el cuerpo de Yosef fue arrojado al rio, los Sabios explican que antes de salir de Egipto, Moshé se tomó el tiempo para reflotar los huesos de Yosef desde el fondo del Nilo para llevarlos a Israel. Milagorsamete, Moshé pudo recuperara los restos mortales de Yosef que fueron enterrados en la tierra de Israel (Shejem).
 
AGUA, CON SANGRE JUDÍA
La invasión nazi de Hungría en 1944 provocó la deportación y el asesinato en masa más «numerosa, rápido y eficaz” que conoció la humanidad. En solo ocho semanas unos 424.000 judíos hungaros fueron deportados a Auschwitz-Birkenau. En el plazo de seis meses más de medio million de judíos, 565.000, fueron asesinados en estos y otros campos de concentración. 
Los judíos que quedaron en Hungría no tuvieron mejor suerte. Entre Diciembre de 1944 y Enero de 1945 las fuerzas policiales hungaras conocidas como “Los flechas cruzadas” sacaron a miles de judíos de los guetos de Budapest y los asesinaron a sangre fría. Hombres, mujeres, ancianos y niños fueron ejecutados en la orilla del Danubio y sus cuerpos fueron arrojados al rio. Antes de matarlos, las fuerzas policiales húngaras les hacían sacar sus zapatos, y les ataban sus manos con sus cordones, y así no podían escapar nadando. Los cuerpos de miles de judíos–se estima que no menos de 3.500; ¡aunque hay quienes hablan de 20.000!– yacen en el fondo de las turbias aguas del Danubio. 
El 16 de abril de 2005 Hungría erigió un monumento en memoria de las víctimas de esos terribles asesinatos. Se llama “Shoes on the Danube Bank”, “Los zapatos en las orillas del rio Danubio” (ver foto arriba).
 
LA VOZ QUE LLEGA DESDE EL LECHO DEL RIO 
Hace unos días atrás, me emocioné mucho cuando leí en un periódico israelí que un grupo de buzos israelíes, voluntarios de ZAKA, la organización de Israel que se ocupa de rescatar cuerpos o restos mortales de judíos (soldados muertos en combate, víctimas de terrorismo, etc.) y darles su debida sepultura, se encontraba en Hungría para un proyecto de proporciones bíblicas: rescatar los huesos de los judíos asesinados allí en 1944-1945, y llevarlos a enterrar a la tierra de Israel. Ver aquí.
 
¡No pude contener mis lágrimas, y me fue imposible no conectar esta noticia con la historia de Yosef, relatada casualmente en la Perashá de esta semana! 
 
Por lo que he leído en las últimas horas, el operativo no será fácil, y para reflotar esos restos mortales será necesario un milagro (algo que para los judíos ya es parte de nuestra realidad diaria) como el que experimentó Moshé para exhumar los huesos de Yosef. 
 
Me enorgullece pertenecer a un pueblo tan sensible y dedicado. Que no solo responde al llamado de un hermano cuando necesita nuestra asistencia, sino que también es capaz de escuchar la inaudible voz de nuestros muertos — de Yosef, o de los judíos asesinados en Budapest— desde el fondo de un rio, rescatarlos del olvido y llevar sus cuerpos “a casa”.
 
אשרי העם שככה לו אשרי העם שה’ אלקיו