TEHILIM # 144, desde el campo de batalla

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En estos días difíciles para Am Israel, en los que todos tenemos que rezar por la victoria de Medinat Israel y por la seguridad de nuestros jóvenes soldados, los rabinos principales de Israel nos han instado a decir Tefila y leer el libro de Tehilim.

Hoy quiero escribir sobre un Salmo muy especial de Tehilim (Mizmor 144  תהילים קמ«ד) que creo es muy apropiado para este momento en el que nuestros hijos y hermanos, los soldados del Ejercito de Defensa de Israel, están arriesgando sus vidas para proteger a Israel y crear un mejor futuro para todos nosotros.

Dedico este estudio (limmud) a todos ellos.

Los comentaristas de Tehilim , particularmente RaDaQ, explican que el rey David compuso este salmo, cuando estaba luchando contra los Filisteos. Yo también pienso que David compuso este Mizmor mientras estaba en el campo de batalla, en medio del combate. ¿Por qué? Debido a que las palabras, las imágenes, los rezos y los anhelos expresados en este Mizmor son los de un soldado que siente la cercanía inminente del enemigo y la posibilidad de la muerte. Las palabras de este salmo no describen el recuerdo de una batalla, sino la batalla en sí. Los sentimientos, la vulnerabilidad, y los anhelos mientras se están viviendo. El rey David no era un hombre común. Además de ser un Rey y un soldado, era también un poeta. HaShem le concedió la capacidad de poner en palabras la turbulencia que fluía en sus pensamientos y las emociones que atravesaban su corazón, mientras experimentaba esos momentos difíciles.

La lección más importante que David HaMelej nos enseña en este salmo, y lo que cada Yehudi y cada soldado de Israel debe recordar en estos momentos, es que HaShem, nuestro Dios

«va a la guerra con nosotros.» Él está de nuestro lado en el campo de batalla. Al lado de cada soldado de Israel, como lo estuvo con el rey David. Es esta idea, la cercanía de HaShem con los que luchan para defender a Am Israel, lo que nos dará fuerzas y esperanzas que Am Israel BH saldrá victorioso de esta y todas las guerras que (ojalá no) tenga que luchar

לדוד ברוך הצורי, המלמד ידי לקרב אצבעותי למלחמה

PASUQ 1:

«[Salmo escrito] por el rey David. Bendito eres, HaShem, mi roca. El que guía mis manos en la batalla, y mis dedos en el combate «

En primer lugar, el rey David bendice a Dios. En otras palabras, él percibe la presencia de HaShem en el campo de batalla. Es cierto que tenemos que luchar personalmente nuestras guerras y no podemos basarnos solamente en milagros. Pero, como dice la Tora, en tiempos de guerra (Deut. 20:04) «HaShem tu Dios te acompañará a luchar contra tus enemigos, para otorgarte la victoria.» HaShem está con su pueblo. Y lucha con ellos en contra de sus enemigos. David lo ve y le dice a HaShem

«Tu eres mi roca».

La roca era un elemento crucial en la batalla. El soldado se pone detrás de una roca o de un muro para protegerse de los ojos y de las flechas del enemigo. HaShem protege al soldado judío como una roca invisible…

David también le dice a HaShem:

 «Tú guías mis manos ….»

cuando peleo contra mi enemigo en una contienda cuerpo a cuerpo, con mis manos desnudas, allí estás Tú, guiando y prácticamente moviendo mis manos.

Y cuando extiendo el arco y lo sostengo con firmeza

 «Tú guías mis dedos»

Tú apuntas mis flechas, con precisión.

Cuando ataco al enemigo o cuando me defiendo del enemigo, yo sé que Tú estás conmigo.

 

PASUQ 2: Ahora, David HaMelekh, alaba a HaShem, y una vez más,  reconoce Su permanente presencia en la batalla.

חסדיומצודתימשגביומפלטילימגיניובוחסיתי, הרודדעמיתחתי

«Tú eres mi aliado. Tú eres mi fortaleza. Mi torre. Mi refugio cuando me escapo [del enemigo]. Tú eres mi escudo, en el que confío. Tú [me concedes la victoria] y haces que éstas naciones [enemigas] se rindan «.

