«Un pueblo separado y poderoso»

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Previamente, comenzamos a analizar los orígenes del antisemitismo en comienzo del libro de Shemot (ver aquí).  Mencionamos que el pueblo de Israel era prolifero y gozaba de bienestar económico, y que los judíos no habían cometido ningún acto de traición ni habían faltado al respecto a los egipcios para merecer el odio del faraón y del pueblo egipcio.   De acuerdo a lo que nos dice el texto de la Torá (peshat) el antagonismo del Faraón hacia los judíos tuvo que ver con que un nuevo gobierno,  opuesto al gobierno anterior que era aliado de los judíos,  tomo el poder .
Analizaremos ahora la manera en la cual este tipo de antisemitismo verbal, es decir, las falsas acusaciones hacia los judíos, se fue desarrollando.
El faraón primero ignoró deliberadamente la contribución de Yosef al bienestar de Egipto.
Y luego comienza su ataque (Shemot 1:9):
הנה עם בני ישראל רב ועצום ממנו : «El Faraón le dijo a su pueblo: Tenemos aquí a un pueblo, los hijos de Israel, que son muchos y mas poderosos que nosotros»
PRIMERA ACUSACION.  «Los judíos son un pueblo dentro de otro pueblo».
Habían pasado ya cerca de 4 largas generaciones desde que los hijos de Israel llegaron a Egipto (Levi, Qehat, ‘amram), pero la familia de Ya’aqob todavía no se había asimilado a la cultura y a la sociedad egipcia. Se mantienen como un pueblo unido, separado culturalmente de los egipcios ¿Cuál fue la estrategia para evitar la asimilación a la poderosa y atractiva sociedad egipcia, sin haber recibido todavía la Torá en el monte Sinai?
Hay varios elementos mencionados por la misma Torá y algunos por nuestros Sabios. Por el momento nos limitaremos a 4 ilustraciones.
1. אנשי מקנה En la Parashá Vaygash Yosef insiste que los hermanos se presenten como lo que son, pastores de ganado. Esta era una profesión tabú para los egipcios.  Los hijos, nietos y bisnietos de Ya’aqob residieron, con la aprobación del previo Faraón, en una tierra separada, Goshen, donde el pastorear su ganado no ofendería las sensibilidades de los egipcios.  Y así evitarían la asimilación social y religiosa.
2. איש וביתו באו: Lo primero que nos dice la Parashá de esta semana es que los hijos y los nietos de Ya’aqob no llegaron a Egipto solteros. La Torá especifica que vinieron con sus esposas. Así evitaron casarse con mujeres egipcias, lo cual hubiera sido el primer síntoma de asimilación.
3. להורות לפניו גושנה. Nuestros Sabios dicen que Ya’aqob envió a Yehudá, antes de que su familia llegará a Egipto, para establecer bate midrashot, instituciones educativas judías. La educación judía fue siempre vista por nuestros Jajamim como la clave numero 1 para evitar la asimilación.
4. …לא שינו את שמותם Los hijos de Israel mantuvieron sus vestimentas judías, su lenguaje y sus nombres hebreos. Estos 3 elementos fueron la clave para mantenerse unidos y evitar la asimilación a la sociedad egipcia.
Todo esto fue «denunciado» por el Faraón malintencionadamente.   El Faraón fue el primero, pero no fue por cierto el último, en utilizar el argumento de que los judíos «son un pueblo aparte» con el fin de generar antagonismo por parte del pueblo egipcio hacia los judíos, diciendo que no forman parte de la sociedad egipcia. El próximo paso es generar miedo: los judíos son una amenaza porque al no ser parte de nuestra sociedad, en un caso de guerra se unirán a nuestros enemigos.
También se expone desde el punto de vista de Israel, por primera vez, el doble desafío de ser y mantenerse como judíos en una sociedad gentil.  Por un lado, hacer lo máximo por no asimilarse, y por otro lado, estar expuestos a que el tirano de turno use nuestra condición judía como una excusa para acusarnos y perseguirnos.
 
SEGUNDA ACUSACION: Nos robaron.
רב ועצום ממנו  «Son muchos y poderosos, por nosotros» .
La segunda acusación, también falsa e injuriosa , es que los judíos se hicieron ricos y poderosos «por nosotros», es decir, porque se han apropiado de nuestro dinero. El faraón denunciaba a los judíos de haberles quitado su dinero, cuando en realidad Yosef salvó a Egipto de la ruina y el hambre. En ningún momento el faraón dice: Los judíos le dan prioridad al estudio. Son trabajadores. No son perezosos. Practican el ahorro. Tienen visión de futuro. Son muy capaces para la economía… etc, etc. Todo lo que el Faraón dijo fue: «Se enriquecieron tomando lo nuestro». ¿Suena familiar?
Esta acusación se repitió miles de veces en la historia del pueblo judío en la diáspora, en todos los niveles. Un sólo ejemplo: Martin Luther (1483-1546):  » Los judíos …se enriquecen de nuestro sudor y nuestra sangre, y nos ponemos más pobres por esta explotación».
Claro que todos estos argumentos antisemitas colapsan cuando uno nota que el 41% de los premios Nobel de economía son judíos (y los judíos constituimos sólo el 0.02 % de la población mundial). O cuando uno ve el éxito comercial de Israel, «el judío entre las naciones», que no se enriquece del sudor y la sangre de ningún gentil sino de su capacidad de emprendimiento (ver aquí).
Como vemos, en nuestra Parashá encontramos los primeros síntomas de la propaganda antisemita, que lamentablemente se repetirán una y otra vez a través de nuestro exilio entre las naciones.
Continuará