El Estado de Israel, y el privilegio de no darse cuenta (1880-1914)

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El establecimiento de Medinat Israel, un estado judío independiente en la tierra de Israel, es la culminación de un larguísimo proceso que llevó casi dos mil años en concrertarse. Es también la cristalización de las profecías Bíblicas que se remontan a la época anterior a la destrucción del primer Templo de Jerusalem, año 586 antes de la era común. El regreso del pueblo judío a su tierra es sin duda uno de los milagros más grandes y evidentes en la historia de la humanidad. Una combinación de increíbles esfuerzos humanos y la intervención Divina, que se manifestó a través de un sinnúmero de eventos históricos, individualmente no relacionados con el Estado de Israel, pero que resultaron «providencialmente» en su creación.


En honor a la celebración de la Independencia de Medinat Israel (Yom haAtzmaut, que este año se celebrará el 8 y 9 de Mayo) voy a escribir en los próximos días sobre algunos de los eventos más importantes que llevaron a su realización. Con la esperanza que el concientizarnos acerca de la magnitud de este milagro nos ayude a apreciarlo más, y estemos más agradecidos a HaShem por pertenecer a la generación del pueblo judío que nació con un Estado de Israel ya existente, y que tiene el inadvertido privilegio de considerarlo algo normal. 


ANTES DE LA PRIMERA GUERRA

Es imposible relatar en unas pocas lineas la historia completa del nacimiento del Estado de Israel y mencionar a todos aquellos que en el plano humano lo hicieron posible. Una vez aclarado este punto, me gustaría comenzar por recordar que durante 2.000 años, si bien siempre hubo una presencia judía en Israel, no fue muy significativa en cuanto a sus números. En el año 1880, por ejemplo, vivían menos de 25.000 judíos en la tierra de Israel. Entre 1880 y 1914 decenas de miles de judíos llegaron a Israel, la mayoría llegaba de Europa escapando de la falta de trabajo, de la depresión económica y especialmente de las horribles persecuciones, progroms y matanzas. El Rab Isaac haCohen Kuk (1865–1935) uno de los lideres más importantes del movimiento sionista religioso, dijo que no podia evitar ver el antisemitismo europeo como una forma providencial de empujar a los judíos hacia la tierra de Israel. En la primera ola migratoria, que se suele llamar “La primera Aliyá” (1880-1905), llegaron a Israel como 25.000 judíos de Europa y unos 2.500 judíos del Yemen. Luego,en la segunda Aliyá, (1905–1914), llegaron a Israel otros 35.000 judíos. La mayoría de los judíos que llegaban a Israel en estas olas migratorias lo hacían por convicción, ya sea religiosa o, por llamarlo de alguna manera, “nacionalista”, esto es el sionismo secular. Aquellos judíos que solo querían escapar de la miseria o la persecución emigraban a Estados unidos, a la Argentina, a Australia o a Inglaterra. Israel era parte del Imperio Otomano, Turquía, y en ese entonces se llamaba “el sur de Siria” o «Palestina». La tierra estaba abandonada, no había trabajo y la vida era muy, muy difícil. La infinita ayuda de los grandes benefactores de esa época como Sir Moshé Montefiore (1784 –1885) y el Baron de Rothschild (1845 – 1934), fue esencial para comprar tierras, construir ciudades, organizar las colonias agrícolas y producir fuentes de trabajo. 


EL RENACIMIENTO DEL IDIOMA HEBREO

Uno de los milagros más grandes que esta Aliyá produjo fue el renacimiento del idioma hebreo. Eliezer Ben-Yehuda (1858–1922) es a menudo considerado como el responsable de haber revivido una lengua que no se usó en la vida diaria por casi 20 siglos, algo sin precedentes en la historia universal. Ben Yehuda publicó artículos en los periódicos sobre este tema y participó en el proyecto conocido como el Diccionario hebreo de Ben-Yehuda. Sin embargo, lo que finalmente facilitó la revitalización del idioma fue el desarrollo de las escuelas en los asentamientos , las ciudades y las colonias agrícolas (ver foto arriba de un jardín de infantes en ca.1905). El idioma hebreo sirvió como el idioma que unía a los nuevos inmigrantes Europeos, que hablaban ruso o Yidish, con los ya establecidos Sefaradim, que hablaban árabe o ladino. Milagrosamente, el hebreo que comenzó como un idioma coloquial y para conversaciones cotidianas finalmente se convirtió en el idioma oficial de los judíos que vivan en Israel en esos momentos y eventualmente (esto recién en el 2018) en el único idioma oficial de Medinat Israel.


ALIYA A NUEVA YORK

A pesar de todos los esfuerzos, estas dos primeras migraciones resultaron numéricamente en un fracaso. La mayoría de los nuevos inmigrantes terminaron abandonando Israel por las dificilísimas condiciones de vida y la falta de trabajo. De los 25.000 judíos que habían llegado en la primera ola migratoria, solo quedaron 5.000, que incluía los 2.500 judíos de Yemen. De los 50,000 inmigrantes judíos que llegaron entre 1905 y 1914, la mitad terminó abandonando Israel. ¿Dónde fueron estos inmigrantes? Algunos regresaron a Europa, pero la mayoría emigró a los Estados Unidos. Este país había absorbido ya un millón de judíos entre 1850 y 1900, y la tendencia continuaba en alza: en 1924 la población judía de Estados Unidos llegó casi a 3 millones de personas. La Aliya desde Europa también se interrumpió por la asimilación. Esta era la manera que muchos judíos respondían a las persecuciones; convirtiéndose al cristianismo. Lo que nos recuerda la “genial idea” del Papa Pio X para terminar con el problema judío y con el antisemitismo. Cuando el famoso líder sionista Teodoro Hertzel (1860-1904) le solicitó desesperadamente su apoyo para crear un estado judío, para que los judíos de Rusia pudieran escapar de la muerte en los progroms, el Papa le mandó a decir que «mientras los judíos no se conviertan al cristianismo, no contarían con su apoyo».  


Los inmigrantes abandonaban la tierra. Los judíos de Europa buscaban otros horizontes o se asimilaban. Y políticamente no había apoyo para un estado judío. A pesar de todos los esfuerzos, el regreso del pueblo de Israel en masa a la tierra de sus antepasados se había detenido. En 1914 el sueño de un Estado propio parecía más lejos que nunca… 


Continuará