PASUQ 3: La batalla es intensa, feroz y peligrosísima. David siente que el enemigo está demasiado cerca. Armado, sediento de su sangre e impredecible. Puede ser que lo hayan visto. Pero la posibilidad de la muerte no representa para David un desafío teológico a su convicción de que Dios existe, o a que HaShem está presente en el campo de batalla. Para David la realidad de Dios supera en importancia a su propia realidad. Y cuando siente que el final podría estar cerca, él se eleva sobre su propia realidad y reflexiona sobre el valor de la vida humana desde la perspectiva de Dios. Y se pregunta a sí mismo  

המהאדםותדעהובןאנושותחשבהו

«HaShem: ¿qué es un ser humano para merecer Tu atención?

¿Qué es el hijo de hombre, para ser considerado por Ti? «

PASUQ 4: David se da cuenta de su fragilidad y su mortalidad ineludible. Y se pregunta a sí mismo si tal vez, para HaShem los seres humanos somos demasiado pequeños e insignificantes. ¿Por qué HaShem, Señor del Universo, Creador de miles de millones de galaxias, se preocuparía por nosotros?

אדםלהבלדמהימיוכצלעובר

«El ser humano es [efímero] como un soplo; su vida es como una sombra que pasa»

Nuestras vidas son muy cortas. Parecen insustanciales, como un soplo. Fugaces, como una sombra. Ni siquiera como la sombra de un árbol, que crece lentamente y desaparece a través del día. Más bien, la vida le parece ahora a David haMelej como una sombra que pasa, como la sombra de un pájaro en vuelo, que apenas se puede percibir.  Sintiendo la posibilidad del final de su vida, David o un soldado judío, no cuestionan a Dios. David se pregunta a sí mismo si él es digno de la atención de Dios. Sobre todo, si su efímera vida ha sido o suficientemente significativa como para ser digna de Dios.

PASUQ 5: Ahora David reza. Articula una Tefilá muy inusual. Es como un espejismo, la visión de un soldado desesperado, que no ve ninguna escapatoria, excepto un milagro.

ההטשמיךותרדגעבהריםויעשנו

«HaShem, abre los cielos y desciende, toca los montes [donde los enemigos se esconden] para que hagan humo»  

Más que una oración David expresa la visión de un soldado que se sabe superado en número por el enemigo  y que sabe que en ese escenario sólo «HaShem, descendiendo desde el cielo» puede salvar su vida.

PASUQ 6: David no oculta su vulnerabilidad. Y tiene más Tefilot / espejismos de esperanza. Él desea que HaShem pelee por él. Que use Sus flechas Celestiales contra sus enemigos, y así salve su vida. 

   ברוקברק, ותפיצםשלחחיציך, ותהומם.

«Manda rayos [desde el cielo] y espárcelos, envía Tus flechas celestiales y llénalos de pánico».

  שלחידיך, ממרוםפצניוהצילני, ממיםרביםמידבנינכר.

PASUQ 7: Y si HaShem no destruye a sus enemigos, David ora por un milagro personal, para que HaShem por lo menos lo salve a él. Levántame con tu mano, elévame desde el campo de batalla, y llévame lejos de aquí a un lugar seguro.

«Envía Tu mano desde el cielo, recógeme y rescátame. Sálvame de este gran peligro), de la mano de estos [enemigos] extranjeros»

PASUQ 8: Ahora David HaMelej expresa a HaShem por qué él merece una victoria milagrosa, y el enemigo una derrota Celestial. El enemigo habla con arrogancia contra los Yehudim y contra Ti, su Dios. Y también miente descaradamente. Ellos, los filisteos, juraron con su mano derecha que vivirían en paz con nosotros, y ahora traicionaron su palabra y nos atacaron.

אשרפיהם, דיברשואוימינם, ימיןשקר.

[Sálvame de las manos de los extranjeros] «cuya boca habla con arrogancia, y cuya diestra es una diestra llena de mentiras».

PASUQ 9: Cuando Tú me salves, HaShem no voy a permanecer en silencio. Voy a dedicar mi vida a Ti. Voy a componer para ti un nuevo poema, Salmo, en el cual cantaré Tus alabanzas:

 

אלוהיםשירחדשאשירהלךבנבלעשוראזמרהלך.

«Voy a cantar una nueva canción a Ti,   con un arpa de diez cuerdas»

PASUQ 10: En esa canción declararé la verdad: que no fui yo quien ganó la batalla, sino Tú. Tú eres el que decide la suerte de la guerra. El que otorga la victoria a los reyes y la derrota al enemigo

  הנותןתשועהלמלכיםהפוצהאתדוידעבדומחרברעה.

