Fiestas, códigos y milagros

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Ayer explicamos la importancia del MIBTZA MOQUED, la operación que comenzó el lunes 5 de junio, 26 de Iyar, de 1967, en el marco de la Guerra de los Seis Dias. Este primer ataque de la fuerza aérea israelí destruyó la mitad de la fuerza aérea egipcia y fue decisivo en la victoria final de Israel y en la liberación de Yerushalayim. El tema que comenzamos a explorar fue cómo se explica que prácticamente todos los aviones israelíes llegaron a destino y no fueron interceptados y derribados por el sistema de defensa de Egipto. En primer lugar, recordemos que “providencialmente” los sistemas de defensa antiaéreo no estaban operando entre las 7 y las 8 de la mañana, porque había una delegación VIP egipcia sobrevolando la zona con personalidades militares y políticas muy importantes. Algo que Israel desconocía. Pero ocurrió algo más…
 
MIG vs MIRAGE 
Como la guerra era inminente, todas las mañanas la fuerza aérea egipcia hacía vuelos de inspección y reconocimiento volando sobre la península del Sinai con 4 aviones Mig 21 de origen soviético. Estos aviones eran muy modernos y en las batallas aéreas los Mig 21 podían vencer fácilmente a los aviones franceses Mirage que tenía Israel. Estos vuelos de inspección comenzaban a las 4.30 de la mañana y terminaban a las 8.30, con relevos cada 60 minutos. Los egipcios hacían los vuelos en ese horario porque calculaban que si se producía un ataque israelí, este ocurría durante las primeras horas de la mañana.   El día lunes 26 de Iyar a las 7.15 de la mañana los aviones israelíes despegaron de Israel hacia la península de Sinaí. A las 7.30 los Mig 21 debían partir de la base aérea egipcia hacia el Sinaí. El enfrentamiento era inevitable. Israel obviamente había tomado en cuenta que su flota de aviones encontraría a los Mig y por eso despachó casi 200 aviones, previendo que muchos serían derribados por los poderosos Mig 21… 
 
UN MILAGRO DE 15 MINUTOS 
A las 7.30 de la mañana los aviones israelíes estaban entrando el Sinaí preparados a enfrentar en los próximos 15 minutos a los Mig y a la artillería antiaérea. Pero ninguna de esas dos cosas ocurrió. Los aviones israelíes llegaron sin ser interceptados a las 7.45: bombardearon las rutas de despegue, impidiendo así que los aviones egipcios pudieran despegar, y destruyeron a los aviones de combate Mig ¡en tierra! 
Si los Mig hubieran despegado a las 7.30 habrían descubierto la flota de aviones israelíes, habrían advertido a las defensas antiaéreas y habrían derribado probablemente decenas de aviones Mirage. La misión podría haber fallado, la guerra no se hubiera ganado y Jerusalem no hubiera dio recuperada. ¿Qué ocurrió? ¿Por qué los Mig no estaban en el aire? 
Ese día, el turno de las 7.30 se demoró. No salió a tiempo porque el oficial a cargo se había atrasado unos minutos. ¿Por qué se demoró? Luego de acabar la guerra este oficial egipcio fue juzgado y allí explicó que Muhammad Sidqi Mahmud, el jefe de la fuerza aérea egipcia, había organizado “una fiesta” para sus pilotos la noche anterior, el domingo 4 de junio, para levantar la moral de sus pilotos. La fiesta que incluía bailes y mucha comida se extendió hasta altas horas de la noche y esto hizo que el oficial y los pilotos se retrasaran por “unos críticos minutos”. Lo suficiente para que la misión Israelí tuviera éxito.
 
