TSAV: No a la hipocresía religiosa

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נפש כי תחטא ומעלה מעל בה’ וכחש בעמיתו בפקדון או בתשומת יד או בגזל או עשק את עמיתו
והיה כי יחטא ואשם והשיב את הגזלה אשר גזל או את העשק אשר עשק או את

Y habló HaShem a Moisés y le dijo:  Cuando alguien peque y cometa una falta …engañando a su prójimo.. . por robo, o por extorsión …  devolverá lo que tomó al robar, o lo que obtuvo mediante extorsión y [recién] entonces traerá al sacerdote su ofrenda de expiación…para HaShem

Levitico 5: 22-25 
 
La Parashá de esta semana TSAV describe algunos de los qorbanot: los sacrificios que se ofrecían en el Bet HaMiqdash, y que tenían varias funciones.   Algunos eran parte del servicio diario en el Templo de Jerusalem. Otros se ofrecían durante las festividades, y algunos qorbanot eran ofrendas individuales,  para agradecer a Dios. También había sacrificios que eran como la expiación por alguna transgresión cometida.   Veamos un ejemplo de esta última categoría.
La Torá describe el asham guezelot, un sacrifico que se traía cuando alguien robaba y luego, se arrepentía y confesaba su falta. El sacrificio era en este caso, el último paso de su expiación, la forma en la que su falta quedaba finalmente perdonada.
Hay un punto muy importantes sobre este qorbán que nos enseña acerca de la altura moral del pueblo judío y de nuestra Torá.
La Torá aclara que el qorbán o sacrificio debía ser ofrecido solamente «después» de haber restituido lo que se robó a la víctima del rob. De esta manera la Torá afirma que el qorbán, un acto religioso, no puede reemplazar la restitución, un acto de justicia humana.  Tal como ocurre en el caso de Yom Kippur, no puedo pretender que Dios perdone mis faltas hacia el prójimo a menos que yo primero obtenga el perdón del prójimo. En este caso, primero debo saldar las cuentas con la víctima de mi delito y recién después tengo el derecho (y el deber) de buscar mi expiación religiosa .
El Midrash Tanjumá dice que esta idea está formulada de manera explícita en las palabras del rey David en Tehilim, Salmo 24. Allí, el rey y poeta de Israel se pregunta: ‘מי יעלה בהר ה  «¿Quién es el individuo que merece subir al monte de HaShem, y pararse en el lugar de Su santuario?» . Ingresar al Templo de Yerushalayim  no era adecuado en todas las circunstancias.  La respuesta inmediata del rey David fue:  נקי כפיים  «Aquel individuo cuyas manos están limpias», y el Midrash Tanjumá (Parashá 1) explica: Solo aquel cuyas manos están limpias de robo o hurto tiene derecho a ingresar al Templo de Jerusalem.  .
El Dios de Israel no acepta los sacrificios y ofrendas que vienen de personas corruptos, mientras estas  personas no hayan corregido sus acciones.  El sacrifico no es un soborno a Dios. Es inaceptable y ofensivo que alguien traiga un sacrificio a Dios y pretenda el  perdón Divino sin que antes haya reparado el daño que causó a otro individuo y haya obtenido su perdón humano.
Nuestra Parashá, Tehilim y el Midrash apuntan a un mismo mensaje: «NO» a la hipocresía religiosa, que no era poco común en otros pueblos y religiones.