«El que da victoria a los reyes, y Aquel que salva a Su siervo David, de la espada mortífera»

PASUQ 11: David ora a Dios de nuevo. «Salva mi vida …»

פצניוהצילנימידבנינכראשרפיהם,דיברשואוימינםימיןשקר.

«Sálvame de la mano de esos extranjeros que hablan mentira en sus bocas, y cuya diestra es una diestra de mentiras».

PASUQ 12: Ahora viene un Pasuq muy especial. En medio de la batalla, rodeado por el enemigo cruel y violento, David trae a su mente los recuerdos más dulces. Sus pensamientos son los sueños de cada soldado judío en los momentos más difíciles del combate, o en las largas noches de guardia: Su casa. Su familia. Sus hijos e hijas. Su barrio tranquilo. (Estos Pesuqim son también una extraordinaria ventana que nos permite acceder a lo que era la vida de Am Israel en los tiempos de David haMelej.  Cuáles eran, y obviamente cuáles deben ser también para nosotros,  los valores, los modales y las aspiraciones del Pueblo judío).

אשרבנינו, כנטיעיםמגודליםבנעוריהםבנותינוכזווייותמחוטבות, תבניתהיכל

מזווינומלאיםמפיקיםמזן אלזןצאננומאליפותמרובבותבחוצותינו

Estando rodeado de asesinos y gene violenta en el campo de batalla, David se acuerda de los refinados niños y jovenes judíos de su ciudad. Para quienes la guerra no es un orgullo, sino una necesidad no deseada. Esos jóvenes son buens y educados debido a que sus padres se ocupan de ellos desde su infancia. Los padres judíos educan a estos niños como «árboles recién plantados»,  que tienen que ser ubicados en posición vertical y cuidadosamente recortados, para que crezcan hacia arriba, con principios inamovibles y con fortaleza.

David recuerda también a las niñas, las jóvenes doncellas judías. Ellas son humildes y discretas, pero caminan con clase y  dignidad. Son niñas de la realeza. Educadas para ser los pilares de un palacio (= hejal).  Este «palacio» es «la casa judía» en la cual los padres coronan a haShem como el Rey de ese hogar.

Finalmente, David también recuerda la bendición material que HaShem tan generosamente les ha otorgado.

«Nuestros hijos jóvenes son como los árboles recién plantados, cuidadosamente trabajados desde su juventud. Nuestras hijas como columnas rectas, capaces de sostener un palacio. Nuestros graneros están llenos, con alimentos de todo tipo. Nuestros rebaños se cuentan por miles,  decenas de miles de animales [pastan] en nuestros campos» ..

 PASUQ 14: Ahora, David HaMelej articula lo que probablemente es el punto más relevante para justificar su petición a Dios por la victoria y la paz. Una petición que resuena en nuestros oídos como si fuera nuestra propia petición, hoy en día, a HaShem: «Nosotros, Am Israel, hemos sido bendecidos por Tu mano. Hoy tenemos, gracias a Ti, suficiente comida y bienes materiales. Nuestro mayor orgullo son nuestras hermosas familias. Estamos orgullosos de educar, no a pequeños guerreros entrenados para matar, sino a niños y niñas que construirán «palacios» para Ti, y familias que vivirán vidas ejemplares. A nosotros no nos atraen las peleas y conflictos. No preofesamos el odio y la violencia.  Nuestros barrios y comunidades son un ejemplo de paz y armonía. No hay robos, ni violencia ente nosotros. Sino lealtad, confianza y respeto. En nuestras ciudades las personas no pelean ni se insultan el uno al otro. Vivimos en prosperidad y paz.

 

אלופינו מסובליםאיןפרץואיןיוצאתואיןצווחהברחובותינו.

«Nuestros bueyes están cargados [de alimentos], no hay ruptura de  paredes [= robo], ni salidas [= infidelidad], ni gritos de violencia en nuestras calles».

NO QUEREMOS GUERRA. NO NECESITAMOS GUERRA. NO BUSCAMOS ESTA GUERRA.

PASUQ 15: Estamos satisfechos con lo que tenemos,

Pero estamos especialmente felices de lo que somos.

Somos AM ISRAEL.

El pueblo de HaShem

אשריהעםשככהלואשריהעםשהאלהיו

«Felices son los que viven así. Bienaventurados aquellos que HaShem es su Dios»  

Sólo queremos vivir en paz.

Y alcanzar nuestra aspiración más alta.
El pueblo de Israel, viviendo en la tierra de Israel, siguiendo la Torá de HaShem, nuestro Dios, el Dios de Israel.