PARASHAT JUKAT y nuestros hijos, por Rabanit Coty Bittón

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¿Matar una vaca pelirroja, quemar el cuerpo y usar sus cenizas para purificarnos después de haber estado en contacto con un cadáver?  Suena tan raro…. poco comprensible…
Nuestros sabios identifican dos clases de preceptos: MISHPATIM, aquellos mandamientos que coinciden con la lógica humana, que podemos entender su beneficio para nuestras vidas personales y para nuestra sociedad. Como por ejemplo la Mitsvá de ayudar al pobre, la prohibición de asesinar, etc. Y luego están los JUKIM, aquellas Mitsvot cuyo razonamiento escapa nuestra lógica. La Mitsvá de Pará Adumá es el Jok por excelencia. Es difícil entender también cómo el uso de las cenizas de esta vaca purifica a la persona que está impura, y a la vez lleva a los que se ocupan de este proceso de purificación ¡a un estado de impureza! Es mucho más fácil obedecer a HaShem y cumplir sus mandamientos cuando los entendemos, cuando tienen lógica para nosotros.
Pero servir a HaShem en el máximo nivel implica hacerlo incondicionalmente, sabiendo que somos incapaces de entender siempre la «lógica Divina» y el por qué de algunos de Sus preceptos. Lo más importante es que cuando cumplimos los Jukim estamos demostrando que aceptamos que Él es la máxima autoridad, y que estamos dispuestos a obedecerlo independientemente de mi capacidad de entender lo que me pide. Pero, ¿cómo llegamos a desarrollar esta aceptación de HaShem como la autoridad máxima?
En nuestra interacción con nuestros hijos es importante ser razonables. La mayoría de las veces cuando le pedimos que hagan o dejen de hacer algo, debemos explicarles a nuestros hijos por qué es bueno lo que les estamos aconsejando.  Esto, por supuesto, facilita a que tengan una buena predisposición y nos obedezcan con gusto. Además nos ayuda a mantener una buena relación con ellos, ya que nuestros hijos aprenden a apreciar que queremos su bien.
Sin embargo algunas veces van a tener que obedecernos aunque no entiendan la lógica de nuestras indicaciones, y aunque no les parezca bien . «No entiendo porque no puedo desayunar helado todas las mañanas». «No entiendo, si me quieres, por qué dejas que esta enfermera me ponga esa vacuna que tanto me duele!». «No entiendo por qué no me dejas ir a la casa de ese amigo!»
Nuestros hijos tienen que entender que hay instrucciones cuya «lógica» compartimos y hay otras instrucciones o límites que deben aceptar «porque papá o mamá así lo dicen». Porque los padres somos la autoridad. Estos son los JUKIM de nuestros hijos. Y como padres no debemos tener miedo de imponer nuestra autoridad, aunque a nuestros hijos no les parezca que lo que decimos es razonable…
Es verdad que a veces los padres nos podemos equivocar. No tenemos la sabiduría y la justicia Absoluta de nuestro Creador… Pero por el bien de nuestros hijos, debemos enseñarles a obedecer a una autoridad superior. Y cuando logramos que nuestros hijos confíen en nuestra autoridad, y aceptan que lo nuestra «imposición» está destinada a hacer lo consideramos que es mejor para ellos, los estamos educando a que, cuando sean grandes, acepten la autoridad del Creador, aunque no siempre entiendan la lógica Divina.
SHABBAT SHALOM