JORDANIA SE SUMA A LA GUERRA
A pesar de las reiteradas solicitudes de Israel de no ingresar a la guerra antes del 5 de junio, Jordania se unió a Egipto contra Israel y puso a su ejército al mando de un general egipcio, Riyad, para ser más efectivo en la coordinación entre las dos fuerzas. Los jordanos tenían equipos militares muy avanzados y a las 7.30 de la mañana los radares jordanos identificaron a los aviones israelíes que cruzaban la península del Sinaí. Inmediatamente transmitieron el alerta de emergencia a los egipcios. Pero sucedió algo extraordinario: los funcionarios egipcios no pudieron descifrar el mensaje en código que llegó repetidamente desde Jordania. Y por la gran frustración desconectaron toda comunicación con el servicio de inteligencia de ese país durante unos minutos críticos. ¿Que pasó? ¿Por qué los egipcios no pudieron descifrar el mensaje urgente jordano?
 
MILAGROS EN CÓDIGO
Este mensaje de emergencia que anunciaba el ataque israelí se transmitió con un código secreto, que se cambiaba con frecuencia. Inexplicablemente, el experimentado operador de radar en Aman, Jordania, que detectó los aviones israelíes envió el código de emergencia: «anab» (en árabe significa «uvas») que era el código incorrecto, ya que la noche anterior se había cambiado el código secreto, y el agente jordano y utilizó el código del día anterior, y los oficiales egipcios no pudieron identificarlo como auténtico y asumieron que se trataba de un truco de la contrainteligencia israelí. Cuando los agentes egipcios se dieron cuenta de la posibilidad de un error humano, ya era demasiado tarde: Israel ya había destruido los aeropuertos enemigos y los MIG en tierra.
 
EL SEGUNDO ATAQUE
A pesar de las pérdidas sufridas, la fuerza aérea egipcia todavía tenía otros aviones en las bases aéreas militares en El Cairo listos para el combate.
A las 9.34 a.m., la fuerza aérea israelí, milagrosamente intacta, envió sus aviones de combate hacia El Cairo. El factor sorpresa ya se había perdido, y ahora los egipcios estaban listos. Tampoco era posible evitar los radares egipcios y el fuego de artillería anti-área. Los egipcios activaron todas sus defensas contra los aviones israelíes, pero milagrosamente todos los aviones israelíes alcanzaron sus objetivos y ¡SOLO UNA AERONAVE israelí fue derribada! En este segundo ataque, la fuerza aérea israelí destruyó 107 aviones egipcios e inutilizó TODOS los aeropuertos egipcios, militares o civiles, de modo que Egipto ya no podía usar ninguno de sus aviones para atacar a Israel o defender a sus tropas en tierra.
 
En 3 horas, de 7.45 a.m. a 10.45 a.m., Israel destruyó el 85% de todos los aviones de guerra egipcios, (2/3 de los aviones de las Fuerzas Árabes Unidas) e inutilizó 26 bases aéreas militares y civiles. 
Sin aviones egipcios, Israel tenía ahora la hegemonía total en el aire. Esa mañana se había decidido el resultado de la guerra, lo que traería el milagro moderno más importante: la liberación de Yerushalayim.

Hace unos 3000 años atrás, el rey David escribió en su libro Tehilim (Salmo 124) acerca de la Intervención Divina que se revela cuando Israel es atacado por sus múltiples enemigos:

 
שִׁיר הַמַּעֲלוֹת לְדָוִד לוּלֵי ה’ שֶׁהָיָה לָנוּ יֹאמַר-נָא יִשְׂרָאֵל: לוּלֵי ה’ שֶׁהָיָה לָנוּ בְּקוּם עָלֵינוּ אָדָם

«Si Dios no hubiera estado con nosotros, si Dios no hubiera estado con nosotros cuando los hombres [del enemigo] se levantan contra nosotros… [nuestros enemigos] nos hubieran tragado vivos, con su odio encendido contra nosotros, [hubieran pasado] como un torrente de aguas impetuosas sobre nuestras cabezas, y nos hubiera arrastrado [hacia una muerte segura]…  ¡Bendito es HaShem, que no nos ha entregado en sus dientes como una presa indefensa! [Gracias a Su intervención] hemos escapado con vida [de nuestros enemigos], como un ave que escapa de la trampa de los cazadores…. la trampa fue destruida y nosotros sobrevivimos . Nuestra ayuda llega de Dios, el Creador de los cielos y la tierra».