Thursday, March 5, 2026
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El Rab Ya’acob Yehuda León y los colores del Mishkán 

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El Rab Yahacob Yehudá León (1603–1675) fue conocido en su época como “León Hebreo” y más comúnmente como “León Templo” o “Yehudá Templo”. Fue un rabino sefaradí del siglo XVII que vivió en Ámsterdam y Middelburg.

Su nombre “Templo” quedó inseparablemente asociado al Bet haMiqdash y al Mishkán debido a un proyecto único: la reconstrucción visual, en maquetas y dibujos, del Santuario bíblico y de todos sus kelim o utensilios. En una época en la que el Templo de Jerusalem y el Tabernáculo de Moshé existían solo en textos y en la imaginación, el Rab León logró hacerlos visibles y comprensibles para públicos judíos e incluso para el público gentil de toda Europa.

El Rab León nació en Portugal en el seno de una familia que, como muchas otras, había vivido generaciones de conversión forzada durante la Inquisición. Más tarde se estableció en la República Holandesa, donde la comunidad sefaradí —formada por judíos anusim provenientes de la Península Ibérica que retornaban abiertamente al judaísmo— vivía un período de florecimiento cultural y religioso. El Rab León era un erudito rabínico, pero también era un genio artista. Era dibujante y diseñador especializado en heráldica, es decir, el arte de diseñar escudos de armas, que exigía precisión geométrica, proporción y conocimiento simbólico. Estas habilidades visuales serían decisivas para su obra judía posterior.

Su primer proyecto, y el más conocido, fue la construcción de una maqueta tridimensional del Bet haMiqdash de Jerusalem. Para realizarla, el Rab León reunió y comparó todas las fuentes judías disponibles sobre la arquitectura del santuario: los pasajes bíblicos de Reyes, Crónicas y Ezequiel; el tratado talmúdico Middot, que describe las medidas del Templo; las descripciones históricas de Flavio Josefo; y la codificación arquitectónica de Maimónides en el Mishné Torá. A partir de la reconciliación de estas fuentes, en 1641 completó una maqueta del Templo a escala aproximada de 1:300, de unos 1,30 × 1,20 × 0,60 metros, que incluía todas las áreas y espacios del Templo: el altar de los sacrificios, el Santuario, el Kodesh haKodashim con el Arca y los querubines, y las columnas Yajín y Boaz. No era un objeto decorativo, sino una representación del Templo según la tradición bíblica y rabínica.

En 1642 el Rab León publicó su obra “Retrato del Templo de Shelomó”, que acompañaba la maqueta del Templo. En la portada, el propio autor explica que el libro describe el Templo y todos sus utensilios e instrumentos, cuyo modelo podía verse en posesión del autor. El texto servía como guía para quienes visitaban la maqueta, conduciéndolos conceptualmente por los distintos recintos y utensilios. Aunque escrito originalmente en español —la lengua de los sefaradíes occidentales—, el libro despertó gran interés y fue traducido al hebreo, neerlandés, francés, alemán y latín. El proyecto del Rab León trascendió así el ámbito judío y entró en el mundo erudito cristiano europeo.

La maqueta del Templo se exhibió inicialmente en la casa del Rab León en Ámsterdam y se convirtió en una atracción conocida. En 1642 recibió visitantes ilustres: Enriqueta María de Francia, reina consorte de Inglaterra y esposa de Carlos I, acompañada por el príncipe Guillermo de Orange y María Estuardo. La visita de la realeza europea a la casa de un rabino sefaradí para ver una reconstrucción del Templo refleja el interés cristiano por la arquitectura bíblica y la posición cultural de la comunidad sefaradí de Ámsterdam en el siglo XVII.

Según diversas fuentes, el Rab León llevó la maqueta a Londres hacia 1671, con una carta de recomendación del erudito holandés Constantijn Huygens dirigida al rey Carlos II. La maqueta permaneció en Inglaterra durante décadas y fue exhibida por sus descendientes, entre ellos Isaac León y Moshe de Castro. Un anuncio en el Diario de la Corte de 1729 informaba que podía verse en el Royal Exchange el modelo del Templo con todos sus recintos y utensilios: el altar, el Arca y los querubines, el altar de incienso, el candelero y las columnas Yajín y Boaz. La reconstrucción del Rab León siguió funcionando como instrumento educativo casi un siglo después de su creación.

En 1647 publicó en neerlandés un tratado sobre el Arca de la Alianza, con descripciones y dibujos del Arón haBerit. También escribió en latín un tratado sobre los querubines, explicando su forma y simbolismo según las fuentes judías.

El interés del Rab León no se limitó al Templo de Jerusalem. De hecho, en relación con la Perashá que leemos esta semana, Terumá, el Rab León publicó en Ámsterdam en 1654 su obra “Retrato del Tabernáculo de Moshé”, un libro ilustrado que describe en detalle la estructura portátil del santuario del desierto y todos sus elementos: el atrio, el altar exterior, la fuente de cobre, la tienda, el Kodesh, el Kodesh haKodashim, el Arca, la mesa de los panes, el candelabro y el altar de incienso. El libro presenta no solo descripciones textuales, sino dibujos en color realizados por el propio autor, que muestran la disposición exacta de cada componente según la tradición bíblica y rabínica.

El enfoque del Rab León respecto del Mishkán fue metodológico, reconstruido a partir de las medidas y descripciones de la Torá, complementadas por la literatura rabínica. Su objetivo era pedagógico: permitir que el lector y el observador comprendieran espacial y visualmente lo que el texto describe de forma verbal. El Mishkán, que en la lectura bíblica puede resultar abstracto, se convertía así en una estructura visual concreta, con proporciones, materiales y ubicación de utensilios. Este método anticipa, en cierto modo, la arquitectura experimental moderna: una reconstrucción basada en fuentes textuales.

Al reconstruir visualmente el Tabernáculo, el Rab León permitió comprender la continuidad entre el santuario del desierto y el de Jerusalem. En este sentido, su obra sobre el Mishkán no es secundaria, sino la base conceptual de su reconstrucción del Templo.

El Rab Yahacob Yehudá León falleció en 1675. Sus maquetas y libros constituyen uno de los primeros intentos documentados en la Europa moderna de reconstruir el santuario bíblico a partir de fuentes judías y de presentarlo públicamente mediante modelos, maquetas e ilustraciones.

El presente dibujo que aquí presento lo realicé con la ayuda de inteligencia artificial, combinando dos páginas que en el original del Rab León aparecen separadas. Los colores son los originales que utilizó el Rab en su obra original Retrato del Tabernáculo, en español, que se encuentra aquí:
https://www.nli.org.il/he/books/NNL_ALEPH990010119110205171/NLI

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